
En su obra Alrededor de la Luna (segunda parte de “De la Tierra a la
Luna”) escrita en 1870, la que más alimenta el misterio en torno de este
autor. Esto debido a muchas coincidencias que existen entre esta y el
verdadero viaje a la Luna realizado por los estadounidenses en el Apolo
11 en 1969.
El primer hecho curioso es que Julio Verne, se aproxima mucho en cuanto a
la latitud y longitud del lugar de salida y de caída de su nave
ficticia (Verne diría que el país estaría entre los 28º al norte y los
28º al sur del Ecuador. El paralelo 28 de latitud norte cruza el
continente americano un poco más abajo de Cabo Kennedy). Asimismo, cabe
resaltar que en aquella época, los Estados Unidos no tenían el poder
hegemónico en cuanto a ciencia como lo tienen hoy en día, por ello
resulta curioso que Verne considerara a esta nación como la propulsora
de dicha tarea.
Asimismo, Verne explica que la nave estaría protegida con paredes de
aluminio de 20 cm, las paredes del Apolo estaban hechas por paredes de
aluminio de 30 cm. Cabe resaltar también que el aluminio en tiempos de
Verne eran una aleación sencilla, un descubrimiento no muy estudiado
hasta entonces.
Además, y esto quizá sea lo que más sorprende, es que coincidio con el
número de los tripulantes, tres en total, uno de ellos incluso, se
llamaba Michael Nikol, como se sabe, uno de los tripulantes del Apolo se
llamaba Michael Colin (Nikol al revés). Otro dato más, es que para
Verne, el costo de la misión costaría un aproximado de 12 mil 112
millones de dólares, la cifra que la Nasa comunicó fue de 14 mil 400
millones.
Son muchas las preguntas que existentes en torno de él. En sí, Julio
Verne, siempre negó ser un vidente, sino que aseguraba que poseía
documentos e ideas científicas de vanguardia, de la Francia del siglo
XIX. Nadie duda que Verne tenía fuentes de información que muchos en su
época no manejaban, es por ello, que la hipótesis más aceptada no es la
de la videncia del francés, sino, su relación con ciertas sectas
masónicas o esotéricas, como la Sociedad de la niebla, una secta de
quien se dice custodiaba conocimientos ocultos. Es más, uno de sus
personajes de la novel La vuelta al mundo en ochenta días, se llamaba
Píelas Fogg (Fileas Fog), Fog en inglés, significa Niebla.
La última obra (¿profética?) de Verne
Antes de morir, Verne preparaba una obra, que era en sentido
apocalíptica, el libro titulado La invasión del mar (1905) cuenta que
Europa sería cubierta por las aguas, las mismas que llegarían desde los
polos producto de un deshielo a consecuencia del cambio climático lo que
provocaba que el hombre volviera a su forma primitiva. En este sentido
también se publicó El eterno Adán, libro que se sitúa la acción en
México y en donde el protagonista descubre y traduce un diario que narra
la destrucción de toda la humanidad y la sobrevivencia del ser humano.
Otras profecías
Las más comentadas son, sin embargo, las que realiza en su libro “París
en el siglo XX”, en esta obra, el autor francés describe una París de
1960, y dice sobre ella los siguientes enunciados:
- "Los ferrocarriles pasarán de las manos de los particulares a las del Estado".
- "Aunque ya nadie leía, todo el mundo sabía leer".
- "El latín y el griego no sólo eran lenguas muertas, sino enterradas".
-"La mayor parte de los innumerables coches que surcaban la calzada de
los bulevares lo hacían sin caballos; se movían por una fuerza
invisible, mediante un motor de aire dilatado por la combustión del
gas".
-"Serás mayor de edad a los dieciocho".
-"Se comprende que en esa época de negocios el consumo de papel
aumentase en proporciones inesperadas (...); los bosques ya no servían
para calefacción, sino para la impresión".
-"...ya no hay mujeres (...) se han pasado al género masculino y ya no
merecen la mirada de un artista ni la atención de un amante".
Cabe destacar que A pesar de que Verne terminó la obra en 1863, no
obstante, su editor, Jules Hetzel, se negó a publicarla porque la
consideraba demasiado negativa.
¿Profecías o concidencias?
Son pocos los datos que existen verdaderamente sobre las bases de estas
cavilaciones proféticas sobre Verne, así también como su pertenencia a
alguna secta religiosa o masónica son imposibles (acaso fácilmente
negables) de verificar o confirmar. Por otro lado, muchos observan que
las “visiones” proféticas de Verne en torno del Apolo 11 o sobre otros
temas, no son más que meras coincidencias posiblemente lógicas si a uno
se le ocurre divagar por lo que el hombre puede ser capaz de realizar.
10 predicciones de Julio Verne que se hicieron realidad
Julio Verne,
escritor francés pionero en el género de la ciencia ficción, que en sus
novelas realizó varias predicciones que se volverían realidad muchos
años después de que las escribiera.
Verne escribió sobre el espacio, viajes aéreos y submarinos
eléctricos antes de que se inventaran, y antes de que se desarrollaran
formas de llegar más allá de la Tierra. En este artículo intentaremos
repasar algunas de estas predicciones del siglo XIX, y cómo se volvieron
realidad en los años siguientes.
1.- El submarino eléctrico
Una de las novelas más famosas de Julio Verne es
Veintemil Leguas de Viaje Submarino, donde el Capitán Nemo viaja por los océanos del mundo en un enorme submarino eléctrico llamado
Nautilus.
Esta nave de ficción no es tan diferente a los submarinos actuales –
excepto por las habitaciones de lujo que contenía adentro. Aunque la
novela fue publicada en 1870, el primer submarino completamente
eléctrico apareció en 1884, el
Peral, de la Armada Española.
Actualmente los submarinos eléctricos funcionan en base a baterías,
que no son tan misteriosas como lo eran en la época de Verne. Según el
Capitán Nemo, la electricidad es “un agente poderoso, obediente, rápido,
fácil, que se conforma con todo uso y reina a bordo de mi nave”.
2.- Armas eléctricas
Tanto reinaba la electricidad en la nave del Capitán Nemo, que hasta
las armas usaban electroshock. Los primeros dispositivos de este tipo
comenzaron a ser desarrollados recién en 1969. En
Veintemil Leguas de Viaje Submarino,
se describe a las balas de esta arma como “contenedores eléctricos” o
como les llamó, “botellas de Leyden”, en las que “la electricidad es
forzada a una muy alta tensión. Con el más pequeño toque se descargan, y
el animal, sin importar lo fuerte que sea, cae muerto”.
3.- Los noticiarios
En un artículo de periódico publicado en 1889 por Julio Verne, el
escritor describió el futuro de los diarios “en el año 2889″. Según
Verne, “en lugar de estar impreso, el
Earth Chronicle es
hablado cada mañana a los suscriptores, que conocen las noticias del día
a través de conversaciones con reporteros, estadistas y científicos”.
La primera transmisión de noticias por radio no ocurrió hasta 1920, y la
primera en televisión en 1948.
4.- Videoconferencias
En la misma columna, Verne también describe el “fonotelefoto”, algo
que hoy en día sería la tecnología de videoconferencias. El sistema
descrito por el escritor permite “la transmisión de imágenes por espejos
sensibles conectados con cables”. El fonotelefoto es una de las
primeras referencias a las videollamadas en la ficción.
5.- Las velas solares
En 1865, Julio Verne publica
De la Tierra a la Luna, donde
el autor habla de viajes espaciales y naves impulsadas por la luz. Hoy
la tecnología ya permite naves impulsadas por la luz a través de las
velas solares, que usan la energía del sol para desplazarse.
6.- El módulo lunar
En el mismo libro, Verne describe la cápsula que va sobre los cohetes
espaciales, y que permiten a los astronautas viajar al espacio. Verne
describió además los “proyectiles” que se podrían usar para llevar a los
pasajeros a la Luna, como si fuera una gran arma que disparaba a los
viajeros al espacio, rompiendo con la gravedad de la Tierra – no
demasiado alejado de lo que hace un cohete.
7.- Amerizaje desde el espacio
En
De la Tierra a la Luna, Verne imagina que en el retorno,
la nave espacial caería en el océano y saldría flotando, tal como lo
hicieron muchas de las primeras misiones espaciales.
8.- Publicidad en el aire
En la columna de periódico “En el año 2889″, Verne describe
“publicidad atmosférica”, lo que se podría entender hoy como los
mensajes que se escriben en el cielo usando aviones. “Todo el mundo ha
notado esos enormes avisos reflejados en las nubes, tan grandes que se
podrían ver desde la población de ciudades completas o incluso países”,
decía Verne.
9.- El helicóptero
En la novela
Robur el Conquistador (1886), Julio Verne describe una embarcación llamada
Albatross,
con muchos mástiles, sobre los cuales hay hélices, que giran gracias a
una maquinaria interna. Muchos han visto en esta descripción al
helicóptero moderno, sin embargo, cabe señalar en este caso que antes de
Verne escribiera la novela ya había otros que habían teorizado sobre la
posibildad de crear vehículos con hélices.
10.- Internet
Parece increíble, pero es cierto. En 1863, Julio Verne escribió la novela
París en el siglo XX,
acerca de un joven que vive en un mundo donde hay rascacielos de
vidrio, trenes de alta velocidad, autos a gas, calculadoras y
una red mundial de comunicaciones. Verne
habla de algo parecido a un telégrafo mundial, que si lo extrapolamos a
la actualidad podría parecerse a Internet. La novela tenía un tono
pesimista, de modo que Pierre Jules-Hetzel, el editor de sus escritos,
rechazó publicarlo. El manuscrito quedó guardado hasta que fue
encontrado por su bisnieto en 1989, y publicado finalmente en 1994.