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lunes, 7 de abril de 2014

Enigma Y Misterio De Teotihuacan Y Sus Pirámides.

TeotihuacanEl enigma y misterio de Teotihuacan y sus Pirámides.
Estado de México tiene una historia rica y milenaria que encuentra uno de sus mejores exponentes en la ciudad sagrada de Teotihuacan que ostenta por mérito propio el título de Patrimonio Histórico de la Humanidad, otorgado por la UNESCO en 1988.

A unos 48 kilómetros de México D.F. se encuentran las ruinas de TEOTIHUACÁN, un conjunto arqueológico de colosales proporciones de las que tan sólo una pequeña parte han salido a la luz del día. Es en este enclave donde se pueden ver unas de las mayores pirámides de toda América, rodeadas de un extenso conjunto de templos y de una avenida principal de 1.700 metros de longitud que es conocida como La Avenida de los Muertos, aunque se adivina su continuación en otros 600 metros más, aún sin descubrir. En esta avenida se ha creído ver una representación de la Vía Láctea.
Todo este complejo arquitectónico está orientado según el eje de la mayor de las pirámides, la Pirámide del Sol, con una desviación de 15 grados y 30 minutos con respecto al Norte verdadero, que hace coincidir su eje con el paso del Sol a través del cenit. La base de esta pirámide no llega a ser tan exacta como la de la Gran Pirámide, en este caso sus medidas son de 222 X 225 metros, prácticamente lo mismo que la Egipcia (230 metros), y su altura es algo menos de la mitad, 147 metros la situada a las orillas del Nilo y 65 metros la mexicana, sobre cinco cuerpos o niveles superpuestos en los que se han detectado algunos túneles y corredores, así como un pozo de unos 7 metros de profundidad al pie de la escalera principal y que termina bajo la pirámide en una gruta con forma de cuatro pétalos.


Teotihuacan

Curiosamente a diferencia de otras pirámides y templos de la antigüedad la Pirámide del Sol esta orientada al poniente. La otra pirámide de grandes proporciones es la Pirámide de la Luna, situada al fondo de la Avenida de los Muertos, con una altura de 45 metros y una base de 140 X 150 metros, pero al estar situada sobre una elevación natural del terreno hace que quede al mismo nivel que su compañera de mayores proporciones. Apenas sí se han realizado excavaciones y trabajos de investigación sobre ella, por lo que se desconoce si está dotada de túneles o cámaras. La Pirámide del Sol o TONATIUH rige todo el complejo arquitectónico de TEOTIHUACÁN. Constituye el epicentro del cual se partió para construir una de las más enigmáticas ciudades de la antigüedad.

Algunas de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en su momento tuvieron que ser de nuevo cubiertas por el peligro de su destrucción por falta de atenciones y cuidados mínimos, debido a la falta de recursos económicos que lograsen un perfecto mantenimiento. Entre otras construcciones destaca el Templo de QUETZATCÓATL, al que los Españoles bautizaron con el nombre de La Ciudadela, donde aparecen continuas referencias a este Dios representado en la figura de la serpiente emplumada, así como motivos marinos.




Cuando Hernán Cortes y sus hombres conquistaron el imperio Azteca en el siglo XVI preguntaron sorprendidos a los nativos dada la grandiosidad de estas ruinas, quiénes habían construido tan colosales edificios y avenidas. Los aztecas contestaron que ellos no fueron los autores, sino los QUINANATZIN, una raza de Dioses Gigantes que habían llegado desde el cielo en tiempos del Segundo Sol (según la mitología Azteca ahora vivimos en la época del Quinto Sol, que desaparecerá por una catástrofe al igual que los otros soles). Del mismo modo desconocían el nombre verdadero de la ciudad y la llamaron TEOTIHUACÁN, que en su lengua significaba Ciudad donde los Hombres se Convierten en Dioses.



Denominaron a las dos pirámides con los nombres de TONATIUH y MEZTL ITZAQUATI, (Casas del Sol y de la Luna respectivamente). Contaron a los Españoles que en la antigüedad la Pirámide del Sol estaba recubierta de basalto negro, pintado con todos los colores del Arco Iris, pero insistieron en que cuando ellos llegaron, hacía siglos que estaba todo abandonado y sólo la utilizaban para ritos ceremoniales religiosos.



En la actualidad la arqueología oficial data el origen de TEOTIHUACÁN entre los siglos I y III de nuestra era, y se cree que alcanzó en su máximo nivel de expansión la cantidad de 200.000 habitantes, con una actividad básicamente agrícola. Por motivos totalmente desconocidos esta maravillosa ciudad fue abandonada entre los años 650 y 750 DC. También se cree que sus pobladores fueron una mezcla de pueblos autóctonos de Mesoamérica, con una fuerte influencia Tolteca, un pueblo con una estructura teocrática y guerrera.



La opinión generalizada especula que el abandono fue debido a desordenes sociales y luchas tribales entre distintas facciones o familias, aunque no se aprecien señales significativas de destrucción por conflictos o guerras, y también posibles causas naturales, entre las que destacaría una pertinaz sequía. Sin embargo las leyendas hablan de una huida masiva de la ciudad por la presencia de unos demonios que comenzaron a dar una muerte progresiva a sus habitantes. Otro de los mayores misterios de los pobladores de TEOTIHUACÁN, son los elevadísimos conocimientos matemáticos y astronómicos demostrados en la construcción y alineación de sus grandes avenidas y templos, en una cultura que ha sido considerada por los arqueólogos de primitiva y carente de un elemento tan básico para el desarrollo de la civilización como la escritura.

Dentro de las curiosidades que podemos encontrar en TEOTIHUACÁN, fue el descubrimiento en 1.906 de una gruesa capa de Mica en la parte superior de la Pirámide del Sol. La Mica es un mineral del grupo de los Silicatos, compuesto por unas hojuelas muy brillantes, elásticas y extremadamente delgadas, pero sobre todo un elemento muy resistente a la electricidad y al paso de neutrones, siendo un perfecto aislante dentro de un reactor nuclear. Como seguramente habrá gente que asocie este hecho a una simple casualidad en la construcción de la pirámide sin ninguna importancia, basta decir que jamás se ha encontrado este mismo material en ningún otro yacimiento arqueológico Americano (existe un templo muy próximo a la Pirámide del Sol que también posee Mica), y que este tipo de Mica, sólo se puede encontrar en Brasil, y es en la actualidad uno de los más apreciados para la elaboración de aislantes eléctricos en todo el mundo.

¿Casualidad?. Un año antes de este descubrimiento, en 1.905, se iniciaron las excavaciones en TEOTIHUACÁN, por parte de Leopoldo Batres, para limpiar la base y la superficie de la Pirámide del Sol. Fueron necesarios 5 años para retirar miles de toneladas de tierra dispersada artificialmente por alguna extraña razón que se encontraban sobre ella. Estaba toda su superficie cubierta por una capa de 4 metros de tierra que fueron depositados cuidadosamente, parece ser antes del abandono de la ciudad. Es como si hubiesen pretendido ocultar o aislar a la pirámide del resto del mundo. Nadie hasta ahora a podido aclarar satisfactoriamente éste y otros misterios que rodean a la enigmática ciudad de TEOTIHUACÁN.

martes, 19 de marzo de 2013

Ruinas de Yonaguni, Okinawa


 
Durante una inspección submarina rutinaria en los alrededores de la isla de Yonaguni (与那国海底構造物)(colindante con Taiwán) los científicos del Centro Geológico Oceanográfico de la Universidad de Ryukyu en Okinawa, se toparon con una estructura que se encuentra a unos 200 metros de la región de Arakawabana, y que no parece ser producto de la naturaleza, sino que se le atribuye a la intervención de la mano del hombre.

Se trata de una estructura de 120 m. de largo, 40 m. de ancho y 20 m. de alto.

Aparentemente se trata de un tramo de escaleras, con dos orificios de unos 90 cms. de diámetro y 1 metro de profundidad que se cree eran para colocar dos pilares hechos de madera. Datan de 4.000 a 10.000 años atrás.


En septiembre de 1997, Robert Schoch con Kihachiro Aratake, John Anthony West y Graham Hancock, se propusieron investigar las ruinas de Yonaguni.


El equipo realizó una serie de filmaciones de estas estructuras, una de las cuales mostraba una enorme formación piramidal de 80 metros.
Algunas estructuras tenían 25 metros de alto, y ángulos rectos perfectos formando escaleras enclavadas en la roca. Otras se encontraban a sólo 10 metros de la superficie de las aguas.
Descubrieron que, a cada lado de una especie de pasillo se veían dos filas de megalitos, unos encima de los otros, y los bloques horizontales tenían la misma forma que los de Stonehenge.
 Al salir del pasillo divisaron dos megalitos asombrosamente regulares, que la naturaleza difícilmente podría haber colocado.
La estructura principal presenta ángulos casi rectos y bordes o esquinas bien determinadas que difícilmente pueden considerarse naturales y que se encuentran a lo largo de 5 Km. de la costa sur de Yonaguni.

Tras el terremoto submarino del 4 de mayo de 1998, partes de la isla y del monumento fueron destruidas, pero luego se realizaron filmaciones submarinas descubriendo nuevas estructuras jamás vistas anteriormente, cuya forma es similar a los Zigurats de Mesopotamia, con características insospechadas que, según algunos, desmentirían su origen geológico, convirtiéndolos en los edificios más antiguos del mundo.
En julio del año 2000, un equipo de filmación de CanalHistory se sumergió en Yonaguni para ver las ruinas de cerca. Los buzos vieron una gran estructura plana con dos lados elevados: el denominado Escenario, que puede que fuera un altar, un escenario o un trono. Aseguraron que junto al Escenario había un rostro muy similar a las antiguas representaciones de América Central, sobre todo parecido a algunas esculturas mayas.
El científico Misaki Kimura (木村政昭), (de la Universidad de Ryūkyū) aseguró que esta obra fue realizada por la mano del hombre y de ninguna manera por alguna erosión volcánica, como se pensó en un principio

En términos históricos y arquitectónicos, no se le pueden atribuir su construcción al reino de Ryūkyū, ya que históricamente, el ente es reciente (siglos XII-XVII), puesto que hasta ahora no se han descubierto las herramientas con que se han construido las estructuras y sus dimensiones son comparadas con las Pirámides de Egipto, Mesopotamia, México y Perú. También se han encontrado agujeros en las cimas de las estructuras cuya función sería dar cimiento a los postes de madera que soportaban el techo.
En recientes exploraciones acuáticas, usando robots, análisis simples de rocas, y una serie de observaciones subacuáticas tripualadas y no tripuladas, fueron descubiertos un serie de puentes de tierra que conectan el archipiélago de pequeñas islas de Ryukyu con las tierras del continente de China (dichos puentes se hundieron debido a una serie de cambios geológicos), así como una serie de formaciones topográficas únicas, las cuales pueden haber sido parte de antiguos templos o pequeñas pirámides.

El último puente de tierra que conecta las islas con China puede haber aparecido durante el último período glacial a fines del Pleistoceno, conectando una serie de importantes islas a través de Taiwán, Okinawa y Amani Oshime, con el área de Kyushu.
El hecho de que las ruinas se encuentren sumergidas, y en el caso que las estructuras no sean de origen geológico, estas tuvieron que ser talladas cuando el monumento se encontraba sobre el agua, es decir, en la época glaciar, cuando los niveles del mar eran mucho más bajos debido a que la mayor parte del agua se encontraba congelada en el hemisferio norte.
Esto quiere decir que la última vez que el monumento de Yonaguni se encontraba fuera del agua, y por tanto construido, fue sobre el año 8.000 AC, unos 5.000 años más antiguas que las pirámides de Egipto.
Pero afirmar esto es ir en contra de la cronología actual, oficialmente aceptada por la arqueología. 
Estas enormes construcciones requieren un nivel de organización y planificación de la sociedad tal, que los historiadores no aceptan que pudiera existir hace 10.000 años. Por lo tanto, si se prueba que estas formaciones fueron realizadas por el hombre y que tienen unos 10.000 años, tendremos que revisar la historia y la cronología arqueológica actual.
Estas estructuras sumergidas parecen dar contenido a las leyendas de una civilización prehistórica en el Océano Pacífico llamada Lemuria o Mu. Los japoneses llamaban a sus emperadores prehistóricos Jim Mu, Tim Mu, Kam Mu, etc., lo que quizá significa que sus ancestros fueran supervivientes de esta civilización. En el norte de Japón hay un importante río llamado Mu.
El profesor y arqueólogo Eiji Ikeda, dijo que no ha visitado personalmente las ruinas encontradas, pero que considera que no pueden pertenecer a la cultura de Ryukyu, ya que ésta es mucho más reciente a la fecha dada por los descubridores de esa estructura. Aunque matizó que se deben hacer investigaciones adicionales para probar que hubo intervención de la mano del hombre, ya que hasta el momento no se han encontrado herramientas de ninguna clase o restos humanos, ni siquiera inscripciones que den pautas de su antigüedad o procedencia. 

martes, 13 de noviembre de 2012

La Leyenda de los Volcanes



Las huestes del Imperio azteca regresaban de la guerra.
Pero no sonaban ni los teponaxtles ni las caracolas, ni el huéhuetl hacía rebotar sus percusiones en las calles y en los templos. Tampoco las chirimías esparcían su aflautado tono en el vasto valle del Anáhuac y sobre el verdiazul espejeante de los cinco lagos (Chalco, Xochimilco, Texcoco, Ecatepec y Tzompanco) se reflejaba un menguado ejército en derrota. El caballero águila, el caballero tigre y el que se decía capitán coyote traían sus rodelas rotas y los penachos destrozados y las ropas tremolando al viento en jirones ensangrentados.
Allá en los cúes y en las fortalezas de paso estaban apagados los braseros y vacíos de tlecáxitl que era el sahumerio ceremonial, los enormes pebeteros de barro con la horrible figura de Texcatlipoca el dios cojo de la guerra. Los estandares recogidos y el consejo de los Yopica que eran los viejos y sabios maestros del arte de la estrategia, aguardaban ansiosos la llegada de los guerreros para oír de sus propios labios la explicación de su vergonzosa derrota.
Hacía largo tiempo que un grande y bien armando contingente de guerreros aztecas había salido en son de conquista a las tierras del Sur, allá en donde moraban los Ulmecas, los Xicalanca, los Zapotecas y los Vixtotis a quienes era preciso ungir al ya enorme señorío del Anáhuac. Dos ciclos lunares habían transcurrido y se pensaba ya en un asentamiento de conquista, sin embargo ahora regresaban los guerreros abatidos y llenos de vergüenza.
Durante dos lunas habían luchado con denuedo, sin dar ni pedir tregua alguna, pero a pesar de su valiente lucha y sus conocimientos de guerra aprendidos en el Calmecac, que era así llamada la Academia de la Guerra, volvían diezmados, con las mazas rotas, las macanas desdentadas, maltrechos los escudos aunque ensangrentados con la sangre de sus enemigos.
Venía al frente de esta hueste triste y desencantada, un guerrero azteca que a pesar de las desgarraduras de sus ropas y del revuelto penacho de plumas multicolores, conservaba su gallardía, su altivez y el orgullo de su estirpe.
Ocultaban los hombres sus rostros embijados y las mujeres lloraban y corrían a esconder a sus hijos para que no fueran testigos de aque retorno deshonroso.
Sólo una mujer no lloraba, atónita miraba con asombro al bizarro guerrero azteca que con su talante altivo y ojo sereno quería demostrar que había luchado y perdido en buena lid contra un abrumador número de hombres de las razas del Sur.
La mujer palideció y su rostro se tornó blanco como el lirio de los lagos, al sentir la mirada del guerrero azteca que clavó en ella sus ojos vivaces, oscuros. Y Xochiquétzal, que así se llamaba la mujer y que quiere decir hermosa flor, sintió que se marchitaba de improviso, porque aquel guerrero azteca era su amado y le había jurado amor eterno.
Se revolvió furiosa Xichoquétzal para ver con odio profundo al tlaxcalteca que la había hecho su esposa una semana antes, jurándole y llenándola de engaños diciéndole que el guerrero azteca, su dulce amado, había caído muerto en la guerra contra los zapotecas.
--¡Me has mentido, hombre vil y más ponzoñoso que el mismo Tzompetlácatl, - que así se llama el escorpión-; me has engañado para poder casarte conmigo. Pero yo no te amo porque siempre lo he amado a él y él ha regresado y seguiré amándolo para simpre!
Xochiquétzal lanzó mil denuestos contra el falaz tlaxcalteca y levantando la orla de su huipil echó a correr por la llanura, gimiendo su intensa desventura de amor.
Su grácil figura se reflejaba sobre las irisadas superficies de las aguas del gran lago de Texcoco, cuando el guerrero azteca se volvió para mirarla. Y la vio correr seguida del marido y pudo comprobar que ella huía despavorida. Entonces apretó con furia el puño de la macana y separándose de las filas de guerreros humillados se lanzó en seguimiento de los dos.
Pocos pasos separaban ya a la hermosa Xochiquétzal del marido despreciable cuando les dio alcance el guerrero azteca.
No hubo ningún intercambio de palabras porque toda palabra y razón sobraba allí. El tlaxcalteca extrajo el venablo que ocultaba bajo la tilma y el azteca esgrimió su macana dentada, incrustada de dientes de jaguar y de Coyámetl que así se llamaba al jabalí.
Chocaron el amor y la mentira.
El venablo con erizada punta de pedernal buscaba el pecho del guerrero y el azteca mandaba furioso golpes de macana en dirección del cráneo de quien le había robado a su amada haciendo uso de arteras engañifas.
Y así se fueron yendo, alejándose del valle, cruzando en la más ruda pelea entre lagunas donde saltaban los ajolotes y las xochócatl que son las ranitas verdes de las orillas limosas.
Mucho tiempo duró aquél duelo.
El tlaxcalteca defendiendo a su mujer y a su mentira.
El azteca el amor de la mujer a quien amaba y por quien tuvo arrestros para regresar vivo al Anáhuac.
Al fin, ya casi al atardecer, el azteca pudo herir de muerte al tlaxcalteca quien huyó hacia su país, hacia su tierra tal vez en busca de ayuda para vengarse del azteca.
El vencedor por el amor y la verdad regresó buscando a su amada Xochiquétzal.
Y la encontró tendida para siempre, muerta a la mitad del valle, porque una mujer que amó como ella no podía vivir soportando la pena y la vergüenza de haber sido de otro hombre, cuando en realidad amaba al dueño de su ser y le había jurado fidelidad eterna.
El guerrero azteca se arrodilló a su lado y lloró con los ojos y con el alma. Y cortó maravillas y flores de xoxocotzin con las cuales cubrió el cuerpo inanimado de la hermosa Xochiquétzal. Corono sus sienes con las fragantes flores de Yoloxóchitl que es la flor del corazón y trajo un incensario en donde quemó copal. Llegó el zenzontle también llamado Zenzontletole, porque imita las voces de otros pajarillos y quiere decir 400 trinos, pues cuatrocientos tonos de cantos dulces lanza esta avecilla.
Por el cielo en nubarrones cruzó Tlahuelpoch, que es el mensajero de la muerte.
Y cuenta la leyenda que en un momento dado se estremeció la tierra y el relámpago atronó el espacio y ocurrió un cataclismo del que no hablaban las tradiciones orales de los Tlachiques que son los viejos sabios y adivinos, ni los tlacuilos habían inscrito en sus pasmosos códices. Todo tembló y se anubló la tierra y cayeron piedras de fuego sobre los cinco lagos, el cielo se hizo tenebroso y las gentes del Anáhuac se llenaron de pavura.
Al amanecer estaban allí, donde antes era valle, dos montañas nevadas, una que tenía la forma inconfundible de una mujer recostada sobre un túmulo de flores blancas y otra alta y elevada adoptando la figura de un guerrero azteca arrodillado junto a los pies nevados de una impresionante escultura de hielo.

Las flores de las alturas que llamaban Tepexóchitl por crecer en las montañas y entre los pinares, junto con el aljófar mañanero, cubrieron de blanco sudario las faldas de la muerta y pusieron alba blancura de nieve hermosa en sus senos y en sus muslos y la cubrieron toda de armiño.
Desde entonces, esos dos volcanes que hoy vigilan el hermoso valle del Anáhuac, tuvieron por nombres Iztaccihuatl que quiere decir mujer dormida y Popocatepetl, que se traduce por montaña que humea, ya que a veces suele escapar humo del inmenso pebetero.
En cuanto al cobarde engañador tlaxcalteca, según dice también esta leyenda, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra y también se hizo montaña y se cubrió de nieve y le pusieron por nombre Poyauteclat, que quiere decir Señor Crepuscular y posteriormente Citlaltepetl o cerro de la estrella y que desde allá lejos vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca podrá ya separar.
Eran los tiempos en que se adoraba al dios Coyote y al Dios Colibrí y en el panteón azteca las montañas eran dioses y recibían tributos de flores y de cantos, porque de sus faldas escurre el agua que vivifica y fertiliza los campos.
Durante muchos años y poco antes de la conquista, las doncellas muertas en amores desdichados o por mal de amor, eran sepultadas en las faldas de Iztaccihuatl, de Xochiquétzal, la mujer que murió de pena y de amor y que hoy yace convertida en nívea montaña de perenne armiño.

sábado, 4 de agosto de 2012

La maldición de Tutankamon

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Cuando Howardr Carter y lord Carnarvon abrieron la tumba de Tutankamón se provocaron una serie de sucesos misteriosos. Varias personas relacionadas con el descubrimiento murieron de forma violenta o poco habitual, victimas, según la leyenda, de la maldición del faraón.

Los siniestros presagios tuvieron su origen en relatos no confirmadas acerca de una cadena escalofriante de acontecimientos que comenzaron el día mismo en que los dos arqueólogos y su equipo cruzaron por vez primera el umbral de la tumba, en noviembre de 1922. Se dice que cuando el último hombre volvió a la superficie se levantó una tormenta de arena, particularmente intensa a la entrada de la cueva. Seguidamente un halcón, emblema real del antiguo Egipto, sobrevoló la tumba y se dirigió hacia el oeste, hacia el misterioso «otro mundo» de las creencias egipcias.

El espíritu del faraón muerto, decían las gentes supersticiosas, había dejado caer su maldición sobre quienes violaron su tumba.

Cinco meses más tarde, lord Carnarvon, que entonces tenía 57 años de edad, recibió una picadura de mosquito en la mejilla izquierda. La picadura se le infectó y, debilitado por una septicemia, enfermó de neumonía. A la 1,55 de la madrugada falleció en un hotel de El Cairo, y en aquel instante se apagaron todas las luces de la ciudad. Simultáneamente, en Inglaterra, en su mansión de Hampshire, su perro aulló... y murió.

Quizá lo más extraño de todo fue que, al examinar la momia de Tutankamón, los médicos hallaron una depresión en forma de cicatriz sobre la mejilla izquierda, en correspondencia con la picadura de Carnarvon.

Durante los meses siguientes de 1923 se atribuyó a la misma maldición las muertes de otras personas que visitaron la tumba.

Aubrey Herbert, hermanastro de Carnarvon, murió de peritonitis. Alí Farmy Bey, príncipe egipcio cuya familia decía descender de los faraones, fue asesinado en un hotel de Londres, y su hermano se suicidó. George Jay Gould, magnate de los ferrocarriles en los Estados Unidos, murió de neumonía después de haberse resfriado en su visita a la tumba, y el millonario sudafricano Wooll Joel murió de una caída.

Richard Bethell, que ayudó a Carter a clasificar el tesoro, murió a los 49 años de edad, al parecer suicidado. Meses después, en febrero de 1930, su padre, lord Westbury, se quitó la vida en Londres, al arrojarse por la ventana de su habitación. En su dormitorio tenía un jarrón de alabastro procedente del sepulcro de Tutankamón.

Durante los años que siguieron al descubrimiento de la tumba en 1922, más de una docena de personas, que de algún modo estuvieron relacionadas con ella, murieron de forma natural.

Pero hubo un hombre que jamás dio crédito a la legendaria maldición de los faraones, precisamente quien hubiera tenido más motivos para temerla. Fue Howard Carter, que murió en marzo de 1939 por causas naturales.

Sin embargo, cuando el gobierno egipcio acordó enviar los tesoros de Tutankamón a una exposición, organizada en Paris en 1966, Mohammed Ibraham, director de Antigüedades, soñó que se vería amenazado por males terribles si permitía que salieran del país. Luchó tenazmente contra la decisión, pero tuvo que acceder en el último encuentro en El Cairo ante las autoridades correspondientes. Cuando salía de la reunión fue arrollado por un automóvil y murió dos días después.


lunes, 25 de junio de 2012

Pirámides. Parte 1

piramides de egipto Es conocido que algunas civilizaciones antiguas tenían avanzados conocimientos astronómicos y culturas muy avanzadas, así mismo tenían construcciones que aún hoy en día son admiradas y que nos dejan preguntándonos ¿Cómo se construyeron?, las pirámides con sus numerosos bloques, de hasta 80 toneladas cada uno, algunos de ellos pulidos con una precisión extraordinaria, hacen sospechar el empleo de una tecnología imposible para la época.
Las pirámides egipcias y americanas tienen semejanzas asombrosas en cuanto a diseño, además de que están extraordinariamente alineadas con estrellas específicas y diseñadas para que de acuerdo a los movimientos estelares ocurran efectos asombrosos.
De entre todas las regiones del mundo sólo en El Cairo y en México (y una parte de Guatemala y Honduras) existen pirámides en forma triangular rectilínea. Esta circunstancia ha originado diversas hipótesis no comprobadas hasta ahora sobre la vinculación histórica entre las civilizaciones egipcia y la prehispánica de México muchos siglos antes de que Cristóbal Colón descubriera América a fines del siglo XV, además se encuentran similitudes míticas entre los dioses egipcios y los existentes en México en las culturas maya y mexica (azteca).
Por razones desconocidas, México y Egipto se encuentran situados en la misma longitud de la Tierra. Se unen y se vinculan geográficamente por el Trópico de Cáncer, cuya línea pasa en México por el Bajío y en Egipto por el Lago Násser y los monumentos de Abu Simbel.
En Egipto, las pirámides se circunscriben a la región metropolitana de El Cairo. En orden cronológico destacan siete: Médium, Dahshur, Romboidal y Saqqara (Saqqara); y Keops, Kefrén y Micerinos (Gizeh). En México se encuentran localizadas en casi todo el país, particularmente en los antiguos territorios mesoamericanos. Destacan 15: Tajín (Veracruz); Xochicalco (Morelos); Monte Albán (Oaxaca); Edzna (Campeche); Templo de las Inscripciones, Pirámide del Sol (Palenque); El Adivino (Uxmal); El Castillo (Chichen Itzá); Pirámide de la Luna y Pirámide del Sol (Teotihuacán); Santa Cecilia, Tenayuca, Tlaltelolco, Cuicuilco y Templo Mayor (ciudad de México). Dos más se encuentran en Centro América, Tikal (Guatemala) y Copán (Honduras). En total, son 17 las pirámides más significativas construidas en territorios americanos antes de la conquista.
Aunque en ambos casos, las pirámides guardan similitudes en su forma triangular geométrica, sus funciones eran distintas. Las de Egipto fueron edificadas como tumbas de gobernantes (o al menos eso se ha creído) y en su mayoría terminan en vértice; las de México, en cambio, fueron construidas para ceremonias teocráticas y por tanto, terminan con un templo sobre una base truncada. Sólo en algunas excepciones son tumbas-mausoleos; por ejemplo, en el Templo de las inscripciones de Palenque, Chiapas, donde a mediados del siglo XX se encontraron restos y osamentas de gobernantes; y en la Pirámide de la Luna en Teotihuacán, en donde, a partir de excavaciones recientes, en su base se hallaron esculturas de piedra verde. Todos estos descubrimientos, estarían aportando nuevos elementos para encontrar más similitudes entre las pirámides de México con las de Egipto.
Entre la pirámide de Saqqara y las del Sol y la Luna de Teotihuacán (construidas con una diferencia de 3 mil años) existen similitudes geométricas, estéticas y proporciones comunes. La de Saqqara y la del Sol tienen 60 metros de altura y 6 cuerpos, denominados mastabas en Egipto y taludes en México; y aunque en Teotihuacán, las dimensiones de la base (225 metros por 222) son mayores a la de Saqqara (123 metros por 107), existen aproximaciones y hasta coincidencias con otras pirámides. La de Teotihuacán tiene una base cuadrada casi idéntica a la de Keops (230 metros por 230). Y las bases de Saqqara y la pirámide de la Luna, ambas rectangulares, tienen con dimensiones distintas, una idéntica proporción. Saqqara 107/ 123 = 0.8; igual a la pirámide de la Luna, 120/150 = 0.8. La fachada principal de la Pirámide del Sol se orienta al poniente y se encuentra alineada con el eje de la Calzada de los Muertos trazada 17 grados (hacia el este) del eje norte-sur. Cada 19 de mayo y 25 de julio a las 12 horas en punto, el cenit solar (el Sol) se encuentra exactamente sobre el vértice de la pirámide. En cambio, las pirámides de Gizeh están construidas en perfecta alineación con los puntos cardinales, norte, sur, este y oeste.
La siguiente imagen muestra las pirámides de Gizeh sobre las pirámides de Teotihuacán mostrando así como están alineadas de la misma forma.

No se conoce que entre estas culturas haya habido contacto, pero entonces ¿cómo podemos explicar tantas similitudes?