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viernes, 23 de mayo de 2014

John Titor, El Hombre Que Vino Del Futuro

Viajes en el tiempo ¿verdad o quimera?:
Escudo de la unidad militar de viajes en
 el tiempo (año 2036) de John Titor.

Uno de los casos más sonados fue el llamado “viajero del tiempo”, John Titor. Este hombre comenzó a invadir con post’s un foro llamado ArtBell, de la IBM, entre el 2000 y el 2001, asegurando nada menos, que era un hombre proveniente del futuro que había decidido “pasar un tiempo” en nuestra época luego de realizar una misión militar en el año 1975 (entre otras acciones). El extraño personaje, decía provenir del año 2036, tener 38 años de edad y ser norteamericano de nacimiento. En cuanto al propósito de su misión, indicó que tenía órdenes de viajar al año 1975 para recuperar un ordenador IBM 5100, importante para su época puesto que se esperaba una especie de Efecto 2038, algo muy parecido al Y2K que pudimos haber tenido en el año 2000 
[¿Tuvo que ver en que no nos sucediera?. Los vídeos de más abajo dan detalles]. Pero eso no es todo, en su corta estadía en este siglo, John “chateó” con varios cibernautas, respondiendo, sin mayores reparos ni cautelas, las preguntas de millones de navegantes quiénes ávidos de curiosidad le interrogaban sobre lo que iba a ocurrir en el futuro más cercano.
Manual de uso de la nave auto de Titor, creada por
  la General Electric Army Model C204.


El futuro cercano
Muchos son los aciertos que John tuvo con respecto a su visión del futuro. Las “predicciones” (que se realizaron entre el 2000 y el 2001 año en el que este hombre se encontraba en nuestro tiempo) nos hablan de la Guerra en Irak, y de cómo Estados Unidos usaría una excusa sobre armas de destrucción masiva para invadirla. Asimismo, Titor acertó cuando dijo que la llamada enfermedad de las Vacas Locas, llegaría a Estados Unidos, y también que habría una nuevo descubrimiento acerca de los agujeros negros (CERN), hecho que sería el inicio para la posibilidad de que el hombre pueda viajar a través del espacio y el tiempo. Efectivamente, la noticia de aquel descubrimiento se produjo un año después de que Titor la diera. 


No obstante, Titor también tuvo 
tremendas equivocaciones  
[¿se estaban produciendo otras
realidades o cambios en ésta línea de tiempo, separándose de la que venía y conocía?], por ejemplo, pronosticó que en el 2004, Estados Unidos viviría una terrible guerra civil que lo devastaría internamente [esta situación está ahora año 2013 latente más que nunca], tanto que cambiaría la forma de ver al mundo en los propios norteamericanos. Un dato más que resulta curioso es que, siendo un hombre del futuro y habiendo descrito la guerra de Irak, queda aún la pregunta de por qué no dijo nada sobre los atentados del 11 de septiembre. 
¿Acaso este hecho no tiene importancia en el 2036?. 
Pero cierto es que aún faltan muchas de 
las predicciones de Titor
que “faltan” por cumplir, por ejemplo, y una de las más terroríficas es que este viajero aseguró que la Tercera Guerra Mundial ocurrirá en el 2015 [la tan buscada guerra que los iluminatis-nwo buscan en estos años], lógicamente, no dijo nada sobre qué países participarían o los motivos por la cual se generaría, menos aún, quién la ganó. Asimismo, y como buen colofón, Titor habló también un poco sobre su tiempo, sobre el año 2036, señalando que la población padecerá de una terrible epidemia llamada C.J.D. que no es más que una variedad del síndrome de la Vaca Loca [teniendo una vida vegetariana y natural sería una gran protección]. Esta enfermedad, así como el SIDA de nuestros tiempos, causará grandes pérdidas humanas y no contará con una cura ni tratamientos posibles [pareciera que del tiempo futuro que viniese no tuviera la información que el SIDA no es un virus y si un engaño iluminati, porque realmente el SIDA es
una enfermedad que se cura de forma sencilla, que Alfredo Embid expuso con todo lujo de detalles y cada día es más conocida gracias a la red].

Interior de la cabina de mando de la nave automóvil
Las “Pruebas” de Titor

Aunque parezca increíble, los seguidores de
este llamado “crononauta”, aseguran que Titor tiene pruebas más que suficientes para argumentar su historia, una de ellas, las de más “fuerza”, son las fotografías de la nave, que el propio Titor mostró a su legión, y que dejó a más de uno con la boca abierta, puesto que no parecía ser nada extraordinario, y más que una nave de Star Trek, parecía más bien, un automóvil con tecnología interna intrigante. Realmente es la forma de pasar más desapercibido y desplazarse sin llamar excesivamente la atención, si esta historia fuese cierta.

Además de las fotografías, muchos aseguran
que los conocimientos de Titor sobre teorías como la de los mundos paralelos o espaciales que él comentó a sus seguidores, son muy poco conocidos como para que un extraño cualquiera las realice. Eso sí, Titor no quiso referirse al funcionamiento de su vehículo puesto que, como él mismo dijo, no era un ingeniero sino un simple militar. No obstante, todo esto conjeturó una serie de preguntas importantes de realizar, como por ejemplo, aquellas que se cuestionaban que si era verdad que John Titor venía del futuro, es decir del 2036, y tenía 38 años de edad, bastaría con observar las partidas de nacimiento actuales para ver si en verdad se trata de una persona real. Segundo,

El verdadero Titor

Cuando Titor anunció su partida a su “mundo”, en la primavera del 2001, millones de seguidores ya lo conocían y creían en él. La visita del extraño personaje había dejado tras su paso, infinidad de blogs, clubs, foros y páginas web en general que hablan de alguna u otra manera sobre su “legado” futurista y sus intenciones por cambiar nuestro poco halagüeño futuro. No obstante, y recordando las patas cortas que tiene toda mentira, un alemán llamado, Johann Meier, declaró que toda aquella historia no era más que una burda mentira. El 27 de marzo de este año, confesó que él era el autor de una novela de ficción en 1986, cuyo titulo original se llamaba “T1-Thor: Cronogea y los 4 Engranes del Tiempo”, al parecer, el escritor había perdido una de las copias del original en una casa de verano en California, siendo encontrado posteriormente por el norteamericano, John Adams, quien sería luego John Titor.

¿Fin del mito?

No obstante, aquellos que creen fervientemente en el visitante del futuro, aseguran que el supuesto redactor de la novela de ficción no tiene las suficientes pruebas para desacreditar a un hombre del futuro, primero, porque el citado autor no publicó su obra, indica que sólo contaba con 4 originales, y segundo, por el tiempo que esperó para decir que alguien lo había copiado.

Nuestro futuro próximo 
Como conclusión podríamos decir, que estas historias crean siempre asombro en quien por primera vez las oye. Es natural que muchos hayan creído en las palabras que pusiera este visitante en ArtBell, no obstante, en esta web consideramos como una posibilidad que exista mundos paralelos, y habiendo estos, que también existan mundos futuros, y por supuesto, máquinas del tiempo. No obstante, incluso la lógica más simple, diría que el intervencionismo de aquellos personajes resultaría siempre perjudicial en nuestra línea temporal tanto que sería un despropósito realizarlos.

Consideramos que el sueño de encontrarnos con un John Titor, que nos advierta sobre el futuro próximo resulta ser tentador, sin embargo, también consideramos que no necesitamos de visitantes del futuro para saber que cada día más estamos llevando a la destrucción a nuestro planeta ¿Hay que ser acaso, un ser del futuro o un adivino medieval para saber que una próxima Guerra Mundial está cerca? ¿Cabe ser un Nostradamus, un Casey o por último, un Titor, para predecir que nuestro estilo de vida sólo acabará por destruirnos? No necesitamos pues de alguien que nos diga cómo va a acabar el mundo, basta con abrir siquiera un poco los ojos o tomar un poco de conciencia sobre nuestra realidad.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Lago de esqueletos en Roopkund, India...

En 1942 fue descubierto un lago glaciar en Uttarakhand, un estado situado al norte de la India que colinda con el Tíbet y Nepal. El lago se sitúa a 5,029 metros sobre el nivel del mar, lo que explicaría porque lo que ocurrió allí hace más de 2,800 años permaneció oculto hasta hace relativamente poco.

El nombre de este lago es Roopkund, y nadie habría imaginado los acontecimientos que tuvieron lugar allí alrededor del 850 a.C. Cuando el invierno empieza su marcha y el hielo comienza a derretirse, es posible ver cientos de esqueletos humanos bajo la superficie o flotando entre las aguas.

Los primeros informes de estos huesos datan de finales del siglo XIX, pero fueron bien documentados hasta el año 1942. Inicialmente se pensó que estas osamentas pertenecían a soldados japoneses que transitaban por la zona, y que luego perecieron debido a lo inhóspito del terreno. Como la Segunda Guerra Mundial se encontraba en pleno apogeo, los británicos se apresuraron a enviar un contingente de investigación para determinar si habían dado con algún movimiento secreto del enemigo. Sin embargo, luego de la investigación, se reveló que los cadáveres no podían pertenecer a soldados japoneses ya que no eran recientes.

Algunos de los exploradores británicos enviados a Roopkund, y muchos estudiosos supusieron que todos estos huesos habrían pertenecido al general Zorawar Singh de Cachemira y sus hombres, que se dice perdieron el rumbo y perecieron en el Himalaya, durante su viaje de retorno después de la Batalla del Tíbet en 1841. Pero las pruebas de carbono 14 realizadas a los cadáveres en la posterior década de 1960 desestimaron totalmente la teoría. Los resultados de dichas pruebas indicaron vagamente que los esqueletos podrían datar de un punto en el tiempo entre el siglo XII y XV. Estos resultados condujeron a muchos historiadores a vincular los huesos a un ataque fallido de Mohammad Tughlak en el Garhwal Himalaya. Otros creyeron que se trataban de los restos de las víctimas de una epidemia desconocida. Y unos pocos antropólogos pusieron sobre la mesa la teoría de un suicidio ritual.

Fue hasta el año 2004 cuando un equipo de científicos europeos e indios decidió investigar a profundidad esta zona, con el patrocinio del Canal de la National Geographic, la terrible verdad del misterio de los huesos del lago Roopkund comenzó a salir a la luz.

Las pruebas de ADN practicadas situaron a los cadáveres en dos categorías físicas distintivas – unos de baja estatura y otros significativamente más altos. Los resultados también revelaron que los huesos provenían de una época mucho más temprana de la que se pensaba. Una nueva datación por carbono estimó la fecha alrededor del 850 a.C.

Las fracturas en la parte posterior de los cráneos indicaban que habían muerto debido a un golpe letal en la parte posterior de la cabeza, pero no causado por una avalancha o deslizamiento de tierra, sino hecho por un objeto redondo y contundente del tamaño de una pelota de cricket. La ausencia de otras heridas en el cuerpo indicaba que el golpe había venido desde arriba. La única explicación posible para lesiones de este tipo a este gran número de individuos era algo que hubiera caído del cielo, como una granizada.

No existe evidencia histórica de rutas comerciales hacia el Tíbet que atravesaran por Roopkund, sin embargo esta área se sitúa sobre una importante ruta de peregrinación del culto a Nanda Devi, cuyas festividades tienen lugar cada 12 años aproximadamente. El grupo compuesto por entre 500 y 600 personas se asemeja más al de un peregrinaje. El grupo de los primeros viajeros había estado compuesto por personas del mismo sitio que contrataron a guías que conocían el lugar para que los llevaran y cargaran sus equipajes a través de las altas montañas. Al llegar a este lago, al que probablemente habían descendido en busca de agua fresca, un grupo de nubes se habrían posado sobre ellos. Sin un refugio disponible en el Himalaya lo más probable es que muchos, o todos ellos, perecieran ante el embate del clima. Las heladas aguas conservaron sus cuerpos durante cientos de años. Algunos de ellos aún tenían el pelo y las uñas, así como conjuntos de ropa intactos. FUENTE



viernes, 8 de noviembre de 2013

Leviatán – Amo Demonio de Los Océanos


Considerado como uno de los “Siete Príncipes del Infierno”, Leviatán es para muchos interpretes una forma simbólica del mismo Satanás. Él es el “Dragón que está en el mar” del que habló el profeta Isaías , la Serpiente Antigua, el terrible “Amo Demonio de los Océanos” referido en el Diccionario Infernal de Collin de Plancy…
Leviatán (לִוְיָתָן: “torneado”, “en espiral”; pronunciado como “Livyatan” en hebreo estándar y como “Liwyatan” en hebreo tiberiano), asociado y a veces hasta visto como un sinónimo del mismo Satanás, es también una bestia marina del Antiguo Testamento y de la tradición judía. Pese a que en hebreo moderno su nombre simplemente significa “ballena” y pese a ser considerado una mera bestia bíblica por ciertos intérpretes, “Leviatán” ha sido y será siempre un nombre que en el imaginario popular y en la mente de algunos expertos traiga consigo cuestiones relacionadas con El Mal y los demonios.
En el Cristianismo, Leviatán es usualmente considerado como una forma de Satanás, asociación que en gran parte se debe a que la expresión “serpiente antigua” se vincula con ambos nombres.
Algunos intérpretes han sugerido que Leviatán es un símbolo de la Humanidad que se opone a Dios; en este lineamiento teórico, también han dicho que las bestias del Libro de Daniel y del Apocalipsis son en realidad seres metafóricos.
Por otra parte y en base a muchos pasajes del Antiguo Testamento, Leviatán ha pasado a ser una representación de las naciones —Asiria y Egipto, por ejemplo— en guerra contra Israel, por lo que en un segundo plano simbólico Leviatán podría representar al Demonio al poderse interpretar a Israel como el Pueblo de Dios.
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Leviatán en la Biblia
El nombre “Leviatán” aparece varias ocasiones dentro de la Biblia:
  • Isaías 27:1: Este pasaje, al ser vinculado con la descripción que el Génesis hace de Satanás como una serpiente tentadora, ha sido en gran parte el que ha dado origen a la figura del Demonio como el Gran Dragón, como la Gran Serpiente, como Leviatán…En efecto, a diferencia de otros pasajes bíblicos en que “Leviatán” parece ser solo el nombre con el que se alude a una gran bestia, aquí sí resulta claro que alude al Demonio (al menos simbólicamente), sobre todo teniendo en cuenta que el contexto del pasaje bíblico es un contexto apocalíptico. Por ello sirve citar no solamente Isaías 27:1 sino también Isaías 26:21. Citando ambos pasajes (que en la biblia está uno luego del otro) se tiene este texto revelador: ‹‹Porque el Señor sale de su morada/para pedir cuenta de su iniquidad/a los habitantes de la tierra:/la tierra pondrá al descubierto la sangre derramada/y ya no cubrirá a sus muertos./Aquel día, el Señor castigará con su espada bien templada,/a Leviatán, la Serpiente huidiza,/a Leviatán, la Serpiente tortuosa,/y matará al Dragón que está en el mar.››
  • Salmos 74: 13, 14 y Salmos 104: 25, 26: En el primer pasaje se habla de que el Señor aplastó las cabezas de Leviatán y se las dio de alimento a las fieras del desierto, mientras que en el segundo se dice que creó al Leviatán para jugar con él y se presenta al Leviatán como una bestia marina. Hay quienes han interpretado que el primer pasaje alude a Leviatán como el Demonio pero aquello carece de sentido si se tiene en cuenta que, a diferencia de en el texto de Isaías, en Salmos 74: 13, 14 el Señor ya ha aplastado las cabezas de Leviatán, ya lo ha derrotado, siendo que supuestamente —y en concordancia con el Nuevo Testamento— es en el Día del Juicio (tal y como sale en Isaías) cuando el Demonio será definitivamente derrotado. Ahora, el pasaje de Isaías también se puede interpretar como una referencia a lo que será (aún no ocurría en tiempos de Isaías) la liberación de los israelitas en Egipto; y, partiendo de eso, la interpretación que se ha hecho de Salmos 74: 13, 14 sería coherente con Isaías en tanto que se habría escrito luego de acontecida la liberación de los israelitas en Egipto; ya que, según se ve en el libro del profeta Ezequiel, a Faraón se lo nombra como un gran monstruo marino tendido en el Nilo, monstruo que será abandonado a las bestias y les servirá como alimento, tal y como luego el Salmo 74: 13, 14 muestra que se cumplió. De ese modo queda claro como las interpretaciones concuerdan si se ve los pasajes como aludiendo al hecho histórico del éxodo israelita; mas, si se intenta ver a los pasajes como aludiendo a la derrota del Demonio, la interpretación solo funciona con el texto de Isaías y resulta forzada en el caso de los Salmos. Por otra parte, en lo que respecta a Salmos 104: 25, 26, a Leviatán allí simplemente se le nombra como monstruo marino, no tiene sentido postular que represente al Demonio antes de pelearse con Dios ya que ese “Leviatán que tu formaste para jugar con él” va precedido de un “Allí está el mar, grande y dilatado, donde se agitan, en número incontable, animales grandes y pequeños” y, por ende, el contexto indica con toda claridad que Leviatán es solo una bestia entre todos esos animales “grandes y pequeños”.
  • Job 41: Algunos eruditos han dicho que el extenso pasaje de Job alude al cocodrilo, lo cual en primera instancia parecería tener sentido si tenemos en cuenta que el Leviatán de Job habita en el agua, tiene escamas, piel dura e hileras de colmillos. No obstante, incluso en una versión bíblica tan actual como la Reina Valera 2000, el Leviatán de Job es presentado como un ser que no puede vencerse con armas humanas, que su sola visión espanta, que es rey entre los soberbios y que escupe fuego. Entonces: ¿existe alguna especie de cocodrilo que escupa fuego? Evidentemente no, de allí que haya tenido tanto sentido la interpretación hasta hoy vigente de que la bestia referida por Job es el Leviatán-demonio que todos conocemos, un ser terrible de cuya boca “salen hachas de fuego, centellas de fuego proceden” (Job: 41:19, Reina Valera 2000).
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Leviatán en la tradición judía
Textos como el AvodaZara o el MoedKatan (ambos pertenecientes al Talmud) contienen pasajes vinculados a una leyenda judía en la
cual luego del Armagedón habrá un banquete donde solo entrarán “los justos”, un banquete en el que, bajo un gran lugar cuyo techo estará cubierto elegantemente por la piel del Leviatán, se comerá la carne de tres bestias míticas: el Leviatán (bestia marina), el Behemoth (bestia terrestre) y el Ziz (bestia aérea, ave gigante).
Vinculado a lo anterior, en el festival judío de Sucot existe un rezo en que al final el celebrante dice: “así pueda yo tener mérito en el año que viene para morar en el sukkah de la piel de Leviatán. El año próximo en Jerusalén”. Otro ejemplo aún más representativo es el del festival del Akmadut, festival donde se canta un himno en el que dice: “Leviatán y el buey Behemoth… Se engancharán el uno con el otro y comenzarán el combate, con sus cuernos, el Behemoth corneará con fuerza; el pez [Leviatán] saltará para confrontarlo con sus aletas, con poder. Su creador se les aproximará con su espada poderosa [y los matará a ambos]” y “…[…]…de la hermosa piel del Leviatán, Dios construirá los pabellones para abrigar al honrado, que comerá la carne del Behemoth [buey] y el Leviatán en medio de gran gozo y alegría, en un enorme banquete que será dado para ellos.”
En cierta línea de la tradición judía se cree que el Leviatán era un dragón andrógino que sedujo a Adán en su forma femenina y a Eva en su forma masculina.
Ciertos eruditos han dicho que el Leviatán, Behemoth y Ziz deben ser interpretados respectivamente como símbolos del agua, la tierra y el aire.
Por último, el Libro de Enoc (apócrifo para los católicos) nos presenta a Leviatán y a Behemoth como seres cuya descripción parece haber inspirado las interpretaciones de los eruditos que antes fueron mencionados. Dice el Libro de Enoc: ‹‹Y en ese día se separarán dos monstruos, una hembra llamada Leviatán, que morará en el abismo sobre donde manan las aguas, y un macho llamado Behemot, y ocupará con sus pechos un desierto inmenso llamado Dandain››
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El demonio Leviatán
Se cree que, antes de caer, Leviatán pertenecía a la orden de los Serafines, la primera jerarquía angélica de entre las nueve existentes. Así, Leviatán habría estado entre los “ángeles de la caridad”, entre los seres que están más cerca del Padre y que pasan la eternidad contemplando y disfrutando la belleza del Todopoderoso y cantándole a su gloria sempiterna mientras esparcen sus rayos de amor sobre la Creación.
En la demonología medieval algunos creían que Leviatán era un demonio acuático que intentaba tomar posesión de las almas y que resultaba muy difícil de expulsar mediante el rito exorcista. Otros simplemente lo veían como una imagen de Satanás.
Para Santo Tomás de Aquino, Leviatán era el demonio de la envidia y, de entre todos los habitantes del Averno, él era el primero en encargarse de castigar a los envidiosos.
Según el jesuita Peter Binsfeld, Leviatán es, dentro de los siete príncipes del infierno, el que representa[1] el pecado capital de los celos. Al menos así lo describe dentro de su De confessionibus maleficorum et sagarum, libro que es uno de los pilares de la demonología renacentista (fue publicado en 1589).
Más tarde, Sebastían Midhaelis habría de dividir a la elite de los demonios en tres categorías, poniendo ocho demonios en la primera, cinco en la segunda y tres en la tercera. Allí Leviatán sería situado en la primera categoría como un demonio caracterizado por atacar las creencias religiosas, por inducir al paganismo, al ateísmo, al escepticismo arreligioso…
Dentro de todo lo que se ha dicho sobre Leviatán hay algo de suma importancia en tanto que supuestamente fue dicho por un demonio…De esto nos habló el Padre Sebastien Michaelis en sus escritos sobre el caso de posesión de la hermana Madeleine, acaecido en 1647 dentro del convento de Louviers en Aix-en-Provence. Ahí, Sebastien Michaelis nos cuenta que, en el contexto de los exorcismos, el demonio Bablerith (uno de los tantos demonios que poseían a la monja de dieciocho años) soltó los nombres de los otros demonios que poseían a la monja, dentro de los cuales estaba Leviatán, demonio que, según dijo Balberith, tendría de enemigo especial a San Pedro, se encargaría de incitar a los hombres a cometer sacrilegios y sería el gran enemigo de los santos.
Ya casi dentro de lo que es la actual demonología, en su Diccionario Infernal publicado en 1863, Collin de Plancy nos presentará al alto mando infernal dividido en cinco grupos: el primero, de príncipes y altas dignidades; el segundo, el de los llamados “ministros de despacho”; el tercero, el de embajadores; el cuarto, el de los encargados de impartir la justicia en el infierno; y el quinto, el de los encargados de las distintas funciones dentro de la gran mansión llamada “Casa de los Príncipes”. Dentro de todas esas divisiones Leviatán se encuentra en el grupo de los ministros de despacho y ocupa la función de Gran Almirante, dirigiendo la Armada del Infierno y siendo así mismo el “Amo Demonio de los Océanos” y el “Rey de las Bestias”, títulos de los cuales el primero comporta la cualidad de que Leviatán no puede ser lastimado por arma humana alguna cuando se materializa.
Finalmente, de acuerdo a La Biblia Satánica de Antón Szandor LaVey, Leviatán es, dentro de los llamados “Cuatro Príncipes de la Corona del Infierno”[2], aquel que representa al elemento del agua y gobierna el Oeste en el infierno y en la Tierra (en tanto zona que sufre influencias demoníacas). Al pertenecerle el elemento del agua, Leviatán es asociado con la vida y la creación y, en el marco de los rituales satánicos, se lo representa con un cáliz. La Iglesia de Satanás usa, para representar a Leviatán, las cinco letras hebreas de “לִוְיָתָן” dispuestas en las cinco puntas del Sello de Baphomet. Las letras deben ser leídas en orden de las manecillas del reloj, comenzando desde la que está en la punta que señala hacia el sur: el nombre se lee como “LVITHN” y significa “Leviatán”.

martes, 6 de noviembre de 2012

Alexander Selkirk, el hombre que inspiró a Robinson Crusoe

La historia de Alexander Selkirk es tan estremecedora como apasionante. Y no es para menos, ya que la misma, según se estima, inspiró a Daniel Defoe para escribir su obra maestra.
Selkirk en Juan FernándezNacido en una familia trabajadora de finales del siglo XVII en Escocia, y tras haber vivido una adolescencia marcada por sus problemas contra la autoridad, Selkirk vería su futuro en la mar, no precisamente como mercader sino como bucanero. Su destino sería sellado en 1703, cuando, en plena Guerra de Sucesión Española, Inglaterra comenzara a contratar gran cantidad de corsarios con el fin de dañar las líneas de suministro y comercio enemigas. Selkirk conseguiría el puesto de Sailing Master -una especie de timonel con posibilidad de dar ordenes- bajo el mando de Brian Pickering en el galeón Cinque Ports, uno de los navíos que formaban parte de la expedición liderada por el St. George, capitaneado por el corsario William Dampier.
Así, a finales de año, partirían con la intención de atacar galeones españoles con rumbo a la ciudad de Buenos Aires, expedición que fallaría y, tras haberlo discutirlo fuertemente, los corsarios cambiarían de planes y se dirigirían al Mar del Sur, territorio en el cual la tripulación del Cinque Ports sufriría de escorbuto, pereciendo a causa de la misma 48 tripulantes entre los que se encontraba el capitán. Pickering sería reemplazado por un inexperto joven de 21 años, Thomas Stardling. No obstante, este “percance” no les impediría capturar varios navíos españoles tras rodear el Cabo de Hornos. Algo que, de manera esperable, no limitaría las fricciones entre ambos capitanes y vería a las naves separadas.
Juan FernándezTras llegar al archipiélago Juan Fernández, con el fin de cazar animales y conseguir agua fresca, Selkirk comenzaría a protestar sobre la condición de la nave -algo en lo que estaba cierto, ya que la misma se hundiría al poco tiempo,- y sus intentos por intentar convencer a sus camaradas de desertar y esperar al próximo navío serían interpretados como un amotinamiento.
Selkirk sería abandonado a su suerte en el archipiélago, dejándolo solo con un mosquete, algo de pólvora, una Biblia, un cuchillo y algunas herramientas. De nada valieron sus gritos por clemencia mientras el bote se alejaba, su destino, de ahora en más, sería sobrevivir durante 4 años y 4 meses en un archipiélago inexplorado y solitario del pacífico.
Naufrago
Alexander SelkirkLos primeros meses de soledad vieron a un Selkirk temeroso, quien de hecho, no se movía de la costa, temiendo que la isla estuviese poblada por bestias y, si así lo hacía, perder una oportunidad de rescate. Comiendo solo mariscos y otros frutos del mar a su alcance, la soledad prontamente comenzaría a atacarlo emocionalmente. Razón por la cual la temporada de apareamiento de lobos marinos le serviría como excusa para resignarse y comenzar a explorar la isla.
Con gran esfuerzo, construiría dos chozas a partir de madera de pimiento, y utilizando su mosquete lograría cazar varios animales pequeños, cuya carne y pieles le otorgaban tanto comida como refugio. Su desenvolvimiento era tal, que cuando por las noches comenzó a ser atacado por ratas salvajes, nuestro laborioso naufrago prontamente consiguió domesticar varios gatos salvajes, a los cuales alimentaba a cambio de protección y compañía.

Alexander SelkirkCuando su pólvora se agotó, debió comenzar a emboscar y correr a sus presas, algo peligroso, como demostró el día que tropezó por un barranco y cayó varios metros, quedando inconsciente por varias horas. Para su fortuna, la cabra a la cual perseguía le había amortiguado la caída, ya que Selkirk había caído encima de esta. Así, a medida que pasaban los años, fue improvisando su propia ropa, la cual cosía con un clavo afilado, e incluso, sus armas y herramientas, llegando a reemplazar su cuchillo a partir de uno hecho por el mismo con las partes metálicas de un barril que encontró en la costa.
Sin embargo, la soledad calaba profundo en su mente, por lo que Selkirk hablaba constantemente consigo mismo y rutinariamente leía la Biblia en voz alta para no olvidarse de como hablar. Su miedo, era el de ser encontrado y ser confundido con un hombre salvaje. Para desgracia, las únicas dos naves que habían llegado a la isla durante los cuatro años, eran españolas, y Selkirk temía ser ejecutado al ser considerado como un enemigo de guerra.
Rescate
Su fortuna se vería favorecida en febrero de 1709, cuando el navío corsario Duke, al mando del capitán Woodes Rogers, arribara a la isla. Rogers ganaría gran estima por Selkirk, y anotaría en su diario la destreza que el mismo poseía para cazar cabras. Agradecido por la cantidad de suministros que consiguió para su tripulación, además de rescatarlo le daría el puesto de oficial en una de sus naves, en la cual pasaría varios años recorriendo el mundo. Hasta 1717, donde volvería a su Escocia natal. Al cabo de un tiempo se casaría con una viuda, pero su vida estaba en la mar, lugar en el cual moriría de fiebre amarilla el 13 de Diciembre de 1721, mientras servía como teniente de la Nave Real Weymouth.

FUENTE

jueves, 4 de octubre de 2012

La misteriosa desaparición de Michael Rockefeller



Creo que puedo hacerlo

Estas fueron las últimas palabras que Michael Rockefeller le dirigió a su compañero, René Wassing, antes de abandonar la piragua volcada, a la que ambos se aferraban, y tratar de alcanzar a nado la costa, que se encontraba a más de 5 kilómetros de distancia. A Wassing le pareció una locura y trató de convencerlo para que esperase a que fuesen rescatados, pero Rockefeller era buen nadador y confió en poder llegar a tierra. Sin embargo, la suerte no iba a acompañarle.


Michael Rockefeller, hijo del entonces gobernador de Nueva York (y futuro vicepresidente de Estados Unidos) Nelson Rockefeller, desapareció sin dejar rastro el 17 de noviembre de 1961, en una expedición en el Asmat, región del suroeste de Nueva Guinea.

Michael no quería vivir la cómoda vida que le estaba destinada al pertenecer a la acaudalada familia Rockefeller. Graduado por Harvard en 1960, decidió participar en una expedición, que organizaba su Universidad y el Museo Peabody de Arqueología y Etnología, para fotografiar y estudiar las costumbres de los Dani, una tribu de Nueva Guinea occidental. Tras regresar a casa, decidió organizar una nueva expedición para fotografiar a los Asmat, otra tribu de Nueva Guinea, y recoger y estudiar su arte
Tengo el deseo de hacer algo aventurero -explicó-.



Fotografía de Rockefeller, realizada el 2 de agosto de 1961


Otra de las fotografías de Rockefeller

El 17 de noviembre de 1961, Rockefeller y el antropólogo holandés René Wassing se encontraban a unos 5 kilómetros de la costa cuando su piragua, accidentalmente, se inundó y volcó. Los dos guías locales que les acompañaban se lanzaron al agua en busca de ayuda pero el tiempo fue pasando y Rockefeller comenzó a impacientarse. Después de permanecer toda la noche agarrados a la piragua, Rockefeller, convencido de que los guías habían muerto, le comunicó a Wassing que iba a intentar llegar nadando hasta la orilla.

Como ya dijimos, su compañero de expedición no consiguió convencerlo para que esperase un poco más. Wassing, que no era buen nadador, no quiso correr el riesgo de ahogarse y, sin duda, al decidir quedarse agarrado a la piragua escogió la mejor opción porque fue rescatado sólo 8 horas después de que Rockefeller se fuera. Los guías lograron llegar a la orilla pero se retrasaron en volver porque les llevó todo un día llegar al pueblo más cercano a través de la selva. Rockefeller nunca fue vista de nuevo, a pesar de un intenso y prolongado esfuerzo de búsqueda.

En aquel momento, la desaparición de Rockefeller se convirtió en una de las principales noticias del mundo. La juventud de Michael (sólo tenía 23 años) y la familia a la que pertenecía hicieron que la prensa se interesara enormemente por este suceso. Pero las investigaciones que se llevaron a cabo sólo permitieron especular sobre el tema porque el cuerpo nunca fue encontrado.


La opinión más extendida sostiene que Rockefeller se ahogó o fue atacado por tiburones. Sin embargo, hubo quienes llegaron a afirmar que pudo ser capturado y asesinado por tribus que, en aquella época, todavía practicaban el canibalismo o eran cazadores de cabezas. En los años inmediatamente posteriores a su desaparición, también surgió en los periódicos el rumor de la existencia de un hombre blanco que vivía entre la población local.

En 1969, el periodista Milt Machlin viajó a Nueva Guinea para investigar la desaparición de Rockefeller. En su libro, La búsqueda de Michael Rockefeller (1972), afirmaba:
Creo que fue asesinado casi inmediatamente después de llegar a la costa

En Nueva Guinea, Machlin fue abordado por un traficante australiano, llamado Donahue, que le hizo una sorprendente pregunta:
¿Qué me dirías si te dijera que vi a Michael Rockefeller vivo, no hace diez semanas?

Donahue dijo haberlo visto en una aldea remota, en la isla de Kanapua. Allí, en una pequeña choza, un hombre blanco con una larga barba roja y las dos piernas rotas lo miró con desesperación a través de los cristales resquebrajados de sus gafas y le dijo:
Mi nombre es Michael Rockefeller… Por favor... ¡ayúdame!

Machlin, sin embargo, consideró poco probable que esta historia fuese cierta y rechazó la idea de que Rockefeller pudiera seguir vivo en alguna tribu y sostuvo que existían pruebas circunstanciales para apoyar la idea de que fue asesinado. Varios dirigentes de los Otsjanep, donde Rockefeller probablemente habría llegado si hubiera alcanzado la orilla, fueron asesinados por holandeses en 1958 y, por tanto, tendrían motivos de venganza contra alguien de la "tribu blanca".

En su libro, Rocky va hacia el oeste, Paul Toohey afirmaba que, en 1979, la madre de Rockefeller contrató a un investigador privado para ir a Nueva Guinea y tratar de resolver el misterio de la desaparición de su hijo. La fiabilidad de la historia ha sido cuestionada, pero Toohey llegó a sostener que el investigador privado consiguió cráneos pertenecientes a tres hombres blancos. El investigador regresó a Nueva York y entregó estos cráneos a la familia, convencido de que uno de ellos pertenecía a Rockefeller. La familia nunca ha confirmado esta historia, de manera que no deja de ser una especulación más sobre la muerte de Rockefeller.

En 1964, Michael Rockefeller fue declarado oficialmente muerto.

Rockefeller dejó un importante legado cultural. Muchos de los objetos del arte de los Asmat forman parte de la colección de Michael C. Rockefeller, que se encuentra en el Museo Metropolitano de Nueva York.



Por otro lado, el Museo Peabody ha exhibido 3.500 fotografías tomadas por Rockefeller en su expedición a Nueva Guinea, en las que no sólo se captura la esencia del pueblo Dani sino también la sensibilidad artística de este joven lleno de curiosidad y de ganas de vivir.

Fuente

 

viernes, 7 de septiembre de 2012

Giovanni Giacomo Casanova



Giovanni Giacomo Casanova
(02/04/1725 - 04/06/1798)

Giovanni Giacomo Casanova

Aventurero italiano



Nació el 2 de abril de 1725 en Venecia. Hijo de la reconocida actriz Zanetta Farussi y de Gaetano Casanova, quien asumió la paternidad de Giacomo, así como de sus tres hermanos menores, aunque nunca quedó claro, a decir de la madre, que él fuera el auténtico padre de la prole. El futuro seductor tuvo una infancia difícil, pues pronto quedó huérfano de padre, mientras que su madre se embarcaba en constantes giras teatrales, dejando el cuidado de sus hijos en manos de la abuela materna. Casanova fue un niño precoz dotado para la cultura. De frágil constitución, aprendió muy pronto a escribir y leer en italiano, francés y latín. Según su propio testimonio, perdió la virginidad con sólo 11 años, cuando se encontraba en Padua recibiendo las clases del doctorGrozzi. Al ser un adolescente de mente clara y despierta, su madre intentó que siguiera la carrera eclesiástica.

En 1740 fue tonsurado, para un año más tarde recibir las órdenes menores y el doctorado en leyes. Pero era evidente que el joven no había sido llamado para el camino religioso. Aunque entró al servicio del cardenal Acquaviva, sus constantes escarceos amorosos y una presunta implicación en el secuestro de una dama acabaron con su incipiente proyección eclesiástica, con lo que dio inicio a su trasiego viajero por Europa. Desde entonces, trabajó en multitud de trabajos, fue secretario, predicador, alquimista, jugador, director de loterías, violinista, soldado en el ejército veneciano, y espía.

Casanova hizo fortuna ganando a las cartas a ingenuos burgueses con quienes practicaba, con elegante desgano, todas las trampas del oficio (los burgueses que conservarían memoria orgullosa del desplume a manos del veneciano como si hubiera sido uno cicatriz en la mejilla dejada por un duelo aristocrático). Por cierto que Giacomo se batió en duelo, a su vez, una mañana muy temprano en el Bois de Boulogne y luego curó a su herido contrincante con un ungüento mágico, lo que le ganó para siempre un amigo agradecido y generoso. Solía tener facilidad para verse envuelto en intrigas políticas y sexuales.

Casanova se movió en medio de un ballet de noblezas; de pelucas empolvadas; de falsas danzas pastorales en el jardín del Trianon; de misas negras mandadas decir por las favoritas del rey, enfermas de celos y poder; de oficiales que regresaban de América enamorados de la ilusión de la libertad. Visitó España, donde propuso a Carlos III la creación de una colonia germanosuiza en Sierra Morena, aunque en Barcelona su espíritu de conquistador le condujo a cortejar a la esposa del capitán general de la plaza, motivo por el que fue a prisión 42 días. En el año 1755, lo encarcelaron por impiedad y por practicar la magia, pero al año siguiente consiguió evadirse en una sensacional fuga.

Viajó por toda Europa, logrando la confianza o la amistad de mucha gente importante y creándose fama por su ingenio y encanto con las mujeres. Fue favorito en la corte de Luis XV, rey de Francia, y amante de la marquesa de Pompadour. En 1785, Casanova se retiró al castillo de un amigo a escribir sus memorias, (publicadas póstumamente en 12 volúmenes, versión abreviada 1826-1838; edición completa en su original francés en 1960). Hace relación a sus aventuras y amores, además tiene un importante valor histórico, con sus fascinantes descripciones de los pintorescos caracteres y modales de la época. Se dice que tomaba una pócima: chocolate caliente con canela y nuez moscada, que garantizaba sus proezas amorosas.

Giacomo Casanova falleció el día 4 de junio de 1798 en el castillo de Dux convertido en el arquetipo del libertino ilustrado que seduce y estafa mientras habla de metafísica.

¿A cuántas mujeres conquistó el famoso Casanova?


El veneciano Giacomo Casanova, hijo de comediantes, sedujo a 122 mujeres, según cuenta él mismo en su libro “Historia de mi vida”, unas memorias que escribió después de cumplir 60 años por prescripción médica. Muy discreto, Casanova menciona a sus conquistas con seudónimos, auqnue los historiadores han identificado a la mayoría.

Los que estudian la vida de este italiano (casanovistas) aseguran que entre sus encantos, además de su buen porte, destacaba ser un auténtico erudito del siglo de las luces: ingeniero, violinista, filólogo, escritor de comedias y autor de ciencia ficción, matemático, químico, geógrafo... Además, viajó por toda Europa y trató con personajes como Voltaire, Catalina la Grande, Benjamin Franklin y Mozart, a quien ayudó a componer una pieza de Don Giovanni. También fundó la lotería nacional de Francia, fue espía para el rey Luis XV en Francia y encabezó la única fuga conocida de la prisión de la Inquisición en Venecia.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los Jibaros


El mundo que existe al este de los Andes es completamente distinto: la Amazonía con sus tribus primitivas, entre las cuales la más conocida sea acaso la de los jíbaros. Hay nativos que muestran facilidad para adaptarse a los usos de los blancos, mientras otros rechazan toda ingerencia. Los primeros, que reciben el calificativo de "mansos", son de carácter dúctil y astuto, no suelen atreverse a luchar contra la fuerza de la civilización, cuyas ventajas intuyen apenas ven una camisa o un par de pantalones; se aproximan hasta los pueblos de los colonos, comercian, cambian productos, desean zapatos o un fusíl y advierten que el arco y las flechas resultan anacrónicos. Se hallan en fase de transformación y dentro de algunos decenios estarán integrados, o a punto de hacerlo, puesto que mezclan su propia sangre con la de los blancos. Aprenden ciertos métodos de trabajo, si bien el concepto de una ocupación estable les resulta difícil; las escuelas misioneras -católicas y protestantes- les enseñan a leer, a escribir, a contar, pero al mismo tiempo les imponen una regularidad de asistencia que no se adapta muy bien a las características psicológicas del morador de la selva. Poco a poco, sin embargo, la transformación va materializándose de una forma incontrastable.

En cambio la estirpe de los jíbaros rechaza todo contacto externo y se obstina en ubicarse fuera de los confines civilizados; fuerte y orgullosa, esta familia de tribus es temida por todos los clanes, debido a su combatividad y su afición a los cultos sanguinarios. El jíbaro ha dejado las riberas de los ríos navegables, apartándose hacia los afluentes lejanos, defendidos por el intrincado manto forestal; allí custodia su propia cultura selvática, su propia sociedad caracterizada por la poligamia y los ritos de magia.

La mujer es una esclava y está sometida a las más duras fatigas. El varón es un soberano con derecho de vida y muerte sobre la esposa. El jíbaro, que captura el tucán para ceñirse la frente con sus plumas, que lanza contra los peces y los animales las flechas de sus largas cerbatanas, que vigila su cabaña con agudas lanzas y maneja el arco con increíble destreza, es conocido sobre todo por dos motivos: el curare, veneno mortal cuyos secretos de preparación conoce y con el que unta la punta de sus armas, y la reducción de cabezas cortadas a los enemigos para aplacar las almas de los difuntos, tratadas hasta obtener las tzantzas, del tamaño de una manzana. Los huesos del cráneo y de la cara se desmenuzan con la maza y se extraen a través de un corte practicado en la nuca; después la cabeza se pone a secar y luego se sumerge en una salmuera de yerbas, raíces y numerosos vegetales.
Son muy singulares las costumbres funerarias de los jíbaros. No acostumbran enterrar a los muertos, sino que los abandonan en sus cabañas, después de haberlos colocado dentro de troncos de árboles huecos y haberles provisto de comida y bebida.

sábado, 4 de agosto de 2012

La maldición de Tutankamon

Imagen
Cuando Howardr Carter y lord Carnarvon abrieron la tumba de Tutankamón se provocaron una serie de sucesos misteriosos. Varias personas relacionadas con el descubrimiento murieron de forma violenta o poco habitual, victimas, según la leyenda, de la maldición del faraón.

Los siniestros presagios tuvieron su origen en relatos no confirmadas acerca de una cadena escalofriante de acontecimientos que comenzaron el día mismo en que los dos arqueólogos y su equipo cruzaron por vez primera el umbral de la tumba, en noviembre de 1922. Se dice que cuando el último hombre volvió a la superficie se levantó una tormenta de arena, particularmente intensa a la entrada de la cueva. Seguidamente un halcón, emblema real del antiguo Egipto, sobrevoló la tumba y se dirigió hacia el oeste, hacia el misterioso «otro mundo» de las creencias egipcias.

El espíritu del faraón muerto, decían las gentes supersticiosas, había dejado caer su maldición sobre quienes violaron su tumba.

Cinco meses más tarde, lord Carnarvon, que entonces tenía 57 años de edad, recibió una picadura de mosquito en la mejilla izquierda. La picadura se le infectó y, debilitado por una septicemia, enfermó de neumonía. A la 1,55 de la madrugada falleció en un hotel de El Cairo, y en aquel instante se apagaron todas las luces de la ciudad. Simultáneamente, en Inglaterra, en su mansión de Hampshire, su perro aulló... y murió.

Quizá lo más extraño de todo fue que, al examinar la momia de Tutankamón, los médicos hallaron una depresión en forma de cicatriz sobre la mejilla izquierda, en correspondencia con la picadura de Carnarvon.

Durante los meses siguientes de 1923 se atribuyó a la misma maldición las muertes de otras personas que visitaron la tumba.

Aubrey Herbert, hermanastro de Carnarvon, murió de peritonitis. Alí Farmy Bey, príncipe egipcio cuya familia decía descender de los faraones, fue asesinado en un hotel de Londres, y su hermano se suicidó. George Jay Gould, magnate de los ferrocarriles en los Estados Unidos, murió de neumonía después de haberse resfriado en su visita a la tumba, y el millonario sudafricano Wooll Joel murió de una caída.

Richard Bethell, que ayudó a Carter a clasificar el tesoro, murió a los 49 años de edad, al parecer suicidado. Meses después, en febrero de 1930, su padre, lord Westbury, se quitó la vida en Londres, al arrojarse por la ventana de su habitación. En su dormitorio tenía un jarrón de alabastro procedente del sepulcro de Tutankamón.

Durante los años que siguieron al descubrimiento de la tumba en 1922, más de una docena de personas, que de algún modo estuvieron relacionadas con ella, murieron de forma natural.

Pero hubo un hombre que jamás dio crédito a la legendaria maldición de los faraones, precisamente quien hubiera tenido más motivos para temerla. Fue Howard Carter, que murió en marzo de 1939 por causas naturales.

Sin embargo, cuando el gobierno egipcio acordó enviar los tesoros de Tutankamón a una exposición, organizada en Paris en 1966, Mohammed Ibraham, director de Antigüedades, soñó que se vería amenazado por males terribles si permitía que salieran del país. Luchó tenazmente contra la decisión, pero tuvo que acceder en el último encuentro en El Cairo ante las autoridades correspondientes. Cuando salía de la reunión fue arrollado por un automóvil y murió dos días después.


domingo, 22 de julio de 2012

Mary Read "La Pirata del Caribe"

Mary Read nació en 1684 fruto de los amores adúlteros de la esposa de un marinero londinense que se hallaba en alta mar cuando nació la niña. La madre, que consigue ocultar el nacimiento de la hija ilegitima en un primer momento, decide sustituir la identidad de su primer hijo varón legítimo fallecido por la de la niña Mary Read, cuando conoce la noticia del fallecimiento de su marido en la mar y poder así cobrar la herencia.

Mary (que desde entonces hace llamarse Mark) y su madre viven cómodamente con el dinero heredado hasta la adolescencia de la niña cuando se acaban los fondos. Mary, que aún viste de hombre, encuentra un trabajo como mozo para una rica francesa, pero pronto lo abandona para enrolarse en un barco como marinero.

Mary abandona el barco y se alista en el ejército inglés, llegando a luchar en Flandes. En el ejército, se enamora de un soldado al que le confiesa su condición de mujer, y se casan. Con el dinero ganado por ambos soldados, abren una posada con el nombre de “Three Horseshoes” (Las tres herraduras).

Por primera vez en su vida Mary comienza a vivir como una mujer, pero aquello dura poco. Su esposo muere por unas fiebres y Mary decide enrolarse de nuevo en el ejército, que vuelve a abandonar en poco tiempo.

(Mary Read)

Fue entonces cuando su vida da un brusco giro. De viaje a las Antillas en un barco, éste es atacado y capturado por el pirata, John Rackham, más conocido como Calico Jack (por su pasión por las prendas de calicó, estampadas con colores vivos). Curiosamente entre la tripulación viaja una mujer pirata, Anne Bonny, compañera sentimental de Calico Jack.

( John Rackham "Calico Jack")

Mary es reclutada por los piratas, que la creen un hombre.

Un día Anne Bonny descubre casualmente la verdadera identidad de Mary, y las dos mujeres se hacen muy amigas, tratando de encubrir el secreto en “el Revenge” (Venganza), el barco de Calico. Sin embargo, Jonh Rackmam comienza a sospechar que su mujer la engaña con aquel joven con el que pasa mucho tiempo. Mary confiesa su secreto y es admitida como mujer en la tripulación por el pirata.
(Anne Bonny y Mary Read)

Entre sus travesías, Mary se enamora de un marinero de un barco al que atacan, y terminan casandose por el rito pirata.
(Mary Read a la derecha)

En Octubre de 1720 el Revenge es apresado por las tropas británicas, que cogen por sorpresa a toda la tripulación ebria, sin encontrarse resistencia alguna.

Rackham y su tripulación, son sentenciados en Jamaica a la horca por actos de piratería. Mary Read y Anne Bonny aseguran estar embarazadas, y logran de ese modo aplazar sus ejecuciones.

Se desconoce si realmente era verdadera la historia lo del embarazo o si lo inventaron para salvarse. Lo que se sabe hoy día es que el rastro de Bonny desapareció de los expedientes oficiales. Hay diversas teorías acerca de la suerte que pudo correr. Una de ellas dice que su padre, un importante abogado con contactos en la isla, perdonó a su hija y la rescató para llevarla de nuevo a Carolina, donde, a sus 20 años inició una nueva vida bajo un nombre falso. Otras teorías afirman que volvió con su marido y hasta existe el mito de que se ordenó monja.

Mary Read fue menos afortunada y murió en 1721 de unas fiebres mientras se encontraba en prisión. Tenía 37 años.

Durante el juicio le preguntaron a Mary Read por qué se había dedicado a tales prácticas que llevaba a una muerte ignominiosa, contestando:

“En cuanto a morir en la horca no lo considero demasiado rudo, porque si no fuera por eso todos los cobardes se harían piratas e infestarían los mares a tal extremo que los hombres de valor se morirían de hambre: que si se dejase a los piratas elegir castigo, no tendrían otro que la muerte, porque su miedo a ella mantendría honrados a algunos ladrones cobardes; que muchos de los que ahora estafan a viudas y huérfanos y oprimen a sus vecinos pobres que no tienen dinero para obtener justicia saldrían a la mar a robar, con lo que el océano estaría lleno de ladrones como lo está la tierra (...)"

lunes, 16 de julio de 2012

El Mary Celeste

El 5 de diciembre de 1872, el barco Mary Celeste fue encontrado por el bric-goleta Dei Gratia navegando a la deriva y sin tripulación a bordo a unas 600 millas de las costas de Gibraltar. El velero navegaba silencioso entre las aguas tranquilas, parecía un barco fantasma.
El Mary Celeste zarpó el 7 de noviembre de 1872 desde Nueva York bajo el mando del experimentado capitán Benjamin Briggs. La tripulación estaba formada por ocho hombres, la mujer del capitán y su hija. La nave llevaba un cargamento de 1700 barriles de alcohol americano que esperaban en Génova, pero nunca llegaron a recibir el cargamento.
Capitán Benjamin Briggs Su mujer Sara y su hija Sofía
El barco fue encontrado por el Dei Gratia, capitaneado por David Reed Moorhouse, sobre las 15:00 horas, diez días después desde la última anotación del capitán del Mary Celeste en la pizarra puente (ahí se anotaban las distintas posiciones del barco antes de transcribirlas al libro de bitácora).
El capitán David Reed Morehouse, avistó al bergantín y decidió acercarse extrañado por el rumbo que seguía. Conforme iba acercándose pudo leer el nombre del "Mary Sellars, Mary Celeste" al que reconoció inmediatamente, sin dudarlo el Dei Gratia se situó al costado del misterioso barco. El capitán Moorhouse utilizó el megáfono y preguntó si necesitaban ayuda; nadie respondió al llamamiento.
El velero navegaba con rumbo fijo y estaba en perfecto estado de conservación, Moorhouse preocupado, ordena al primer oficial, Olly Deveau, que tome a cinco hombres y que aborde al pequeño bergantín. Arriaron un bote y a los pocos segundos consiguieron abordar el barco. La primera inspección ratificó que el barco estaba desierto, no había ningún rastro de la tripulación, habían desaparecido por completo. Los botes estaban sin arriar; el interior de la embarcación estaba vacío, y el cargamento junto con todos los víveres estaban intactos. El primer oficial encontró joyas, dinero, un valioso medallón de oro, muebles, libros, cartas personales y prendas de vestir. Todo estaba en orden, parecía que la tripulación todavía seguía allí; pero no había nadie. Era un barco fantasma.
Deveau encontró tirada la barra de sondeo, inmediatamente la utilizó para comprobar el nivel de agua que había en la sentina, una vez verificados los datos, comprobó que sólo tenía un metro, lo que no parecía suficiente razón como para abandonar un barco de estas características.
Pero lo que sorprendió aún más a Deveau, fue hallar en la cocina, sobre un fogón todavía caliente, una cacerola con un pollo recién cocido y unos tazones de té aún tibios sobre la mesa central.
Todos los datos eran confusos, todo estaba ordenado, los objetos pequeños reposaban en sus mesas y estantes, si hubiera habido un temporal o colisión se hubieran caído.
El diario de navegación lo encontraron en la camareta del capitán y la última anotación del 24 de noviembre no reflejaba nada extraordinario que pudiera explicar la misteriosa desaparición de la tripulación.
El capitán Moorhouse fue informado inmediatamente, sólo pudo deducir que la tripulación había sido víctima de una tormenta, pero Deveau, contradijo a su superior: "He encontrado una máquina de coser y sobre ella un frasco de aceite que difícilmente hubiera aguantado ahí de haber sufrido un fuerte oleaje". El capitán miró a Deveau. En su rostro se reflejó la perplejidad. ¿Que había sucedido con la tripulación?. ¿Por qué huyeron? y en tal caso ¿Con que medios, si los botes de salvamento estaban todos en su sitio?. Finalmente Moorhouse hizo pasar algunos hombres al barco fantasma, con la intención de tripularlo hasta Gibraltar donde presentó una demanda por indemnización por su recuperación.
Oliver Deveau David Reed Morehouse Albert G. Richardson
Cuando el Mary Celeste arribó a puerto, el mismo Presidente del Consejo Marítimo de Su Majestad, Mr. J. Solly Flood, inició una minuciosa investigación. Los días 18 y 20 de diciembre, Deveau y sus hombres fueron interrogados por Solly. Pero el informe de la comisión no logró aclarar el misterio; concluyendo que la teoría más plausible era que:
"La tripulación consiguió apoderarse de la carga y los marineros en plena borrachera, asesinaron al capitán y a toda su familia, huyendo a bordo de otro barco".
Única ilustración original que muestra el buen estado que tenía el bergantín-goleta Mary Celeste llegando a las costas de Gibraltar.
Pero esta conclusión personal tuvo pronto sus replicas, Shufeld presentó una alegación, argumentando que no existían indicios de violencia en ninguna parte del barco. En su opinión, el barco había sido abandonado por el capitán y los tripulantes en un momento de pánico injustificado, quizá debido al peligro de naufragar ante una tempestad cercana.
Pero estas teorías no dan una explicación convincente. Si se produjo una huída por la tempestad o por el asesinato, hubiera tenido que huir con los botes salvavidas, y éstos estaban todos en el barco. En el caso del motín, teoría de Solly, si escaparon en otro barco, los tripulantes deberían de haber contestado algunas preguntas y el Mary Celeste tendría que haber sido rescatado por el hipotético barco y cobrar, como se hacía entonces los derechos de salvamento; y nada de esto se produjo.
Otra teoría fue, que habiendo nueve barricas vacías y algunas dañadas, se produjo una acumulación de gases, generando una pequeña explosión. Pensando que podía estallar el barco. Pero para huir necesitarían un bote, y como hemos dicho antes, todos los botes estaban en el barco y por otro lado no hay informe alguno que señale que hubo una explosión en la bodega, sólo se limita a señalar que había barriles vacíos. Por otra parte, no se encontró un cabo a remolque.
El 14 de marzo de 1873, el tribunal marítimo de Gibraltar dictó sentencia, Moorhouse y su tripulación cobrarían la cantidad de 1700 libras por el rescate del Mary Celeste. Suma ridícula para los que pensaron que los dos barcos se habrían puesto de acuerdo para poder cobrar el rescate.
Son muchas las teorías que han intentado dar una explicación razonable al misterio, pero incluso en nuestros días se desconoce lo que pudo ocurrir aquel día de diciembre de 1872 abordo del Mary Celeste .