Mostrando entradas con la etiqueta Lideres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lideres. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de octubre de 2012

El suicidio de la secta de Jones en Guyana


El 18 de noviembre de 1978, el mundo se estremecía con las  imágenes del suicidio de 913 estadounidenses, miembros de la secta Templo del Pueblo. El relato de una sobreviviente.
El fanatismo al reverendo Jones terminó en una tragedia.
Creía ser la reencarnación de Lenin, Jesucristo y Buda.
na22fo01.jpg (19423 bytes)

t.gif (67 bytes)  Fue el suicidio colectivo más trágico de la historia contemporánea.  El 18 de noviembre de 1978, 913 estadounidenses miembros de la secta Templo del Pueblo murieron colectivamente tomando cianuro en la jungla de Guyana, cerca de la frontera con Venezuela. Si lo hicieron forzada o voluntariamente, nunca se supo. Lo que sí está claro es que este episodio –que en aquel momento conmovió a ese país y al mundo entero– está casi olvidado ahora en Estados Unidos; sólo un puñado de familias y sobrevivientes han previsto volver hoy a la fosa común donde están enterrados más de 400 cuerpos, la mayoría no identificados, en el cementerio Evergreen de Oakland, en California.
Inclusive, a pesar de sus esfuerzos, estos sobrevivientes no han podido reunir el dinero suficiente para construir un monumento en memoria de las víctimas. Hombres, mujeres y niños que siguieron a su líder espiritual Jim Jones para levantar un mundo ideal en la selva de Guyana.
La colonia agrícola, bautizada Jonestown y que fue fundada en 1973, era para algunos el paradigma de la felicidad multirracial, con pretensiones igualitarias y dominada por un cuarentón con enorme carisma e ideas marxistas que creía ser la reencarnación de Lenin, Jesucristo y Buda. Jim Jones no sólo era fiable, además era rico y estaba ligado a algunos políticos californianos. Contaba entre sus amistades a Rosalyn Carter, la esposa de Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos entre 1977 y 1981. Y al legislador estatal Willie Brown, actual alcalde de California.
Pero en 1976 la colonia ya no era el paraíso soñado: “La gente tenía miedo de Jim Jones, trataba de huir. Una vez que llegabas, no te podías marchar”, explica Jynona Norwood, pastor de la Family Christian Cathedral, en Los Angeles. Veintisiete miembros de su familia se suicidaron.
La idea del suicidio colectivo surgió tras el asesinato de un congresista de California, Leo Ryan, que fue a investigar la colonia a petición de algunos padres, inquietos porque sus hijos no volvían. Dos periodistas que lo acompañaban también fueron asesinados por miembros de la secta cuando se disponían a subir al avión de regreso. Al día siguiente, Jim Jones instó a los miembros de la colonia a cometer “no un suicidio, sino un acto revolucionario”, según una grabación encontrada en el lugar. Algunos estaban dispuestos: “No le tenemos miedo a la muerte”, escribió antes de morir uno de los suicidas. “Esperamos que el mundo se dé cuenta un día de los ideales de justicia e igualdad por los que vivió y murió Jim Jones.”

Pero las madres se mostraban reticentes a envenenar a sus hijos con cianuro. Las protestas se sofocaron rápido y tres días más tarde, el mundo, conmocionado, descubrió las imágenes de centenares de cuerpos tendidos en la jungla, a menudo boca abajo.

Este año, los hijos de Jim Jones, Stephan y Jim Junior, que no se encontraban en la comunidad el día del drama, han vuelto al lugar. “Era gente cariñosa y apasionada. Esta gente no hubiera tenido que morir”, explicó Stephan Jones a la cadena de televisión ABC, organizadora del viaje. “Pero hacia el final, a (Jim Jones) lo consumió su propia locura”, agregó. “El final fue horrible, pero pienso en lo que intentó construir”, asegura, por su parte, Jim Junior. La secta dejó de existir después del drama. Decenas de sobrevivientes (que huyeron justo antes) intentaron, a duras penas, reintegrarse en la sociedad a pesar de las “dudas, las acusaciones y la vergüenza”, confiesa Jynona Norwood.

El drama de Jonestown, que seguirá siendo un misterio, no disuadió otros suicidios colectivos. En Estados Unidos, más de 80 miembros de la secta de los davidianos murieron en 1993 en el incendio, aparentemente voluntario, de su granja en Waco (Texas), que la policía había tomado por asalto. En Suiza y Québec, en octubre de 1994, dos grupos de miembros de la Orden del Templo Solar (OTS), en total 53 personas, también fueron encontrados muertos, antes de otro suicidio colectivo de la OTS, en 1995 en Francia. El suicidio colectivo más reciente es el de los 39 adeptos de la Puerta del Paraíso, en marzo de 1997, en California. En total, según la AFF(American Family Foundation, centro de investigaciones sobre las sectas), hay entre 3000 y 5000 grupos de este tipo en el mundo que reagrupan a entre 5 y 20 millones de miembros.

La voz que oyó Deborah
Deborah Layton vivió en Jonestown y teóricamente tendría que haber muerto allí, pero fue uno de los pocos miembros del Templo del Pueblo en salir con vida de la selva de Guyana. Layton fue también una de los pocos disidentes que había alertado sobre lo que se estaba preparando en la ciudad erigida por la secta. Pero sus advertencias no fueron suficientemente tenidas en cuenta.
Desde su casa en las afueras de San Francisco, Layton se aventuró de nuevo a la oscuridad del Templo del Pueblo para intentar encontrar alguna explicación al abismo mortal al que se precipitaron cientos de sus ex camaradas. Sus esfuerzos para exhumar las memorias derivaron en un libro: Veneno seductivo: la historia de una sobreviviente de Jonestown sobre la vida y la muerte en el Templo del Pueblo. También la llevaron de nuevo al fatídico lugar de la jungla de Guyana.
Su madre, que se había unido a la secta en parte para estar más cerca de ella, está enterrada allí. Murió de cáncer diez días antes de que Jim Jones realizara el último acto de su locura. Y su hermano, Larry, quien la había convencido para que entrara a la secta, cumple una sentencia a cadena perpetua. Es la única persona procesada por el mortal atentado contra el legislador californiano Leo Ryan y un grupo de periodistas en una pista de aterrizaje de Guyana.
Layton huyó de Guyana en mayo de 1978. La que llegó a ser una de las principales ayudantes de Jones, cada vez se sentía más preocupada por la dirección hacia la que el adorado “Padre” conducía su rebaño. Layton explica que la huida fue una cuestión de hacer caso a su voz interior, una voz que Jones trataba de apagar con discursos delirantes. “Te decía que la voz era mala, que era la voz del egoísmo”, cuenta la mujer que le decía Jones. “Pero fue esa voz la que me salvó”, asegura, con vida, ahora.

FUENTE


sábado, 18 de agosto de 2012

David Koresh - Secta de los Davidianos

Nació el 17 de agosto de 1959 como Vernon Wayne Howell.

Vivía en Houston - Texas - EE.UU. y fue el líder de la secta cristiana apocalíptica de los Davidianos.

Al igual que otras sectas parecidas y sobre todo de aquella época, David era uno de los muchos "predicadores" apocalípticos que habían en Estados Unidos aterrorizando a sus seguidores con todo tipo de calamidades individuales y colectivas, excepto si les seguías a ellos y formabas parte de un grupo muy restringido que lograría salvarse cuando toda la humanidad desapareciera.

Koresh seguía al pie de la letra la Biblia y eso le venía de lejos. En su época de estudiante, que le iba bastante mal, provocó y al mismo tiempo quiso compensar a sus profesores con la memorización de todos los textos bíblicos.

Después, cuando se hizo líder de los Davidianos, creía que era la nueva reencarnación de Jesucristo y anunciaba castigos divinos, invitando a toda la gente a que lo siguiera a él para poder salvarse.

David llegó a dirigir la secta de los Davidianos a través del matrimonio con una niña de 14 años llamada Rachel Jones, que era la hija de uno de los dirigentes de esa secta y al que sustituyó de inmediato, pasando a ser él mismo el más alto poder del grupo.

Ganó muchos adeptos de varias partes y estuvieron en algunos lugares mientras él se escudaba en su obra como "predicador", hasta que logró montar su particular mausoleo en un rancho cerca de Waco - Texas.

Se armó hasta los dientes, comprando armas por valor de más de 250.000 dólares con la excusa de armarse para la llegada del momento del "mal".

Mantenía relaciones sexuales con adolescentes, a las que llamaba esposas y forzaba a sus seguidores a entregarle grandes cantidades de dinero.

Con todo aquel dinero fue almacenando muchas armas, metralletas M16 y otros objetos militares.

En Waco permanecían de incógnito y allí pudo retener a sus seguidores. Muchos de ellos intentaron irse pero no pudieron hacerlo. El rancho era como un fuerte vigilado de donde nadie podía salir.

Sus seguidores iban vestidos con túnicas anaranjadas y habían muchos niños, mujeres, jóvenes. Muchos de aquellos niños eran de él mismo.

El 28 de febrero de 1993, agentes de policía fueron al rancho Monte Carmelo porque acusaban a la secta de tenencia masiva de armas y de abusos sexuales a los menores que vivían en el rancho.

Un periódico de Texas había investigado algunos informes en los que Koresh era acusado de abusar de niños en el rancho. Las acusaciones las habían hecho algunos pertenecientes al grupo que habían logrado salir de la secta.

Los agentes fueron recibidos a tiros y contestaron de la misma manera. Aquel día murieron cuatro agentes y una decena de sectarios fueron abatidos.

A partir de aquel momento comenzaría el fin de los Davidianos.

Durante los siguientes 51 días se produjeron muchos disparos por las dos partes, muriendo muchas personas entre federales y sectarios.

En algunas ocasiones parecía que llegarían a algún tipo de acuerdo, pero nunca se producía.

Las autoridades intentaron de todo para que los Davidianos se rindieran y se entregaran, además de los tiros y el uso de armas, utilizaron gases prohibidos que arrojaban dentro del rancho. Finalmente lo intentaron mediante una guerra psicológica.

Les cortaron la luz, el agua, la llegada de alimentos y por las noches, les ponían reflectores muy ponentes que daban a las ventanas del rancho y así impedir que los sectarios pudieran descansar, también ponían música de rock a todo volumen con unos potentes altavoces, querían acabar con ellos a toda costa. Pero nunca se vieron ambulancias ni bomberos, para una situación que se veía venir catastrófica.

Finalmente, el 19 de abril sobre las 5.30 h, sin que nadie sepa quien comenzó con los disparos. Los tanques del FBI atacaron el rancho definitivamente.

Los asaltantes lograron abrirse camino entre las llamas que consumían el edificio del rancho y cuando llegaron, vieron los cuerpos carbonizados de los seguidores de Koresh, incluido el de él mismo, con un disparo en la frente.

En aquella batalla apocalíptica que Koresh provocó, murieron 69 adultos y 17 menores, todos calcinados.  Las imagenes del desenlace recorrieron el mundo.

Según la versión oficial de la policía, los mismos Davidianos provocaron el incendio en un aquelarre de suicidio colectivo, algo que se ha estudiado mucho después y se ha confirmado que fue así. Pero Koresh no murió como los demás, él falleció de un disparo en la cabeza.

También hubieron otras versiones que decían que los tanques federales habían provocado la inflamación del queroseno y a su vez, habían trasladado las llamas al interior del rancho.

Los adultos que sobrevivieron al asedio fueron detenidos y sentenciados por crímenes. La mayoría de las penas se redujeron y otras condenas fueron anuladas.

Los Davidianos siguen ocupando la zona y han construido monumentos para conmemorar aquellas muertes.

Esta "rama davidiana" es un movimiento diferente e independiente completamente a los Davidianos fundados por Victor T Houteff. Al parecer, la conducta Davidiana se rige por parámetros enteramente cristianos.

David Koresh, como otros muchos sectarios, utilizó una organización pacífica que ya estaba creada para difundir las locuras de los típicos "predicadores" apocalípticos que lo que hacen es transformar un movimiento o grupo en una secta (si no lo era en su momento) y sobre todo y como pasó en otros muchos casos en aquella época y en los tiempos actuales, para dar rienda suelta a los abusos sexuales y las ansias de poder. Aunque la mayoría de estos grupos son sectarios, en muchas ocasiones no cometen ningún delito, hasta que llega el típico "líder" que lo cambia todo, para bien o para mal.

jueves, 16 de agosto de 2012

Carlota, emperatriz de México

Por: Amparo G

Hablar de Carlota es recordar las ambiciones imperialistas de Napoleón III, emperador de Francia, quien aprovechó el decreto de moratoria del presidente Benito Juárez (17 de julio de 1861) que suspendía durante dos años el pago de todas las deudas públicas con las naciones extranjeras.

Tres meses más tarde, las escuadras de Inglaterra, Francia y España desembarcaron en las costas de Veracruz para obligar a México a saldar su cuenta. La amenaza fue contrarrestada con los Tratados de La Soledad que finalmente aceptaron firmar los representantes de la expedición española e inglesa, retirándose de inmediato. La escuadra francesa, en cambio avanzó hacia la capital mexicana, pues tenía instrucciones de aprovechar esta circunstancia para implementar una monarquía en México con el fin de “detener la expansión imperial de los Estados Unidos” apoyándose en la petición que hicieran varios mexicanos del grupo conservador, encabezados por José María Gutiérrez de Estrada, José Manuel Hidalgo y Juan Nepomuceno Almonte para que fuera enviado un gobernante europeo que derrocara al gobierno de Benito Juárez e impulsara la paz en México.
María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, princesa de Bélgica fue hija de Leopoldo l, rey de Bélgica y de la princesa María Luisa de Orleans; nació el 7 de junio de 1840 en el Palacio de Laeken. Carlota perdió a su madre a la edad de diez años. A partir de entonces creció y fue educada al lado de sus hermanos Leopoldo y Felipe. La princesa llegó a ser una excelente amazona, aficionada también a la natación, el piano, la pintura, la literatura, la filosofía, la historia, así como a dominar varios idiomas: francés, alemán, inglés, italiano y español.
Carlota contrajo nupcias con Maximiliano de Habsburgo el 27 de julio de 1857. Ella tenía 17 años y Maximiliano 25.
Maximiliano encontró en Carlota un mentor, además de una esposa. A petición de Leopoldo I, el emperador de Austria accedió nombrar a Maximiliano como gobernador del reino de Lombardía y Venecia. El éxito de su gobierno disgustó a Francisco José, hermano de Maximiliano, quien lo destituyó como gobernador y también le quitó la comandancia de la Armada austriaca el 21 de abril de 1859.
Imaginemos como afectó esta decisión a Carlota, soberana de nacimiento, así entenderemos el por qué convenció a Maximiliano de aceptar la Corona de México cuando ésta le fue ofrecida en el otoño de 1861.
Maximiliano y Carlota aceptaron la propuesta de los mexicanos conservadores el 10 de abril de 1864. Uno de los miembros de la Comisión mexicana, el señor Ignacio Aguilar y Marocho, hizo un retrato hablado de la emperatriz: "La archi-duquesa es una de esas personas que no pueden describirse, cuya gracia y simpatía, es decir, cuya parte moral no es dable al pintor trasladar al lienzo, ni al fotógrafo al papel. Figúrate una joven alta, esbelta, llena de salud y de vida y que respira contento y bienestar, elegantísima, pero muy sencillamente vestida: frente pura y despejada; ojos alegres, rasgados y vivos, como los de las mexicanas; boca pequeña y graciosa, labios frescos y encarnados, dentadura blanca y menuda, pecho levantado, cuerpo airoso y en que compiten la soltura y magestad de los movimientos; fisonomía inteligente y espiritual, semblante apacible, bondadoso y risueño, y en que sin embargo, hay algo de grave, decoroso y que infunde respeto: figúrate esto y mucho más que esto, y se tendrá una idea de la princesa Carlota".
El 14 de abril, Carlota y Maximiliano zarparon de Miramar en la fragata austriaca Novara y desembarcaron en Veracruz el 28 de mayo en donde recibieron una "acogida glacial" por parte de la población.
No sucedió lo mismo cuando los emperadores hicieron su feliz entrada a la ciudad de México el 12 de junio de 1864 acompañados por los miembros del Ayuntamiento. Una vez instalados en el Palacio Imperial de la ciudad de México y en el de Chapultepec, Carlota hizo varios recorridos por Texcoco, Toluca, Cuernavaca, Puebla, Veracruz y Yucatán. Junto con Maximiliano impulsó los ferrocarriles, el telégrafo, la línea de vapores, la colonización y el establecimiento de la Beneficencia que ella misma presidió.
Cuando Maximiliano viajó al interior del país, la emperatriz quedó como Regente. El 10 de septiembre de 1864 escribió desde el Castillo de Chapultepec a su abuela, la reina María Amelia diciéndole: "Soy completamente feliz aquí; y Max también. La actividad nos sienta bien: éramos demasiado jóvenes para no hacer nada ".
Como Regente, la emperatriz llegó a promulgar la abolición de los castigos corporales y una justa limitación de las horas de trabajo, decisión en la que fue secundada por su augusto consorte quien opinó: "La soberana, fresca, alegre, fiel y leal, compartiendo todos los trabajos y peligros de su esposo y viajando incansablemente por las extensas comarcas del país ".
Otra cualidad digna de admiración en Carlota fue su gusto por escribir, según Luis Weckmann, en Europa "hay más de 8,000 documentos primero como archiduquesa y luego como emperatriz que evidencian que Carlota pasaba varias horas al día sentada al escritorio, práctica que era habitual en su familia... en la lectura de su correspondencia se entrevé a una mujer que sabía haber nacido para los altos destinos, o sea una verdadera femme d'Etat del calibre, no de la atolondrada Eugenia de Montijo, sino de la Reina Victoria".
Cuando la guerra de Secesión se acercaba a su fin en los Estados Unidos de Norteamé rica, Napoleón III anunció a Maximiliano que abandonaba la regeneración de México, por lo que retiraba sus tropas.
Ante esta decisión, Carlota viajó a Europa para exigir a Napoleón III el cumplimiento del Tratado de Miramar y entrevistarse con el Papa Pío IX con el fin de tratar asuntos pendientes con la Iglesia.
Carlota salió de Chapultepec rumbo a Europa el 8 de julio de 1866. Llegó a París el 9 de agosto. El emperador de los franceses pretextó estar enfermo para no entrevistarse con la emperatriz de México, pero Carlota insistió y lo consiguió. Sin embargo, la negativa de Napoleón III fue absoluta. Kératry dijo que "la conferencia fue larga y violenta” y según Armand Praviel, la entrevista se efectuó en éstos términos:
-"Un Habsburgo no huye -dijo ella-Pero renunciar a una empresa irrealizable no es huir. Todo el universo aprobaráuna decisión que evitará que corra mucha sangre.-¡Sangre! -exclamó Carlota con una risa estridente y nerviosa¡Más caerá por culpa vuestra, creedlo! ¡Caiga sobre la cabeza de Vuestra Magestad!-Esta imprecación desató una tempestad. Ya no eran más que dos adversarios irritados mutuamente; una hablando de emboscadas, el otro de la incapacidad de Maximiliano. Se oyeron gritos agudos:-¡Ah! -sollozaba Carlota -
¿Cómo he podido olvidar lo que yo soy y lo que es Vuestra Magestad?
¡Debí haber recordado que por mis venas corre la sangre de los Borbones, y no haber humillado mi raza y mi persona arrastrándome a los pies de un Bonaparte"
Con este diálogo, Carlota se convenció de que no debería esperar ya nada de Francia y así se lo hizo saber a Maximiliano.
El 18 de septiembre de 1866, la emperatriz de México salió con su séquito con destino a Roma. El 21 y el 29 de septiembre acudió al Vaticano, pero el Santo Padre les negó la ayuda que necesitaban, recordándole que Maximiliano había ratificado las Leyes de Reforma y por lo tanto, la Iglesia los abandonaba a su suerte.
Tantas presiones, tantas negativas, y seguramente tantas noches sin conciliar el sueño, provocaron el extravío mental de la Emperatriz.
El 30 de septiembre, Carlota regresó al Vaticano para pedirle al Papa la protegiera de los "agentes de Napoleón" que la querían envenenar. Ante sus ruegos, el Santo Padre aceptó: "Carlota durmió en la biblioteca de la sede Papal. Allí acudió Leopoldo II, para recoger a su hermana y llevarla al Castillo de Miramar Carlota se enteró de la muerte de Maximiliano hasta el 14 de enero de 1868, y se lo notificaron porque al día siguiente, llegaron los restos del emperador de México que habían sido embarcados el 26 de noviembre en Veracruz en la NOVARA que capitaneó el vicealmirante austriaco Tegetthoff. Nuestra emperatriz llegó a tener momentos de lucidez y como prueba de ello es que mandó hacer una pintura -en la que aparece el emperador abrazando una bandera- que envió a sus más cercanos colaboradores con una dedicatoria:
"Rogad por el descanso del alma de su magestad Fernando Maximiliano José, emperador de México ".
Con temporadas de lucidez y de tinieblas, Carlota vivió hasta 1927. Falleció a la edad de 87 años. En su lecho de muerte murmuró; "Recordadle al universo al hermoso extranjero de cabellos rubios. Dios quiera que se nos recuerde con tristeza, pero sin odio " y según el historiador mexicano Luis Weckmann sus últimas palabras fueron:
"Todo aquello terminó sin haber alcanzado el éxito ".

Fuente


miércoles, 8 de agosto de 2012

Moctezuma II



Hernán Cortes y Moctezuma II



Moctezuma II


(?, 1466-Tenochtitlán, hoy Ciudad de México, actual México, 1520) Noveno emperador azteca (1503-1520). Hijo del emperador Axayácatl, fue elegido gran sacerdote y, en 1502, sucedió a su tío Ahuitzotl en el gobierno de un vasto imperio, que se extendía desde el límite meridional del actual Michoacán hasta más allá del istmo de Tehuantepec y cuya capital era Tenochtitlán (actual Ciudad de México). Esta gran urbe, fundada hacia 1325 por los aztecas sobre un lago, en 1519 contaba con una población de unos 100.000 habitantes.
A fin de estructurar sus dominios, Moctezuma II organizó el imperio en diversas provincias, creó una sólida administración central y reguló el sistema tributario. Al mismo tiempo, prosiguió la expansión militar iniciada por sus predecesores, aunque no pudo someter a los pueblos enemigos de Tlaxcala y Texcoco y fracasó en sus expediciones a Guatemala y Nicaragua, territorios asiduamente frecuentados por los mercaderes aztecas.
En 1518, informado de la presencia de las naves del explorador español Juan de Grijalva en la costa de Yucatán, el soberano azteca envió emisarios y regalos a los extranjeros, a quienes tomó por enviados del dios de la sabiduría Quetzalcóatl, «la serpiente emplumada», para anunciar su retorno.
En efecto, según una creencia muy extendida entre los pueblos mesoamericanos (aztecas, mayas, toltecas, etc.), tras haberse enfrentado a Huitzilopochtli, dios de la guerra, Quetzalcóatl había partido hacia oriente atravesando el mar, no sin antes prometer que volvería en el año azteca de Ce Acatl, fecha que correspondería al año 1519. Cuando la expedición de Hernán Cortés desembarcó en sus costas, Moctezuma no dudó en identificar al conquistador con Quetzalcóatl y, en noviembre de 1519, lo recibió solemnemente en Tenochtitlán y lo colmó de valiosos presentes.
Sin embargo, a los pocos días, Cortés, preocupado por la idea de que su vida y la de sus hombres dependiera tan sólo de la voluntad del emperador, decidió llevar a cabo una audaz maniobra y hacer prisionero a Moctezuma, con la intención de someterlo y mantenerlo en el poder de un modo simbólico. El ardid de Cortés tuvo éxito, pero la humillante retención del emperador provocó un creciente malestar entre los aztecas, acentuado por el comportamiento sacrílego de los españoles hacia Huitzilopochtli, que con sus ofensas herían en lo más vivo las creencias indígenas.
La tensión estalló en junio de 1520, durante la celebración de la fiesta de Toxcatl, día en que millares de aztecas, desarmados y vestidos únicamente con ricas plumas y joyas preciosas, se reunieron en la plaza principal de la ciudad para iniciar una danza ritual y fueron masacrados por los hombres de Pedro de Alvarado, lugarteniente de Cortés. A raíz de este suceso, la aristocracia azteca depuso a Moctezuma y nombró como sucesor a su hermano Cuitláhuac, quien encabezó la revuelta contra los extranjeros.
Tras cinco días de violentos combates, Cortés intentó utilizar al destronado emperador para negociar la obtención de un salvoconducto que permitiera a sus tropas salir de la capital, pero cuando Moctezuma se dirigió a la multitud enfurecida fue apedreado; murió tres días más tarde a consecuencia de las heridas sufridas. En cuanto a los españoles, poco antes de la medianoche del 30 de junio de 1520 iniciaron una desastrosa retirada de Tenochtitlán, en el transcurso de la cual sufrieron numerosas bajas, episodio que ha pasado a la historia con el nombre de La Noche Triste.

lunes, 6 de agosto de 2012

Ricardo Corazon De Leon



Su vida.

Nació un 8 de Septiembre del 1157 en Oxford, a orillas del río Támesis. Sería considerado por muchos el símbolo vivo de las historias de caballería, del héroe romántico que lucha por la justicia de manera implacable y brutal. Tercer hijo del Rey Enrique II y de Leonor de Aquitania, noble francesa.
Las cruzadas... Según se dice, fue llevado por su madre desde muy temprana edad a Francia, de donde ella era proveniente. Ahí fue criado y creció, hasta que a la edad de 16 años en 1173-74 y 1189-89 se rebeló contra su padre, apoyado por Felipe II de Francia.
Al morir su padre Enrique II, y sus hermanos mayores, Ricardo se corona legítimo Rey de Inglaterra. Luego de esto se casó con Berenguela de Navarra. Por estos tiempos el papa Inocencio II se hallaba organizando lo que sería la 3ª cruzada, donde planeaba juntar a los Reyes más poderosos de aquél tiempo: Federico Barba Roja de Alemania, Felipe Augusto de Francia (Felipe II) y el Rey Ricardo de Inglaterra (posteriormente apodado "corazón de león"); con el objetivo principal de recuperar Jerusalén. Ricardo viendo esto como una oportunidad de ampliar su dominio del mediterráneo se aprestó a cumplir con esa tarea. Ricardo era un personaje aventurero e intrépido; cuando ocupó el trono se encargó de vender tierras y joyas con el objeto de juntar recursos económicos para financiar la 3ª cruzada, que es donde verdaderamente él quería estar.
Ricardo Corazón de LeónLa 3ª cruzada dio inicio, aunque no sin contratiempos: El Rey de Alemania Federico Barba Roja murió ahogado en el camino, y la mayor parte de su ejército se dispersó y no llegó a ver Jerusalén. Esto supuso un duro golpe a la campaña no sin contar los roces que tenía Ricardo con importantes figuras como el mismísimo Rey de Francia Felipe II y el duque Leopoldo de Austria. Roces que tuvieron origen debido al gran liderazgo que inspiraba Ricardo, que era llamado Comandante Supremo de las fuerzas cristianas, y la verdad es que así parecía puesto que su personalidad irradiaba tal fuerza que no había cristiano alguno dentro del ejército que no se sintiera fuertemente inspirado por él.
Juntos Ricardo y Felipe II, consiguieron tomar Messina y Chipre en 1190 y Acre en 1191, donde tuvo lugar la disputa con Leopoldo a causa de quién colocaba su estandarte en la torre más alta, disputa que desembocó en Ricardo pisoteando el estandarte de Leopoldo. Cara le costaría la ofensa. Luego de esto Felipe II, partió llevándose casi todo su ejército poniendo como pretexto una supuesta enfermedad. Cuando éste regresó a Francia colaboró con Juan "sin tierra", hermano de Ricardo, en una conspiración para ocupar el trono.
Ricardo Corazón de LeónEn ese mismo año, tuvo lugar la batalla de Arsuf, donde Ricardo obtuvo una aplastante victoria en inferioridad numérica contra el ejército del poderoso Saladín, Rey de Siria, Egipto y Palestina, que era quién dirigía a las fuerzas árabes, la cual engrandeció el prestigio de Ricardo y la fe de los cruzados. En esta batalla, se destacaron el liderazgo que ofrecía un rey peleando ferozmente en primera fila junto a sus soldados, un fuerte sentido estratégico y una disciplina impulsada por el fervor religioso. Se dice que los ejércitos de Saladin le temían como si se tratara del mismísimo diablo que venía por ellos, al ser testigos de la furia de sus golpes y la masacre que dejaba a su paso.
Jerusalén, la cual no pudo ser reconquistadaSin embargo, la 3ª cruzada no pudo reconquistar Jerusalén y ya que la conspiración de Juan "sin tierra" llegó a oídos de Ricardo y tenía que regresar a Inglaterra, éste decidió firmar un pacto donde se acordaba que Acre se conservaría en manos cristianas y Jerusalén seguiría en manos de los Árabes, pero los cristianos podrían visitar los santos lugares, y serían respetados.
En su viaje de regreso Ricardo fue capturado y tomado como prisionero por el duque Leopoldo de Austria. Estuvo preso cerca de 1 año hasta que un amigo suyo de la corte lo encontró teniendo que buscar por toda Europa. A inicios del 1193 Ricardo fue cedido al emperador Enrique VI de Alemania, quién lo mantuvo bajo custodia hasta que fue pagado un rescate de 100,000 Marcos por parte de su hermano Juan "sin tierra", el cual fue obligado a hacerlo por su madre. Juan huyó a la corte francesa.
Luego de que Ricardo fue coronado nuevamente en Winchester en el año 1194, decidió seguir en acción e ir a recuperar las tierras inglesas que le habían sido arrebatadas por Felipe II durante su ausencia. En uno de estas nuevas aventuras, al sitiar la fortaleza de Château-Gaillard los defensores, le ofrecieron el castillo pidiéndole únicamente que les respetara la vida y no los torturara, a lo que el Rey Ricardo, se negó tajantemente en una impredecible e inverosímil actitud diciendo que mataría a todos y cada uno de los defensores. Tras estos hechos, en un descuido, una flecha le dio en el hombro izquierdo, cerca del cuello, a lo que Ricardo hizo poco caso, como si se tratase de una herida cualquiera, suprimiendo cualquier grito o expresión de dolor. Sin embargo el daño fue peor de lo esperado y a los diez días moriría a causa de esa flecha, perdonando al ballestero que la disparo, y reinstalando en el trono a su hermano Juan. Era así como acababa una de las grandes leyendas de las cruzadas, a los 42 años, con un sinfín de historias emocionantes e intensas, un personaje que había de ser amado por muchos y temido como el demonio por otros.


miércoles, 18 de julio de 2012

La muerte de Leon Trotsky

Si el mejor director de cine hubiese contado con el mejor guionista, jamás hubiesen sido capaces de crear una historia de intriga de este calibre. Es de esos casos en que la realidad supera a la ficción. Agentes secretos, doble, triple y hasta cuádruple personalidad, amores y desamores, muertes, guerra civil española, II guerra mundial, revolución rusa...
León Trotsky
La historia de la vida y muerte de Trotsky reúne todas estas cosas. Y lo más terrible es que fue real.
 
 

LEV DAVIDOVICH BRONSTEIN, “TROTSKY”
Resulta incluso complicado buscar un principio para esta historia. Quizá todo empezara aquel octubre revolucionario de 1917 en Rusia, cuando el Zar tembló ante la revuelta revolucionaria que se le avecinaba. Trotsky no estaba entonces en Rusia. Hacía 10 años que no lo estaba. Habiendo sido encarcelado por su participación en la revolución de 1905, aprovechó su “traslado” a Siberia en 1907 para escapar hasta Finlandia, desde donde se trasladó a Viena con su familia, consiguiendo trabajo como corresponsal de un periódico de Kiev. Siete años después se trasladó a París, donde estuvo un par de años, pero ante las presiones del gobierno zarista, las autoridades francesas le “conminaron” a que abandonara el país. Trotsky así lo hizo y se marchó a Nueva York. Poco tiempo después estallaría la revolución de octubre y él y su familia volverían a toda prisa a Rusia.
El triunfo de la revolución fue absoluto y Lenin fue la nueva figura de Rusia. Trotsky, segundo de abordo, organizó al ejército rojo haciéndolo una fuerza ejemplar capaz de derrotar a los ejércitos contrarrevolucionarios así como a sus aliados occidentales. Sin embargo, a mediados de 1923 Trotsky vio peligrar los cimientos sobre los que se había sustentado la revolución. Joseph Stalin encabezaba una burocracia peligrosamente antirrevolucionaria. Lenin, postrado en cama víctima de sus numerosos ataques de apoplejía, advirtió también el peligro y nombró a Trotsky como a su sucesor, decisión que de nada sirvió. A su muerte, en Enero de 1924, Stalin apartó a Trotsky del poder y formó un triunvirato con Bukarin y Kamenev, rodeándose de una camarilla de fanáticos dispuestos a defenderle hasta la muerte. No obstante, Stalin sabía bien el peligro que corría si Trotsky seguía cerca. En 1927 le expulsó del partido, en 1928 le deportó a Siberia y en 1929 le desterró de Rusia.
 
Tras unos años en Turquía y otra breve estancia en Francia, llegó en 1935 a Noruega, pero las presiones Stalinistas seguían haciéndolo saltar de país en país. Entonces se encontró con que tenía que salir de Noruega pero sus solicitudes de asilo, a éste o aquel país, siempre resultaban infructuosas, incluidos los EEUU de Roosevelt. Sorprendentemente, Lázaro Cárdenas, presidente mexicano, aceptó su propuesta, pese a contrariar a Stalin, y Trotsky partió hacia México a bordo del buque cisterna “Ruth”. Aún así, el viejo revolucionario no se fiaba mucho de la hospitalidad mexicana y tenía serias sospechas de que ese viaje fuera una trampa de Stalin para acabar con él, en una “muerte accidental” en mitad del océano. Muestra evidente es la carta que envió a su hijo León justo antes de zarpar.
“Querido León:
Parece que mañana nos embarcan hacia México. Esta es, pues, nuestra última carta desde Europa. Si algo nos ocurre en el camino o en cualquier otro lado, tú y Serge sois mis herederos. Esta carta tiene valor testamentario... Como sabes, me refiero a las futuras regalías de mis libros: no poseo otra cosa fuera de eso. Si alguna vez te reúnes con Serge... dile que jamás lo olvidamos ni lo olvidaremos por un solo instante”.
Afortunadamente para Trotsky, sus sospechas eran infundadas, y el viaje se hizo sin mayor contratiempo. El 9 de enero de 1937, tras tres semanas de navegación, él y su mujer, Natalia Sedova, llegaron al puerto de Tampico. Allí tuvieron un gran recibimiento y, además de las autoridades, les fue a recibir la pintora Frida Kalho, mujer de su principal valedor en México, el afamado muralista mexicano Diego Rivera. Trotsky vivió los primeros dos años en “La casa Azul” de Frida, cedida gentilmente por ésta (que también mantuvo un pequeño romance con Trotsky) hasta que por divergencias políticas con Diego Rivera, se trasladó junto a su mujer a otra casa en la calle Viena, en Coyoacán, hacia la primavera de 1939. Al poco tiempo recibiría una alegría. La llegada de su nieto Seva, único pariente vivo que le quedaba a Trotsky, tras la muerte o desaparición del resto en extrañas circunstancias y donde no era difícil adivinar la fatal mano de su enemigo Stalin.
 
 
RAMÓN MERCADER
Jaime Ramón Mercader del Río fue un comunista catalán que combatió en la guerra civil, donde ocupó un cargo de comisario político y a quien “se llevaron” los rusos para que formara parte de su ejército. Esta sería la versión inocua. Sin embargo hay otra más profunda y oscura que comienza precisamente con su madre, María Caridad del Río Hernández. Caridad era de aquel tipo de mujeres impetuosas, valientes, rebeldes, que había renegado de un matrimonio de 10 años con un acaudalado empresario catalán, para cambiarlo por una vida bohemia y desenfrenada, que la llevaron desde su anarquismo primero hasta su posterior confesionalidad comunista. Justo entonces estalló la guerra civil y Caridad combatió como nadie, puesto que en la lucha era donde mejor se sentía. En un cuartel republicano en Sarriá, conocería al hombre que le cambiaría la vida. Leonid Eytingon, conocido en España como “General Kotov”, era un militar ruso que aprovechaba su estancia en España para valorar la posible incursión de españoles en la NKVD. Tanto en Caridad como en su hijo Ramón, vio dos perlas en bruto.
 
Caridad, que pronto empezó una relación con Leonid, aceptó la propuesta encantada e influyó, obviamente, en su hijo para que lo hiciera también. A principios de 1937, Ramón Mercader se fue a Rusia para someterse a las pruebas y entrenamiento a los que la NKVD sometía a sus hombres y las superó con nota. Pronto se dieron cuenta del gran potencial de aquel chico como agente secreto. Hablaba castellano, catalán, francés e inglés a la perfección, era educado, atractivo, culto… En fin, como me gusta llamarlo a mi, una especie de “James Bond” de la NKVD. Y su misión, enamorar a una antigua secretaria de Trotsky, así lo avala. Sí, ya se que puede parecer extraño, pero la misión que se le encomendó a Ramón fue la de irse a París y hacerse pasar por un adinerado estudiante belga de la Sorbona durante unos pocos meses, a fin de preparar el terreno para la llegada de Silvia Ageloff, ex-secretaria de Trotsky y de su plena confianza, a quien debía enamorar (sí, como suena, enamorar) a fin de entablar una relación con ella que le permitiera a Ramón estar cerca de Trotsky, (llegado el momento) sin levantar sospechas. Y Ramón así lo cumplió, pues mantuvo una relación de más de dos años con Silvia, bajo aplazadas promesas de matrimonio y a medio camino entre Nueva York y París, para poder estar con ella en Ciudad de México, en 1940, muy, muy cerca de aquel a quien debía vigilar, León Trotsky.
Sorprendente, sí, pero no por eso menos cierto.
 
 
LA CREACIÓN DE LA TRAMA
La vigilancia de Trotsky era una prioridad para Stalin. A pesar de estar lejos de Rusia (por obra y gracia del propio Stalin), el primer mandatario ruso tenía noticias diarias de las andaduras de su enemigo irreconciliable. Y era gracias a otra “agente especial” española, María de las Heras, espía muy valorada por el Kremlin, conocida también como “Ivonne África” o “Camarada Patria”. Se decía que Stalin desayunaba cada día con lo que Trotsky había escrito el día anterior delante. Sin embargo, un contratiempo puso en peligro el trabajo de la camarada patria. El comandante Orlov, máximo responsable de Moscú en Madrid, fue llamado a Rusia para el escabroso asunto de “Los procesos de Moscú” (pantomimas de juicios con el único fin de que el acusado resultase culpable, limpiando así Stalin su oficialidad de aquellos de los que recelaba). Orlov (realmente se llamaba Nikloski), consciente de que su antecesor en el cargo, el comandante Marcos (realmente Sloytsky) había sido juzgado y condenado a muerte en uno de esos procesos, se temió lo peor y, en lugar de volver a Rusia, escapó a EEUU.
 
Obviamente, Orlov conocía muchos secretos y uno de ellos era la identidad de María de las Heras, así que, no sabiendo cuánto habría contado a los americanos, la NKVD optó por retirarla antes de que un arma tan valiosa como ella fuese descubierta. Entonces era febrero de 1938. Poco más de un mes después, Ramón Mercader se trasladaría a París, para empezar con su papel de rico y generoso (dejaba muchas propinas para granjearse las simpatías de los camareros de los mejores restaurantes) estudiante belga, hijo de un diplomático. Dos meses después, Silvia Ageloff visitaría París, acompañada de una amiga llamada Gertrude, que no era otra cosa que otra espía de la NKVD (en realidad se llamaba Ruby Well) que forzaría un encuentro con Ramón, haciéndolo parecer fortuito. Sin duda, nada se había dejado al azar en el supuestamente fortuito encuentro entre Silvia Ageloff y Ramón Mercader. Pero la tarea de Gertrude no acabó ahí, sino que, aparte de lo bien que habló a Silvia de Ramón, organizó una cena para los tres, a la que sabia bien que ella no debía ir. El resto lo hizo Ramón, quien, con su atractivo porte y sus refinados modales, encandiló a Silvia en un solo día (como dije, todo un James Bond). Luego, lo que ya sabemos, la relación a veces en la distancia y otras en persona, a veces en París y otras en Nueva York, hasta que ambos deciden irse a Ciudad de México en Enero de 1940, por imposición, claro está, de Ramón. Bueno, entonces ya no era Ramón. En realidad, Silvia no sabía que se llamaba así. Para ella era Jacques Mornard, hijo de un diplomático belga. En Nueva York, Ramón volvió a cambiar de identidad (explicando tal cambio con una mentira a una Silvia enamorada, que se lo creía todo, sin mayor problema) para pasar a llamarse Frank Jakcson.
 
Eran principios de 1940, y Ramón Mercader cumplía los plazos como un reloj. Pronto empezaría la vigilancia a la casa de Trotsky, aprovechando la buena relación que su prometida tenía con éste.
 
 
LA EJECUCIÓN DE LA TRAMA
Al principio, Ramón se negaba a entrar a la casa de Trotsky cuando Silvia, su prometida, iba a visitarle. El espía español esperaba pacientemente a que ella saliera, aparentando desinterés. Tampoco mostraba ningún interés cuando ella, ferviente trotskysta, le hablaba de política o del mismo Trotsky. Obviamente, esa era su táctica, a fin de que nadie sospechase de él. Bueno, más que su táctica, la de sus superiores de la NKVD. Beria, mano derecha de Stalin, era el máximo responsable. Para el “asunto Trotsky” había elegido a Pavel Sudoplatov, militar de palmarés intachable, a fin de que éste organizara el plan y que le mantuviese informado. Rabinovich, un judío residente en N. York, donde era conocido como Roberts, era el encargado de, no se bien cómo llamarlo, pero diríase de intendencia de personal y documentación. Desde un alto cargo en la Cruz roja de Nueva York, con la identidad falsa de Roberts que antes he mencionado, era capaz de proveer de cualquier documento, vivienda, vehículo, etc, a cualquiera de los agentes de la NKVD dispersos en el mundo. Él mismo sería el responsable de las dos falsas identidades primeras de Ramón, la de Jacques Mornard en París y la de Frank Jackson en EEUU, así como de la utilizada por Ruby Well, Gerttrude, a fin de engatusar a Silvia Ageloff. También él se encargó de que a Ramón (o a cualquier otro agente) jamás le faltase dinero ni un sitio donde alojarse, se tratara del país que se tratara. La red de Rabinovich llegaba a todos lados. Y suya fue la orden (se la comunicó en Nueva York a Eytingon, el amante de Caridad Mercader y jefe del “Grupo Madre”, como fue bautizado el trio Eytingon-Caridad-Ramón) de que Ramón entrase a la casa a fin de conseguir planos del interior, así como la disposición y horarios de los guardias. Y Ramón lo hizo con la mayor naturalidad del mundo y sin levantar la más mínima sospecha, después de unos meses de aparentar lo contrario. Además, en todo este tiempo, aprovechó sus esperas fuera de la casa para intimar con los guardias, a quienes invitaba a beber cuando acababan el turno. De ese modo, pese a no haber entrado en la casa ni una sola vez aún, Ramón no era ningún desconocido para los guardias. Por tanto, no tuvo muchos problemas para conseguir la información que Rabinovich le había demandado a su “padrastro” Eytingon. Información que sería entregada al grupo de mexicanos (también había tres españoles y un ruso) que atentarían contra la vida de Trotsky muy poco después.
 
 
 
EL ATENTADO
 
Las dachas eran unas casas de verano, donde se solía ir de vacaciones, una especie de casas de campo. La NKVD se había apropiado unas cuantas y allí entrenaba a sus futuros agentes. Álvarez, Martínez y Jiménez eran tres españoles “pescados” para la NKVD en la guerra civil española. Ellos supieron de primera mano la clase de entrenamiento al que eran sometidos los aspirantes a agentes en esas dachas. Y bendecidos por Sudoplatov marcharon a Ciudad de México a fin de unirse al grupo de mexicanos que iba a atentar contra Trotsky, obviamente sin desvelar que iban mandados por Stalin. A éste, lo que menos le interesaba era hacer de Trotsky un mártir. Ocurriera lo que ocurriera, el nombre de Stalin no podía verse involucrado en la muerte de Trotsky.
 
Como la fama que precedía a los españoles en Rusia era de “alocados”, o sea, impredecibles a la hora de cumplir una orden, se mandó junto a estos tres a un agente ruso para que les controlase, tanto durante su estancia mejicana, como a la hora de ejecutar su misión. Este agente ruso se llamaba Grigulevich y debía de asegurarse de que si el grupo de mexicanos no acababan con Trotsky, lo hicieran los españoles o en último caso él mismo. Quien encabezaba al grupo de mexicanos no era ningún desconocido. Se trataba del pintor muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, declarado stalinista, que fue quien reunió al grupo una noche de mayo para acabar con Trotsky, valiéndose de los planos que Ramón Mercader les hubiera facilitado. A la madrugada, el grupo irrumpió en la casa de Coyoacán a grito pelado. Habían estado bebiendo tequila durante las horas previas, quizá para aumentar su coraje, y cuando entraron en la casa lo hicieron completamente borrachos. Tanto que no encendieron ni las luces, quizá porque no encontraran los interruptores a causa del tequila ingerido. Todos los disparos (que no fueron pocos) que se realizaron en aquella casa se hicieron a ciegas. Ni los españoles ni el ruso pudieron remediar la hecatombe, hartos de tequila también. De ese modo el asalto fue un fracaso y varios de los asaltantes detenidos, entre ellos Alfaro Siqueiros (que acabó en prisión) y uno de los españoles.
 
 
EL GRUPO MADRE ENTRA EN ACCIÓN
 
El fracaso fue muy mal recibido por Stalin, quien ordenó que se volviese a intentar inmediatamente. No estaba para bromas, puesto que la II Guerra Mundial estaba en marcha y el asunto Trotsky quería verlo zanjado cuanto antes, al tener ahora otros quebraderos de cabeza más importantes. Rabinovich se reunió con Eytingon y le comunicó que la responsabilidad era ahora para el “Grupo Madre” y que no podía haber ya más fallos. Eytingon y Caridad apoyarían, y sería Ramón quien se encargara de ejecutarlo. Eso sí, Stalin debía quedar impune y ninguna sospecha podía apuntar en su dirección. Por ello Rabinovich “preparó” una carta muy especial para Ramón que debía llevar encima cuando asesinara a Trotsky. La carta era una confesión de Ramón (pero firmada con la identidad falsa de Frank Jackson, por supuesto) en la que declaraba que su atentado contra Trotsky era algo personal, ya que al conocer en persona a Trotsky le había decepcionado. Obviamente, esta carta sólo vería la luz en caso de ser apresado in situ, a fin de que Stalin no se viera implicado y pareciese un acto espontáneo de un seguidor decepcionado. Si Ramón mataba a Trotsky y conseguía escapar, entonces la carta ardería en el fuego.
Ramón entró a la casa el 20 de agosto de 1940, con la clara intención de acabar con Trotsky, mientras su madre y Eytingon esperaban afuera, montados cada uno en un coche para así facilitar su posterior huida. Debido al primer atentado, se habían extremado las precauciones alrededor de Trotsky y la casa era una especie de pequeña fortaleza. Sin embargo, Ramón se las ingenió para entrar sin demasiados problemas, convenciendo a los guardias, para los que no era ningún extraño, que deseaba que Trotsky revisase un artículo que había escrito. Ramón encontró al viejo revolucionario en el jardín y ambos se dirigieron al despacho de Trotsky. Allí, éste se sentó en su mesa, se colocó sus redondeadas lentes y se puso a leer el artículo. Ramón, exactamente detrás de él, dudaba sobre cómo ejecutar su misión. Sus dudas estribaban en cuanto al arma a utilizar. Pese a la extrema vigilancia de la casa, Ramón había conseguido meterse adentro con tres armas diferentes escondidas. Una daga, un piolet (un pico de alpinista con el mango de madera recortado) y una pistola. Esta última le pareció una opción demasiado escandalosa, que sólo usaría como último recurso desesperado. Y entre la daga y el piolet, se decidió por este último. Así pues, con Trotsky ensimismado en la lectura que Ramón le había traído, le dio un seco golpe en la parte de atrás de la cabeza con el piolet. Trotsky reaccionó de manera imprevista, pues, en vez de desplomarse, se revolvió y agarró a Ramón con fuerza, mientras chillaba con fuerza para avisar a los guardias. Estos llegaron enseguida y capturaron a Ramón, no sin antes haberle dado una auténtica paliza que casi le cuesta la piel. Llevado a la comisaría de Revillaguigedo, lo primero que le encontraron fue la carta que le había “preparado” Rabinovich. Que Stalin no se viese involucrado de ninguna manera en el asunto era una e las mayores prioridades de la misión. Y así fue. Ramón, bien entrenado por la NKVD para aguantar cualquier tipo de interrogatorio, no dijo ni una palabra que no le interesara decir. Sólo su identidad falsa de Frank Jackson quedó al descubierto, revelada su otra identidad como Jacques Mornard por una destrozada Silvia Ageloff. Hay que ponerse en la piel de esta chica para entender su sufrimiento. El hombre al que amaba, con quien se iba a casar, había asesinado al hombre que más admiraba (y, por supuesto, tenía en gran aprecio), valiéndose de ella. Utilizándola, manipulándola… Silvia Ageloff se sintió tan ultrajada que intentó suicidarse. Afortunadamente, no lo consiguió, pero aquella pena, impregnada de culpa, no la abandonaría jamás. Ramón fue detenido, juzgado y condenado a 20 años de prisión.
 
 
 
EL DESENLACE
 
Ramón sabía que la NKVD no lo dejaría a su suerte en la Penitenciería, y estaba en lo cierto. En poco tiempo, le prepararon un plan de fuga, aprovechando que la “Peni” no era una prisión de alta seguridad, ni mucho menos. Sin embargo, la impetuosidad de su madre lo echó al traste. Dejándose ver por Ciudad de México, cuando los “jefes” le habían ordenado expresamente que no lo hiciera, no consiguió más que su hijo fuera trasladado a la Prisión de Lecumberri, de máxima seguridad, y el plan dejó de ser viable. Ramón tuvo que cumplir los 20 años de cárcel por culpa de su madre, cosa que nunca le perdonó. Tras catorce años de encarcelamiento como Jacques Mornard, un día recibió la visita de un viejo conocido. Un trotskysta catalán. El conocido escritor Víctor Alba. Éste mismo escritor contaba que se acercó poco a poco a la celda, se le quedó mirando y preguntó:
-¿Ramón Mercader?
El otro se volvió sorprendido, casi asustado. Hacía muchos años que no oía ese nombre de boca de nadie. Como renegando de sí mismo, sólo respondió:
-Ves a la merda (Vete a la mierda)
Stalin hacía muy poco que había muerto y Ramón tenía dudas de lo que pudiera pensar para él el “nuevo jefe” de Rusia. Lo que menos le interesaba es que ahora se descubriese su auténtica identidad. Y mucho menos tras todo lo que había tenido que pasar hasta entonces. Afortunadamente para él nada cambió y acabó de cumplir su condena sin ningún contratiempo. Unos pocos meses antes de cumplir su condena, fue puesto en libertad. Ese mismo día voló hasta La Habana, de allí a Praga y de Praga a Moscú, donde fue condecorado como “Héroe de la Unión Soviética”, pero en la más estrecha intimidad. Por supuesto, jamás debía desvelar el verdadero motivo de aquella condecoración. A Ramón no le importó, pues una de sus mejores virtudes estaba claro que era la de saber callar. Para asegurar su manutención y la de los suyos (pues se casó con una bailarina mexicana que conoció en prisión, Rogelia Mendoza, y adoptó a dos niños españoles huérfanos) le concedieron un cargo honorífico y una buena asignación mensual.
 
Así estuvo unos años viviendo en Moscú, con mucho tiempo libre para reflexionar sobre lo que había hecho. Tanto con Trotsky como con su propia vida. Aburrido de Rusia, se marchó a Cuba donde residió hasta su muerte. Prueba de las dudas de sus últimos años de vida sobre sus actos, es la conversación que tuvo con otro español residente en Moscú, Eusebio Cimorra, con quien compartía muchas cosas. Por desgracia, eran cosas que sólo podían hablar entre ellos, puesto que pertenecían a otro tiempo que nadie quería recordar. Quizá ahora ya no parecía tan importante su sacrificio para los que mandaban. Era una cosa olvidada y a olvidar por quien aún la recordara. Los tiempos habían cambiado y Ramón, como muchos otros, sentía cierta frustración ante la nueva situación, aunque nunca nadie quisiera reconocerlo, ni posiblemente pudiera.
El encuentro fue fortuito y uno y otro se saludaron con cierta nostalgia, como queriendo confesarse mutuamente algo que sabían que no podían confesar a nadie. No tanto por miedo, que lo daba, como por el coraje de reconocer que todo por cuanto habían sacrificado su vida, carecía ya de sentido para nadie más que para ellos.
Eusebio Cimorra miró a Ramón, sin atreverse a hablar pero deseando hacerlo. Deseando confesarse con alguien que alcanzara a comprenderle. Finalmente, sacó fuerzas de flaqueza y casi susurró:
-¡Cómo nos engañaron! ¿Eh, Ramón?
Ramón dejó pasar unos segundos, empapándose de la cruenta revelación de su amigo Cimorra y, melancólico, respondió:
 
-A unos más que otros, Cimorra. A unos más que otros.
 
A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Fuente

sábado, 7 de julio de 2012

Curiosidades De La Independencia De Mexico

estandarte_hidalgo_2
A 199 años del Grito de Dolores, que marca el inicio del acontecimiento histórico, aún hay algunos episodios poco transitados —otros han sido olvidados y otros omitidos— por la historia oficial y que, algunos, darán de que hablar en el marco de los 200 años del México independiente.
Asómate a este paseo por el lado oscuro de la Independencia.
El padre de la patria

Sus principales virtudes como organizador de masas no eran militares, sino parte de su carácter: su simpatía y su inteligencia.La personalidad del cura Miguel Hidalgo y Costilla era arrasadora, sostienen sus biógrafos. La madrugada del 16 de septiembre de 1810, el cura congregó a unos 600 hombres en Dolores y se convirtió para la historia en el “Padre de la Patria”.
hidalgoPinturasSPero este sacerdote nacido en 1753, en Pénjamo, y luego jefe del Ejército Insurgente, no se estrenaba en la paternidad. Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte, nombre completo del insurgente, procreó cinco hijos: Mariano Lino, María Josefa, Micaela, Agustina y Joaquín, a quiénes reconoció.El hecho, aunque prohibido por el Derecho Canónico, podría ser socialmente aceptado en esa época. En 1985, al cumplirse 175 años de la Independencia, el Gobierno de Guanajuato reconoció a los hermanos Rodrigo, Enedina, Mercedes, María, María Dolores, Germán, María Esther, Víctor y Esperanza Vázquez Mendoza como la quinta generación de descendientes directos del “Padre de la Patria”. Hoy sobreviven tres: Mercedes, María Esther y Esperanza.
¡Viva Fernando VII? … ¿EL REY DE ESPAÑA?fernandovii

El Grito de Dolores es considerado el punto de arranque de la Independencia de México del dominio español y cada 15 de septiembre se escucha en todo el País. Sin embargo, el grito en su versión original poco tiene que ver con el actual –más nacionalista- y mucho tiene que ver con loas al entonces Rey de España: “¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Abajo el mal gobierno! ¡Viva Fernando VII!”, gritó Hidalgo a proclamar la insurrección, que sería apagada pocos meses después.
¿Por qué gritó a favor de una monarquía de la que quería independizarse? Los historiadores consideran que era su manera de manifestar su descontento con la invasión napoleónica en España, que había iniciado en 1808.
Fiesta y grito por decreto

El origen de los festejos del Grito de Dolores el 15 de septiembre y no el 16, día en que ocurrió realmente, se remonta a la dictadura de Porfirio Díaz. El oaxaqueño, también conocido como el “Llorón de Icamole”, nació el 15 de septiembre de 1830, y decidió juntar los festejos. En 1896, ya en pleno porfiriato, mandó trasladar la Campana de Dolores a Palacio Nacional y decretó que la Independencia coincidiera con su cumpleaños. Aunque antes de que Díaz adelantara el Grito de Independencia era frecuente ver verbenas populares desde el 15, después de la caída del porfiriato por la Revolución Mexicana, se mantuvo la celebración.
escanear0009f
Un sepulcro para el heroe
Fray Servando Teresa de Mier fue uno de los ideólogos de la Independencia, arengó contra la dominación española en cualquier tribuna y combatió a las tropas realistas sin descanso, pero a pesar de que murió en Palacio Nacional, los restos de Fray Servando Teresa de Mier no han encontrado la paz de los sepulcros.
Fallecido en 1827, Padre Mier fue enterrado con honores en la Parroquia de Santo Domingo, de la Ciudad de México. Pero en 1861, al término de la Guerra de Reforma, el templo fue demolido. La momia de Padre Mier, junto con otras 12, fue exhumada y exhibida como un cuerpo víctima de la Inquisición.
Servando_Teresa_de_Mier
Unos dicen que la momia del “Primer Regiomontano Universal” fue vendida a un aventurero que la llevó a Buenos Aires, otros a Europa, lo cierto es que hasta ahora se desconoce su paradero.
Su historia, de fugas y extravíos, ha inspirado a muchos escritores como el cubano Reinaldo Arenas quien la noveló en “El Mundo Alucinante”.
Y el reconocimiento 15 años despues…
Aunque en México la Independencia se consumó en 1821, al otro lado del Atlántico, el País no adquirió su soberanía como Estado hasta 15 años después.
acatempan
Y es que España no reconoció la Independencia hasta 1836, e incluso en varias ocasiones intentó recuperar sus antiguos dominios. En 1829, la ofensiva española, a sangre y fuego se jugó su carta más arriesgada cuando lanzó 4 mil hombres a bordo de 19 embarcaciones a la costa cerca de Tampico.Pero las tropas monarquistas fueron derrotadas por un militar que luego llegaría a ser Presidente y perdería territorio mexicano ante otra potencia. Su nombre: Antonio López de Santa Anna.En 1836, la reina María Cristina, viuda de Fernando VII, en representación de su hija Isabel II, reconoció la independencia de México y renunció a sus bienes en el País.
Un olvidado precursor

Inspirado por las ideas de libertad y antimonárquicas de la Ilustración francesa, un grupo de conspiradores encabezados por un diácono, nativo de Sayula, llamado Juan Antonio Montenegro, fue denunciado al Santo Oficio el 4 de octubre de 1793.Aunque en esos momentos no prosperó su proceso, casi un año más tarde, Montenegro fue llevado ante la Inquisición. Se le acusaba de tener un plan de buscar la Independencia de la corona española y difundir ideas antimonárquicas.
22eneromichoacanmural
Ese año, obtuvo la borla de doctor en Teología en la Real y Literaria Universidad de Guadalajara. Pasó un año en prisión, abjuró de lo dicho y luego fue confinado al colegio de la Santa Cruz en Querétaro y en la Ciudad de México.
Murio en 1833, aunque otros biógrafos dicen que fue en 1834 y otros que en 1837.

martes, 19 de junio de 2012

Lázaro Cárdenas


(Lázaro Cárdenas y del Río) Presidente de México (Jiquilpán, 1891 - Ciudad de México, 1970). Procedente de una familia indígena muy modesta, apenas recibió una educación elemental.
En 1914 se unió a la Revolución mexicana (que había estallado cuatro años antes), dando comienzo a una carrera militar en la que ascendería con rapidez (diez años más tarde era general de brigada).
Lázaro Cárdenas saltó a la política bajo la protección de otro militar revolucionario, el presidente Calles: fue gobernador de Michoacán (1928), ministro del Interior (1930-32) y ministro de la Guerra (1932-34). En 1934 ganó las elecciones presidenciales, siempre bajo la protección de Calles, que seguía ejerciendo gran influencia en la vida política mexicana; pero, una vez en el poder, se emancipó de su tutela y adoptó una línea política propia, más inclinada hacia la izquierda. Incluso expulsó del país a su antiguo protector, que hubo de exiliarse en Estados Unidos (1936).
Cárdenas ejerció la presidencia entre 1934 y 1940. Creó el Partido Revolucionario Mexicano (que es el antecedente del actual PRI), en el cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas: comunistas y socialistas, liberales radicales, la Confederación de Trabajadores Mexicanos y la Confederación Nacional de Campesinos.
Bajo el lema «México para los mexicanos», Cárdenas llevó adelante una política de nacionalizaciones, especialmente trascendente por lo que respecta al petróleo; ello le enfrentó con Estados Unidos y le obligó a buscar compradores en Alemania. También se ocupó de proteger a la población indígena, impulsó la reforma agraria, combatió el latifundismo, nacionalizó los ferrocarriles y estableció una enseñanza pública laica, gratuita y obligatoria.
En definitiva, todo un giro socializante del México posrevolucionario, que hay que situar en el contexto de la depresión económica mundial de los años treinta y el New Deal de Franklin Roosevelt en Estados Unidos; en la lucha contra el fascismo ascendente de aquella época, fue significativa su acogida a los refugiados republicanos españoles que, perdida la Guerra Civil en 1939, huían del régimen de Franco.
El sexenio de Cárdenas, en resumen, fue un periodo de estabilidad política que legó a la posteridad avances significativos en materia de educación y obras públicas. Cárdenas dejó la presidencia en 1940, pero no la vida política: promovió la candidatura de Manuel Ávila Camacho para sucederle, y él mismo aceptó ejercer como ministro de la Guerra en 1942-45. También colaboró con el presidente Adolfo López Mateos (1961).

Se ha dicho que en la sucesión presidencial de 1940 al irse perfilando como probable ganador el principal candidato opositor Juan Andrew Almazán, Cárdenas favoreció el triunfo del candidato de PRI, Manuel Ávila Camacho, forzando el resultado electoral.
Siendo Ávila Camacho presidente de la república, desempeñó el cargo de Secretario de Defensa hasta el año 1945.
A menudo se dice que Lázaro Cárdenas fue el único presidente asociado al PRI que no se sirvió de su cargo para enriquecerse. Se retiró a una modesta vivienda cerca del Lago Pátzcuaro y trabajó el resto de su vida supervisando proyectos de riego y promoviendo clínicas gratuitas y educación para los más desposeídos. Siguió comentando asuntos de política internacional y abogando por los derechos humanos y el fortalecimiento de la democracia en Latinoamérica






miércoles, 13 de junio de 2012

Rasputín "El monje loco"

Rasputín fue envenenado y después tiroteado la noche en la que lo mataron. Cuando lo creían muerto envolvieron su “cadáver” en una alfombra y lo arrojaron al río Neva. Cuando se le practicó la autopsia, se desveló que murió ahogado.

¿Quién fue realmente Rasputín?

Fue un hombre muy alto, de hábil y elocuente oratoria, de personalidad abrumadora, de aspecto un tanto tosco, grosero a veces, violento, tenía una mirada muy penetrante y poseía un gran carisma. Era un actor soberbio y convincente. Se sabía poseedor de estas habilidades y las usó inteligentemente en su provecho.


Rasputín llevaba en su juventud una vida de campesino siberiano hasta que se produce su “conversión”, abandonando a su esposa y cuatro hijos para viajar por Grecia y Jerusalén. Durante su peregrinación sobrevive de las donaciones de los campesinos que se encontraba a su paso, comenzando a ser considerado un místico con el poder de curar enfermedades y predecir el futuro.


Escribió una serie de predicciones expresadas en su propio leguaje y sobre todo tipo de asuntos. Tres ejemplos de ello son las citadas a continuación, que versan sobre medio ambiente, religión y política respectivamente:

"El aire que hoy desciende a nuestros pulmones para llevar la vida, llevará un día la muerte. Y llegará el día en que no habrá montaña ni colina; no habrá mar ni lago que no sean envueltos por el hálito fétido de la Muerte. Y todos los hombres respirarán la Muerte, y todos los hombres morirán a causa de los venenos suspendidos en el aire"

"Mahoma dejará su casa, recorriendo el camino de los padres. Y las guerras estallarán como temporales de verano, abatiendo plantas y desbastando campos, hasta el día en que se descubrirá que la palabra de Dios es una aunque sea pronunciada en lenguas distintas. Entonces la mesa será única, como único será el pan"

"Y cuando los dos fuegos sean apagados, un tercer fuego quemará las cenizas. Pocos hombres y pocas cosas quedarán; pero lo que quede deberá ser sometido a una nueva purificación, antes de entrar en el nuevo paraíso terrestre"

En 1903 llega a San Petersburgo recibido como un hombre santo. Cinco años mas tarde, en 1908 fue presentado a la esposa del zar, Alejandra Fiódorovna, quien ya había oído hablar de sus supuestos poderes curativos. La zarina piensa en Rasputín para poder tratar la hemofilia que padece su hijo Alexis Nikolaiévich, el heredero del trono ruso, y que ningún medico había logrado curar. La mejoría de la enfermedad del niño, a través de la hipnosis, le hace ganarse la confianza del propio zar Nicolás II y de su mujer, introduciéndose en el propio círculo familiar.

(El zar Nicolás II y su familia)

Cuando comienza la primera guerra mundial, el zar asume el mando del ejercito ruso, haciéndose Rasputín con el control del gobierno. Llega a aglutinar tanto poder que cualquier cuestión hay que trasladársela para que de su opinión al respecto.

Su profunda influencia en la corte imperial y la mala reputación que se va ganando con sus orgías, conocidas por el pueblo, escandaliza a la opinión pública que comienza a llamarlo con el apodo de “El Monje Loco”.
(Rasputín con un grupo de admiradoras)

La aristocracia comienza a odiarlo, pero no puede poner freno al halo místico que lo rodea, y a la influencia casi absoluta que desprende con su oratoria.

Fue entonces cuando un grupo de aristócratas decide asesinarlo. La noche del 29 al 30 de diciembre de 1916, el príncipe Yusupov, pariente directo del zar, junto con Purichkevich, el doctor Sukhotin y el conde Demetri Pavlovich, preparan su asesinato.

(El prícipe Yusupov con su mujer e hija)

Invitan a Rasputín a una cena en su palacio y organizada en su honor para esa noche, donde le dan de comer una fuente de pasteles que contenían una dosis de cianuro capaz de matar a un elefante. El invitado se la come sin mostrar reacción alguna.

Desesperado porque el plan no funciona, Yusupov saca una pistola y le dispara tres veces a Rasputín a bocajarro. Éste cae y todos lo toman por muerto. Mientras discuten qué hacer con el cadáver, Rasputín se levanta y ataca a Yupusov que atónito piensa que es inmortal.

El monje se arrastra hasta la puerta e intenta salir del palacio pidiendo ayuda. Los cuatro nobles lo golpean salvajemente hasta partirle el cráneo.

Los asesinos piensan que ya ha muerto, pero increíblemente sigue respirando. Entonces lo atan de pies y manos, y envuelto en una alfombra lo arrojan al río Neva.

Cuando el cuerpo fue encontrado, uno de los brazos estaba desatado. La autopsia increíblemente desvela que ha muerto ahogado.



(Foto del cadáver de Rasputín)

Utilizando sus poderes de clarividencia, meses antes de morir, el “monje loco” escribiría las siguientes líneas al Zar que se encontraba luchando en el frente:

"Siento que moriré antes del primero de Enero... si soy asesinado por plebeyos, y especialmente por mis hermanos los campesinos rusos, nada tendrás que temer... tu trono se asentará por cientos de años y tu hijo será Emperador y Zar. Pero si soy asesinado por nobles, mí sangre permanecerá en sus manos por veinticinco años. Tendrán que abandonar Rusia, los hermanos se enfrentarán a los hermanos, el odio dividirá las familias y el país se quedará sin nobleza o Imperio..."

En 1917 el Zar Nicolás II abdica y al año siguiente él y su familia son ejecutados. Los nobles, entre los que se encuentra Yusupov, tienen que huir del país. La era de los Zares en Rusia había llegado a su fin. 
 


viernes, 8 de junio de 2012

Rómulo y Remo


Supongo que todos habréis escuchado, leído, o estudiado alguna vez la historia de Rómulo y Remo, de cómo fueron amamantados por una loba y cómo posteriormente crearon una pequeña ciudad llamada Roma que creció y creció hasta convertirse en el mayor Imperio que ha dominado sobre la superficie de este planeta. Pero seguramente siempre os habréis quedado con las cosas claves de esta historia, pero hay más, mucho más, con sus contradicciones, con sus dioses y con sus fantasías. Sentaros y … disfrutad.

Y Eneas escapó de Troya…

Aunque parezca mentira la historia de Roma comienza en Troya cuando un ejército griego cruza el mar Egeo hasta la costa noroccidental de Asia donde se encontraba esta conocida ciudad. Tras un largo asedio los griegos toman Troya y la incendian, y de las llamas escapó Eneas, uno de los héroes troyanos que defendió la ciudad, según se dice gracias al apoyo de su madre que no era otra que la diosa Venus (Afrodita). Huyó junto con más gente en 20 barcos con la intención de llegar a otras tierras donde construir una nueva ciudad que reemplazara a Troya.
Al final desembarcaron en la zona septentrional de África donde acababa de ser fundada la ciudad de Cartago con la Reina Dido a la cabeza, cabeza que perdió por el bello Eneas. Éste, por un instante, pensó en quedarse allí con Dido y convertirse en Rey de Cartago, pero los dioses sabían que ese no era su cometido y le enviaron un mensajero que le dijo que debía partir inmediatamente. Eneas, que siempre hacia caso a los dioses, marchó sin decirle nada a Dido, la cual, presa de la desesperación se suicidó. Como se nota que es mitología 
Tras otro viaje llega a la costa sudoccidental de Italia y comienza a subir por la ‘bota’ hasta llegar al Lacio donde se casó con la hija del Rey Latino, que dio nombre a la región y la cultura del lugar. Pues bien, se casa con Lavinia, fundó una ciudad que le puso el nombre de la mujer y allí vivieron felices y juntos el resto de sus días. ¿Y Rómulo? ¿y Remo? ¿dónde están?
Bien, sigamos, Lavinia y Eneas tuvieron un hijo que llamaron Ascanio que fundó la ciudad de Alba Longa, convirtiéndola en la nueva capital de los latinos. Tras ‘ocho’ generaciones desde la llegada de Eneas dos de sus descendientes, Numitor y Amulio estaban en el trono del Lacio, cosa que no suele llegar a buen puerto dado que los tronos son chiquitines, y así Amulio echó del trono a su hermano para reinar solo. Pero Numitor tenía una hija que se llamaba Rea Silvia y para que no tuviese ningún hijo que posteriormente le estorbase, Amulio la obligó a hacerse sacerdotisa de la diosa Vesta (o sea, nada de hombres).
Pero un día andaba Rea a orillas del rio y se quedó dormida. Y que casualidad que por allí pasaba el dios Marte, gran aficionado a las mujeres, el cual se enamoró de ella y sin despertarla siquiera la dejó embarazada (es como el espíritu santo en versión romana).
En fin, Rea tuvo dos hijos gemelos (esto ya empieza a parecer Falcon Crest) que el usurpador ordenó matar y para ello los niños fueron colocados en una cesta y lanzados al río Tiber para que muriesen (aquí ya empieza lo que la mayoría de vosotros conocéis). La cesta encalló a unos 20 km de la desembocadura y se dice que los gemelos fueron amamantados por una loba hasta que un pastor los encontró y los crió como a sus hijos, llamándolos Rómulo y Remo.
Éstos, ya de mayores, provocaron una revuelta y quitaron al usurpador, y tio-abuelo, Amulio poniendo en su lugar en el trono a su abuelo Numitor. Los hermanos deciden irse a otros lares a fundar una nueva ciudad. Mientras Remo quería construir la ciudad en el monte avenino Rómulo quería que fuese en el monte palantino (a unos 800 metros al norte), así que deciden consultar a los dioses y por la noche se subieron a cada uno de los montes a esperar una señal divina. Remo vió pasar a 6 águilas (o buitres, no se sabe) pero Rómulo vió 12. Y a partir de aquí los historiadores se hacen la picha un lio y tienen varias versiones.

Versión 1

Remo dijo que aunque solo habia visto 6 aves las suyas habian pasado primero y él era el ganador. Claro, su hermano no estaba de acuerdo, discutieron y Rómulo mató a Remo. Entonces empezó a construir las murallas de la ciudad en el monte palantino, sobre la que iba a gobernar y que en su honor llamó Roma.

Versión 2

Remo acepta (aunque a desgana), siguiendo una tradición etrusca cogen dos bueyes blancos con arado y excavan un surco sobre el cual construyeron las murallas de la ciudad jurando matar a quienquiera que las cruzase. Remo, algo cabreado por la derrota, dijo que eran frágiles y derrumbó un trozo de un puntapié y Rómulo, fiel a la promesa, le mató.

Versión 3

Remo acepta, Rómulo marca con un arado conducido por un buey blanco los límites de la ciudad jurando matar a quien los atravesase. Remo desafia a su hermano cruzando los límites y Rómulo lo mata.

Conclusión

Y he aquí la historia de Rómulo y Remo con respecto a la fundación de Roma. Por supuesto tal y como se cuenta se ve a primera vista que todo fue una invención de los primeros romanos para dar a la creación de Roma un tinte más ‘importante’. Los romanos siempre se han sentido atraídos hacia la cultura griega, de hecho cogieron gran parte de sus dioses, y quisieron vincular la fundación de su ciudad al hecho más importante de los griegos, la conquista de Troya. En esa época uno de sus más acérrimos enemigos era Cartago, contra el cual luchaban y ya habian vencido alguna que otra vez, y claro, tenían también que meterles por medio y de ahí la historia de la Reina Dido, dando a entender que no solo habían ganado a Cartago en la guerra, sinó también en el amor.
Pero bueno, es imposible que Eneas hubiera estado en la destrucción de Troya y en Cartago, dado que la primera ocurrió en el 1.200 a.C. y Cartago se fundó 400 años después. Es como si hoy se dijera que Isabel la Católica estuvo liada con Primo de Ribera.. vamos, que la historia de Rómulo y Remo en general no cuela, de hecho se dice que Remo ni siquiera llegó a existir. Rómulo si, pero no creo que tuviera nada que ver con ninguna loba, ni con Eneas, ni con el dios Marte  Pero la ‘supuesta’ historia verdadera la dejo para otro día.. nos vemos.
Autor: José Hurtado

Fuente

jueves, 7 de junio de 2012

Lempira

En el occidente de Honduras, entre las altas cordilleras de Celaque y Opalaca, se extendía antes del descubrimiento, el territorio llamado Cerquín. En esa época los españoles trataban con crueldad a los indios, les quitaban sus posesiones y los hacían sus esclavos.

Era de origen Maya-Lenca, desde muy joven había dado muestras de gran valor sentía un amor entrañable por su raza, tierra, sus leyes y costumbres.

Cuando los españoles llegaron a Cerquin, el Indio Lempira estaba en guerra contra otros caciques vecinos. Pero comprendió que sus peores enemigos eran los soldados extranjeros, que habían venido a robar sus tierras y libertad. Hizo entonces un pacto de alianza con las tribus vecinas para proteger su territorio que actualmente llevan su nombre, "Departamento de Lempira".

Lempira luchó por defender a su pueblo de la esclavitud que los españoles querían imponerles, para no perder su libertad y costumbres. Este guerrero instó a su pueblo a luchar por defender sus ideales y no permitir ser humillados por los colonizadores y habiendo tantos bravos guerreros no se podián dar por conquistados. Los españoles al darse cuenta del levantamiento indígena de inmediato comenzaron a atacar, la guerra se prolongó por seis meses. Al darse cuenta que no podían vencer a Lempira, hurdieron un vil plan, basado en la traición enviando un soldado a Lempira con un mensaje de paz, mientras otro estaba oculto apuntándole con un arcabuz, Lempira cayó en la trampa ya que él era un hombre que no sabia de este tipo de artimañas; y así disparándole, el Cacique rodó por la sierra llevando consigo las esperanzas de liberación de nuestra raza. Pero su muerte no fue en vano, porque Lempira vive en el pueblo que indignado rechaza toda presencia extraña contraria a la Soberanía Nacional y de nuestra condición de hombres libres.

El 20 de julio se ha decretado DÍA DE LEMPIRA para que todos los niños de Honduras recuerden con reverencia al indio Heroico que supo morir en defensa de la libertad de su pueblo, también José Augusto Coello en el hermoso poema convertido en nuestro himno nacional hace mención inmortal en su tercera estrofa a este héroe indígena

"Era inútil que el indio tu amado
Se aprestara a la lucha con ira,
Porque envuelto en su sangre Lempira,
En la noche profunda se hundió;
Y de la épica hazaña, en memoria,
La leyenda tan sólo ha guardado
De un sepulcro el lugar ignorado
Y el severo perfil de un peñón."