Ya
han pasado más de dos semanas desde la desaparición del vuelo de
Malaysia Airlines que cubría el trayecto Kuala Lumpur-Pekín. Fue el 8 de
marzo cuando el B-777 con 239 pasajeros pasaba a engrosar la lista de
aeronaves que se “esfumaban” en extrañas circunstancias. ¿Qué otras
naves han desaparecido en extrañas circunstancias en los últimos años ?
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El gobierno Malasio da por hecho que el avión MH370 se estrelló en el Océano Índico,
por lo que a la espera de que aparezcan restos del fuselaje que
confirmen estos datos, queda por dilucidar por qué el piloto del avión
se desvió de la ruta prevista, lo que está dando lugar a todo tipo de
hipótesis y especulaciones. La desaparición del avión Boeing 777-200ER
de Malaysia Airlines no
es un caso único. Por eso, desde melty.es queremos ofrecerte un listado
de las desapariciones de vuelos más misteriosas de la historia de la
aviación.
2009. Vuelo 447 de Airfrance
El
Airbus despegó de Río de Janeiro hacia París el 31 de mayo de 2009.
Pocas horas después de emprender su vuelo, la torre de control perdió
todo contacto con el mismo. Tres años más tarde, las autoridades
francesas concluyeron que cristales de hielo averiaron el sistema
utilizado para determinar la velocidad relativa de vuelo del avión, lo
que hizo que el piloto automático se desconectara : a causa de ello, el
avión se estrelló contra el océano. Murieron 228 personas.
2003 Boing 727
Uno
de los casos más famosos de aviones desaparecidos sin motivo aparente.
Desapareció en Luanda, la capital de Angola. El avión despegó en
dirección a Burkina Faso. Partió con las luces apagadas y se desconoce
el número exacto de pasajeros. Once años han pasado, y nada se sabe hoy
del paradero del avión.
1999. Vuelo 990 de Egyptair
El
avión volaba destino a El Cairo desde la ciudad de Nueva York. Se
estrelló en el Océano Atlántico, frente a la costa de Massachusetts. Las
217 personas que iban a bordo perdieron la vida. Como ocurriera hace
unos días conel vuelo MH370 de Malaysia Airlines, se encontraron restos de la estructura del avión,
pero el motivo de la tragedia sigue sin esclarecerse. La versión
oficial habló de fallo mecánico, sin embargo la velocidad con la que el
avión descendió hasta estrellarse abrió la hipótesis de un posible
suicidio del piloto.
1996. Vuelo 800 de TWA
El avión
iba en dirección a París y explotó en el aire poco después de despegar
de la ciudad de Nueva York. Fallecieron las 230 personas que viajaban a
la capital francesa. Se llegó a especular con que el avión fuera
derribado por un misil, aunque la investigación oficial dictaminó que la
explosión se debió a un cortocircuito.
1972. Vuelo 571 de la fuerza Aérea Uruguaya
El
cine se hizo eco de esta tragedia. Víctima de la baja nubosidad, el
avión se estrelló en la cordillera de los Andes. El vuelo 571 volaba de
Uruguay a Santiago de Chile. De las 45 personas a bordo, casi la mitad
de ellas no sólo sobrevivieron al impacto, sino que estuvieron 72 días
perdidas en las alturas de los nevados. Cuando ya nadie confiaba en
encontrar supervivientes, 16 personas resistieron a pesar de no tener
víveres, debiendo incluso recurrir al canibalismo para vivir. Su
historia fue llevada a la gran pantalla en la película ¡Viven ! , en
1993.
EL MISTERIO DEL “TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS”.
Decenas
de barcos y aviones se han esfumado sin dejar huellas en esta zona del
océano situada entre las Bermudas, Florida y Puerto Rico. Uno de los
casos más famosos fue el del Vuelo 19, una escuadrilla formada por cinco
aviones de la marina de Estados Unidos bien dotados con un completo y
sofisticado equipo de navegación. El 5 de diciembre de 1945 todos
desaparecieron durante un vuelo de entrenamiento de una forma que pone
los pelos de punta. El oficial al mando de la expedición contactó con la
torre de control. Estaban perdidos. Y éstas fueron sus últimas palabras
antes de desaparecer sin dejar rastro : “No sabemos dónde está el
oeste. Todo parece falso, extraño. No estamos seguros de ningún rumbo.
Incluso el océano no parece ser el mismo de siempre”.
El vuelo MH370 desapareció el pasado 8 de marzoPero
la historia no acaba aquí. Un equipo de salvamento llegó a socorrer a
los desaparecidos, evaporándose igualmente en la zona en cuestión. Este
suceso ha inspirado multitud de publicaciones, documentales y hasta
producciones cinematográficas. Las desapariciones se reprodujeron con
numerosos aviones y barcos en las décadas siguientes. Hasta un submarino
nuclear desapareció en este enigmático triángulo.
Pero... ¿Qué ha ocurrido en esta zona del océano ? Teorías “conspiranoicas”
aseguran que estas naves fueron abducidas por extraterrestres para
estudiar a los humanos en su planeta. Otras, mantienen que hay una
distorsión espacio-temporal en esa zona que arrastraría a los aviones a
otras dimensiones. En cambio, la versión oficial hasta la fecha concluye
que el hecho de que estas desapariciones se produjeran en dicha zona se
trata de una “ mera casualidad”.
Cuenta una leyenda atribuida a los mayas que hay trece calaveras
mágicas. Son todas de cristal. Doce fueron talladas en los doce mundos
que en el pasado remoto habitó la Humanidad; la última, en la Tierra.
Los atlantes se las legaron a los mayas y, con el tiempo, las joyas se
dispersaron. El día en que las reunamos otra vez, nos contarán la
verdadera historia de nuestra especie y nos transmitirán conocimientos
que cambiarán nuestra vida para siempre. Es con lo que sueña la bella
Irina Spalko, la agente soviética de Indiana Jones y el reino de la
calavera de cristal obsesionada con encontrar el arma definitiva para
ponerla al servicio de Stalin.
El más famoso de los cráneos de cuarzo es el de Mitchell-Hedges,
también conocido como la Calavera del Destino. Mide 13 centímetros de
alto y 18 de largo, pesa unos 5 kilos y está hecha con dos bloques de
cuarzo, uno para el cráneo y otro para la mandíbula. Frederick Albert
Mitchell-Hedges, un aventurero y escritor inglés, sostenía que su hija
adoptiva la había encontrado entre las ruinas de la ciudad maya de
Lubaantum, en Honduras Británica -hoy, Belice-, el 1 enero de 1924, día
en el que la chica cumplía 17 años. En la literatura esotérica, la joya
es depositaria de poderes extraordinarios, como el de propiciar las
habilidades telepáticas.
Origen atlante
Mitchell-Hedges fue quien primero llamó la atención sobre las
calaveras de cristal. Dejó escrito en su autobiografía, Danger my ally
(El peligro, mi aliado. 1954), que los científicos habían concluido que
la de Lubaantun tenía 3.600 años y había exigido a sus creadores 150
años de trabajo, “frotando con arena un inmenso bloque de cristal de
roca hasta que finalmente emergió el cráneo perfecto”. En 1970, el
restaurador de arte Frank Dorland aseguró, tras un análisis en los
laboratorios de Hewlett-Packard, que la pieza había sido tallada en
contra del eje natural del cuarzo y que no presentaba huellas de
herramientas metálicas. Creía, como el explorador, que era de origen
atlante y que se habían tardado 300 años en tallarla.
Mitchell-Hedges y su hija mantuvieron hasta el final -Anna falleció
en el año 2007 cumplidos los 100- que el cráneo tenía poderes
sobrenaturales. En su web se cuentan hechos sorprendentes, como lo que
le sucedió a un periodista cuando entrevistaba al aventurero en su
castillo. En un momento de la conversación, el reportero se excusó para
ir al baño. Tardaba tanto en volver que Anna y su padre fueron en su
busca. Se lo encontraron en otra habitación, con la calavera de cristal
en las manos, paralizado. Cuando Mitchell-Hedges le quitó la reliquia,
el hombre se derrumbó. En otra ocasión, Dennis Conan Doyle, hijo del
creador de Sherlock Holmes, cenaba en el castillo cuando dijo que sentía
un gran poder procedente de la pieza. Anna y su padre le retaron a
demostrarlo. Escondieron el cráneo en un cuarto y le animaron a
encontrarla guiado por la energía que decía captar. Conan Doyle acertó a
la primera dónde estaba la joya.
Los aficionados a lo paranormal han achacado a la calavera cambios de
color vinculados a las posiciones de los planetas, poderes curativos,
la visión de imágenes en las cuencas de sus ojos, la captación de
sonidos y de olores extraños… Todo ha apuntado desde su descubrimiento a
un origen misterioso de la reliquia, que no sólo tendría poderes
sobrenaturales, sino que, además, no sería única, como advierte la
leyenda maya. Hay varias calaveras parecidas repartidas por el mundo,
entre las que destacan la del Museo Británico, la del Museo de Quai
Branly de París, la de ET -llamada así por sus grandes cuencas
oculares-, Max -que está en una colección privada en Texas- y la de la
Institución Smithsoniana, que pesa 14 kilos.
Análisis científicos
La ciencia ha aprendido en los últimos años mucho de los cráneos de
cuarzo. El del Museo Británico ya no está catalogado como “probablemente
azteca, de entre 1300 y 1500″, como ocurría hasta mediados de los años
90. El microscopio electrónico vio en él en 1996 huellas de torno de
joyero, una herramienta desconocida en la América precolombina. Así que
ahora la pieza está etiquetada como “probablemente europea, del siglo
XIX”. Se cree que fue tallada en Alemania. A la calavera de la
Institución Smithsoniana también se atribuyó en 1992 un origen reciente y
un estudio publicado en mayo pasado ha revelado que para hacerla se usó
como abrasivo carburo de silicio, compuesto químico que no se sintetizó
hasta la década de 1890. Los arqueólogos siempre han pensado que
ninguna de estas joyas es de factura precolombina.
A día de hoy no hay constancia siquiera de que la Calavera del
Destino fuera descubierta en Lubaantun. Durante años, se sospechó que
Mitchell-Hedges la enterró en la ciudad maya para que la encontrara su
hija como regalo de cumpleaños. Sin embargo, tampoco hay ninguna certeza
de que Anna estuviera alguna vez en Honduras Británica. Al contrario.
Ni la joven ni la calavera aparecen en ninguna de las fotos tomadas por
Lilian Mabel Alice, fotógrafa que inmortalizaba los hallazgos del
aventurero, lo que ha llevado a los expertos a concluir que todo el
episodio es una ficción.
Las pruebas documentales apuntan a que Mitchell-Hedges pagó por la
joya 400 libras en 1944 a un tal Sydney Burney, que ya en 1936 era su
propietario y que en 1943 la había intentado subastar en Sotheby’s, en
Londres. El análisis de Hewlett Packard demostró que el cráneo y la
mandíbula procedían del mismo trozo de cuarzo; pero nada más. Y la
leyenda maya de los trece cráneos de cristal, historia en la que se basó
George Lucas para la última aventura del arqueólogo más famoso, es una
de tantas invenciones de la literatura paranormal, equiparable a las
historias sobre máquinas voladoras que han difundido algunos autores
como traducción de inscripciones antiguas que en realidad nadie ha
descifrado.
[Solucionado] ¿Sabes para qué sirve el pequeño agujero lateral de un bolígrafo BIC? Todos los días, miles de bolígrafos BIC son vendidos en todo el mundo. Son un completo éxito, por decir lo menos, por lo que no es de extrañar que encontremos estas útiles herramientas de escritura a donde quiera que vayamos.
Eso sin contar que resulta prácticamente imprescindible tener uno en la mochila, en la oficina, en el auto, etc… ya sea mordisqueados, quebrados o sin la tapa, siempre tenemos un bolígrafo BIC al alcance de la mano.
Resulta curioso saber que la inspiración para crear esta pluma esferográfica vino de László Bíró, un periodista de origen húngaro que estaba harto de tener que llenar la pluma estilográfica y esperar hasta que la tinta secara después de escribir. La idea de esta invención vino cierto día que observó una bola rodar sobre un charco de agua, dejando un rastro del líquido por donde quiera que pasaba. A partir de ahí, se reunió con su hermano György, que era químico, para inventar un aversión comercialmente viable de dicho objeto.
En el año 1938, los hermanos Biró patentaron el diseño, cuya característica única era una pequeña bola en la punta, que al rodar liberaba tinta del cartucho. Aunque hubo versiones anteriores de las plumas esferográficas, la mayoría terminó fracasando porque presentaban fugas, sequedad y problemas en la liberación de la tinta. Dos años después, los hermanos Biró comenzaron a vender licencias del diseño a los fabricantes de Estados Unidos e Inglaterra y en muy poco tiempo la historia de los bolígrafos BIC había comenzado.
El secreto de los agujeros.
En el año 1950, un fabricante francés de plumas llamado Marcel Bich lanzó su primero modelo sobre la licencia de los hermanos Biró. Como precisaba de un nombre para su producto, el empresario adoptó su propio apellido con una sutil diferencia y creo el “BIC Cristal”; además, resolvió algunas fallas implícitas en el diseño de los Biró, dando inicio a una producción en masa de muy bajo costo.
Para controlar mejor el flujo, Bich invirtió en tecnología suiza para conseguir una esfera que le permitiera a la tinta fluir libremente. También alteró la viscosidad de la tinta para evitar las fugas y el resecado. En este mismo tiempo surgió el enigmático agujero que se encuentra al lateral de todos los bolígrafos de BIC.
Por más inútil que sea su apariencia, ese diminuto agujero sirve para igualar la presión atmosférica dentro y fuera de la pluma. Sin este, sería imposible usar de forma correcta el objeto dentro de un avión o en la cima de un edificio muy alto, por ejemplo. Una diferencia en la presión atmosférica entre el interior y el exterior provocaría que la pluma “explotara” – y todos sabemos la suciedad que resulta cuando eso pasa.
Según la FAQ en el sitio de BIC, cerca del 90% de todas las plumas producidas en la actualidad cuentan con este recurso para evitar los derrames. Pero BIC también tiene otro agujero enigmático en su haber: en el año 1991, a la pluma también se integró un agujero en la tapa, cuya finalidad no era la de aumentar o mejorar el rendimiento del producto, sino la seguridad de sus usuarios. Las tapas poseen un agujero en la punta en cumplimiento de una norma de seguridad internacional que pretende evitar el riesgo de que los niños (y también los adultos desprevenidos que las mastican) se sofoquen con la pieza, ya que este agujero permite el paso de aire en caso de que sean ingeridas. FUENTE
El insólito caso de Antonio Villas Boas, ahora famoso, comenzó realmente en la primera semana de octubre de 1957. Villas Boas y su hermano
Joao vieron un brillante rayo de luz que venía del
cielo al mirar desde la ventana de su dormitorio. Parecía barrer toda la
casa pero no pudieron comprobar cuál era la fuente.
El 14 de octubre, alrededor de las 10 de la noche, Antonio y
su hermano estaban arando la tierra. Dadas las altas temperaturas de
Brasil, es habitual que los propietarios de las tierras trabajen de
noche y empleen peones para hacerlo en horas diurnas. Vieron entonces
una bola de luz roja, demasiado brillante para mirarla directamente, que
se cernía a unos 92 m por encima de su campo. Villas Boas le pidió a su
hermano que
lo acompañara para investigar, pero como éste se negó, fue
solo.
Al aproximarse a la luz, ésta lo eludió a gran velocidad,
por lo que Villas Boas corrió detrás de ella a través del campo.
Abandonó después de haber estado a punto de atraparla varias veces y
volvió con su hermano. Observaron el objeto mientras permanecía en el
lugar, lanzando rayos intermitentes en todas direcciones.
La noche siguiente, Villas Boas estaba arando solo y poco
después de medianoche volvió a ver la bola roja. Aunque seguía
sobrevolando a unos 92 m, estaba
lo suficientemente cerca como para permitir ver que contenía
un objeto brillante de forma ovalada. Quizás a causa de su proximidad,
Villas Boas perdió el entusiasmo de la noche anterior por alcanzar el
objeto y consideró oportuno retirarse con su tractor. Pero no
tl logró.
El objeto aterrizó a unos 12 m frente a él sobre tres patas
metálicas: era una nave en forma de huevo, con una cúpula giratoria.
Villas Boas salió del tractor y echó a correr, pero fue
perseguido por cinco seres que le dominaron y le transportaron a bordo.
Los entes vestían ropas ceñidas de color gris y cascos que dejaban ver
sólo sus pequeños ojos azules. De los cascos partían tubos que
penetraban en su ropa, por la espalda y por los costados.
Villas Boas se encontró en un cuarto pequeño con paredes de
metal pulido, brillantemente iluminado y
sin señal visible de puerta alguna por la que hubiera podido
entrar. Posteriormente, sus captores le llevaron a través de varias
habitaciones y le introdujeron en una en donde le obligaron a
desvestirse. Rociaron su piel con un líquido espeso y transparente y le
extrajeron una muestra de sangre. La operación dejó una cicatriz que los
investigadores verificaron después.
Durante más de media hora Villas Boas fue dejado solo en una
habitación sin rasgos característicos, sentado en una especie de
canapé. Notó que en las paredes había tuberías de las que salían
pequeños bocanadas de humo, cuyo olor le disgustó tanto que terminó
vomitando en un rincón.
Después de una hora la experiencia de Villas Boas tomó un
extraordinario cariz que escapa a las pautas habituales de los
secuestros conocidos. Su soledad fue interrumpida por la presencia de
una alienígena. «Su cuerpo era el más hermoso que había visto en mi
vida. Era esbelta y sus pechos se mantenían erguidos y bien separados.
Su cintura era estrecha, el vientre plano, las caderas bien
desarrolladas, los muslos robustos». La recién llegada era una mujer
desnuda de aspecto humano, con el pelo rubio, la piel clara, grandes
ojos rasgados de color azul, labios, nariz y orejas pequeños, pómulos
altos y chatos y barbilla en punta. Era pequeña y avanzó hacia Villas
Boas en silencio.
Como explicó después Villas Boas, «me miraba todo el tiempo
como si quisiera pedirme algo». Y por cierto que
lo hizo. Le abrazó y frotó su cara y su cuerpo contra él.
Dadas las circunstancias, habría sido totalmente comprensible que Villas
Boas no se sintiera interesado, pero
lo cierto es que se sintió excitado por el contacto,
correspondiendo a sus efusiones con entusiasmo. Posteriormente consideró
que el líquido con el que se le roció podía haber sido un estimulante
sexual.
El abrazo los arrastró hacia el lecho y la
pareja tuvo relaciones sexuales normales, que Villas Boas halló
excitantes y placenteras. Ella reaccionó como cualquier mujer saludable
con una sola excepción: nunca le besó, aunque le mordió suavemente la
barbilla. Tenía también la desconcertante costumbre de gruñir y hacer
ruidos semejantes a ladridos de vez en cuando.
En ese momento Villas Boas comprendió que solamente querían
utilizarle en un proceso de reproducción,
lo que le disgustó en cierto modo, aunque si ese era el
objetivo de toda la operación evidentemente había sido alcanzado. No
obstante, la capacidad de la mujer no parecía colmada, pues seguía
acariciándole, arrastrando a Villas Boas a una segunda cópula. Después
de este contacto, la mujer se volvió aparentemente frígida y se apartó
de él; al darse cuenta de que
lo habían utilizado, también Villas Boas perdió todo
entusiasmo.
En una entrevista concedida veintiún años después, Villas
Boas añadió un detalle al relato del encuentro, que hasta entonces no
había revelado. Después de la segunda cópula, la mujer le extrajo una
muestra de esperma que él supuso que sería conservado para
uso posterior.
Antes de retirarse, la mujer se señaló el vientre y luego
apuntó hacia el cielo. Villas Boas dijo: «lnterpreté que la señal quería
decir que ella iba a volver y me llevaría consigo al lugar donde vivía.
Por eso todavía siento miedo; si vuelven a por mí, estoy perdido». La
interpretación de los científicos es, en cambio, que ella volvería a su
hogar llevando dentro de sí su simiente, de la cual nacería un niño.
Se autorizó a Villas Boas a vestirse y le hicieron recorrer
la nave; en esa ocasión, intentó robar uno de los instrumentos, para
tener
una prueba de su experiencia, pero uno de los alienígenas le
sorprendió y le quitó el objeto. De manera bastante brusca se le hizo
descender de la nave y quedó en tierra, observando cómo el objeto
despegaba a sorprendente velocidad. En total, Villas Boas estuvo más de
cuatro horas a bordo.
Posteriormente el examen médico reveló una cicatriz en el lugar de donde se le extrajo una muestra de sangre, y
lo que podrían haber sido quemaduras de origen radiactivo en partes de su piel. La máxima investigadora brasileña,
Irene Granchi, habló con la mujer de Villas Boas, Marlena,
y le preguntó cómo se sentía con respecto a la posibilidad de que su
marido tuviera un vástago extraterrestre. Ella contestó que no le
preocupaba y que, en realidad, se sentía orgullosa ante la idea.
El caso dio lugar a infinitas especulaciones, la más obvia
de las cuales fue la sugerencia de que Villas Boas había sido víctima de
una fantasía erótica.
Cualquiera que sea la realidad, Villas Boas nunca se
retractó de lo dicho, a pesar de sentirse a veces molesto por la forma
en que su experiencia fue explotada por los medios de comunicación (el
encuentro llegó a ser el tema central de una tira cómica francesa) y, a
lo largo de los años, su relato no incurrió jamás en
contradicciones.