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lunes, 7 de abril de 2014

Enigma Y Misterio De Teotihuacan Y Sus Pirámides.

TeotihuacanEl enigma y misterio de Teotihuacan y sus Pirámides.
Estado de México tiene una historia rica y milenaria que encuentra uno de sus mejores exponentes en la ciudad sagrada de Teotihuacan que ostenta por mérito propio el título de Patrimonio Histórico de la Humanidad, otorgado por la UNESCO en 1988.

A unos 48 kilómetros de México D.F. se encuentran las ruinas de TEOTIHUACÁN, un conjunto arqueológico de colosales proporciones de las que tan sólo una pequeña parte han salido a la luz del día. Es en este enclave donde se pueden ver unas de las mayores pirámides de toda América, rodeadas de un extenso conjunto de templos y de una avenida principal de 1.700 metros de longitud que es conocida como La Avenida de los Muertos, aunque se adivina su continuación en otros 600 metros más, aún sin descubrir. En esta avenida se ha creído ver una representación de la Vía Láctea.
Todo este complejo arquitectónico está orientado según el eje de la mayor de las pirámides, la Pirámide del Sol, con una desviación de 15 grados y 30 minutos con respecto al Norte verdadero, que hace coincidir su eje con el paso del Sol a través del cenit. La base de esta pirámide no llega a ser tan exacta como la de la Gran Pirámide, en este caso sus medidas son de 222 X 225 metros, prácticamente lo mismo que la Egipcia (230 metros), y su altura es algo menos de la mitad, 147 metros la situada a las orillas del Nilo y 65 metros la mexicana, sobre cinco cuerpos o niveles superpuestos en los que se han detectado algunos túneles y corredores, así como un pozo de unos 7 metros de profundidad al pie de la escalera principal y que termina bajo la pirámide en una gruta con forma de cuatro pétalos.


Teotihuacan

Curiosamente a diferencia de otras pirámides y templos de la antigüedad la Pirámide del Sol esta orientada al poniente. La otra pirámide de grandes proporciones es la Pirámide de la Luna, situada al fondo de la Avenida de los Muertos, con una altura de 45 metros y una base de 140 X 150 metros, pero al estar situada sobre una elevación natural del terreno hace que quede al mismo nivel que su compañera de mayores proporciones. Apenas sí se han realizado excavaciones y trabajos de investigación sobre ella, por lo que se desconoce si está dotada de túneles o cámaras. La Pirámide del Sol o TONATIUH rige todo el complejo arquitectónico de TEOTIHUACÁN. Constituye el epicentro del cual se partió para construir una de las más enigmáticas ciudades de la antigüedad.

Algunas de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en su momento tuvieron que ser de nuevo cubiertas por el peligro de su destrucción por falta de atenciones y cuidados mínimos, debido a la falta de recursos económicos que lograsen un perfecto mantenimiento. Entre otras construcciones destaca el Templo de QUETZATCÓATL, al que los Españoles bautizaron con el nombre de La Ciudadela, donde aparecen continuas referencias a este Dios representado en la figura de la serpiente emplumada, así como motivos marinos.




Cuando Hernán Cortes y sus hombres conquistaron el imperio Azteca en el siglo XVI preguntaron sorprendidos a los nativos dada la grandiosidad de estas ruinas, quiénes habían construido tan colosales edificios y avenidas. Los aztecas contestaron que ellos no fueron los autores, sino los QUINANATZIN, una raza de Dioses Gigantes que habían llegado desde el cielo en tiempos del Segundo Sol (según la mitología Azteca ahora vivimos en la época del Quinto Sol, que desaparecerá por una catástrofe al igual que los otros soles). Del mismo modo desconocían el nombre verdadero de la ciudad y la llamaron TEOTIHUACÁN, que en su lengua significaba Ciudad donde los Hombres se Convierten en Dioses.



Denominaron a las dos pirámides con los nombres de TONATIUH y MEZTL ITZAQUATI, (Casas del Sol y de la Luna respectivamente). Contaron a los Españoles que en la antigüedad la Pirámide del Sol estaba recubierta de basalto negro, pintado con todos los colores del Arco Iris, pero insistieron en que cuando ellos llegaron, hacía siglos que estaba todo abandonado y sólo la utilizaban para ritos ceremoniales religiosos.



En la actualidad la arqueología oficial data el origen de TEOTIHUACÁN entre los siglos I y III de nuestra era, y se cree que alcanzó en su máximo nivel de expansión la cantidad de 200.000 habitantes, con una actividad básicamente agrícola. Por motivos totalmente desconocidos esta maravillosa ciudad fue abandonada entre los años 650 y 750 DC. También se cree que sus pobladores fueron una mezcla de pueblos autóctonos de Mesoamérica, con una fuerte influencia Tolteca, un pueblo con una estructura teocrática y guerrera.



La opinión generalizada especula que el abandono fue debido a desordenes sociales y luchas tribales entre distintas facciones o familias, aunque no se aprecien señales significativas de destrucción por conflictos o guerras, y también posibles causas naturales, entre las que destacaría una pertinaz sequía. Sin embargo las leyendas hablan de una huida masiva de la ciudad por la presencia de unos demonios que comenzaron a dar una muerte progresiva a sus habitantes. Otro de los mayores misterios de los pobladores de TEOTIHUACÁN, son los elevadísimos conocimientos matemáticos y astronómicos demostrados en la construcción y alineación de sus grandes avenidas y templos, en una cultura que ha sido considerada por los arqueólogos de primitiva y carente de un elemento tan básico para el desarrollo de la civilización como la escritura.

Dentro de las curiosidades que podemos encontrar en TEOTIHUACÁN, fue el descubrimiento en 1.906 de una gruesa capa de Mica en la parte superior de la Pirámide del Sol. La Mica es un mineral del grupo de los Silicatos, compuesto por unas hojuelas muy brillantes, elásticas y extremadamente delgadas, pero sobre todo un elemento muy resistente a la electricidad y al paso de neutrones, siendo un perfecto aislante dentro de un reactor nuclear. Como seguramente habrá gente que asocie este hecho a una simple casualidad en la construcción de la pirámide sin ninguna importancia, basta decir que jamás se ha encontrado este mismo material en ningún otro yacimiento arqueológico Americano (existe un templo muy próximo a la Pirámide del Sol que también posee Mica), y que este tipo de Mica, sólo se puede encontrar en Brasil, y es en la actualidad uno de los más apreciados para la elaboración de aislantes eléctricos en todo el mundo.

¿Casualidad?. Un año antes de este descubrimiento, en 1.905, se iniciaron las excavaciones en TEOTIHUACÁN, por parte de Leopoldo Batres, para limpiar la base y la superficie de la Pirámide del Sol. Fueron necesarios 5 años para retirar miles de toneladas de tierra dispersada artificialmente por alguna extraña razón que se encontraban sobre ella. Estaba toda su superficie cubierta por una capa de 4 metros de tierra que fueron depositados cuidadosamente, parece ser antes del abandono de la ciudad. Es como si hubiesen pretendido ocultar o aislar a la pirámide del resto del mundo. Nadie hasta ahora a podido aclarar satisfactoriamente éste y otros misterios que rodean a la enigmática ciudad de TEOTIHUACÁN.

martes, 13 de noviembre de 2012

La Leyenda de los Volcanes



Las huestes del Imperio azteca regresaban de la guerra.
Pero no sonaban ni los teponaxtles ni las caracolas, ni el huéhuetl hacía rebotar sus percusiones en las calles y en los templos. Tampoco las chirimías esparcían su aflautado tono en el vasto valle del Anáhuac y sobre el verdiazul espejeante de los cinco lagos (Chalco, Xochimilco, Texcoco, Ecatepec y Tzompanco) se reflejaba un menguado ejército en derrota. El caballero águila, el caballero tigre y el que se decía capitán coyote traían sus rodelas rotas y los penachos destrozados y las ropas tremolando al viento en jirones ensangrentados.
Allá en los cúes y en las fortalezas de paso estaban apagados los braseros y vacíos de tlecáxitl que era el sahumerio ceremonial, los enormes pebeteros de barro con la horrible figura de Texcatlipoca el dios cojo de la guerra. Los estandares recogidos y el consejo de los Yopica que eran los viejos y sabios maestros del arte de la estrategia, aguardaban ansiosos la llegada de los guerreros para oír de sus propios labios la explicación de su vergonzosa derrota.
Hacía largo tiempo que un grande y bien armando contingente de guerreros aztecas había salido en son de conquista a las tierras del Sur, allá en donde moraban los Ulmecas, los Xicalanca, los Zapotecas y los Vixtotis a quienes era preciso ungir al ya enorme señorío del Anáhuac. Dos ciclos lunares habían transcurrido y se pensaba ya en un asentamiento de conquista, sin embargo ahora regresaban los guerreros abatidos y llenos de vergüenza.
Durante dos lunas habían luchado con denuedo, sin dar ni pedir tregua alguna, pero a pesar de su valiente lucha y sus conocimientos de guerra aprendidos en el Calmecac, que era así llamada la Academia de la Guerra, volvían diezmados, con las mazas rotas, las macanas desdentadas, maltrechos los escudos aunque ensangrentados con la sangre de sus enemigos.
Venía al frente de esta hueste triste y desencantada, un guerrero azteca que a pesar de las desgarraduras de sus ropas y del revuelto penacho de plumas multicolores, conservaba su gallardía, su altivez y el orgullo de su estirpe.
Ocultaban los hombres sus rostros embijados y las mujeres lloraban y corrían a esconder a sus hijos para que no fueran testigos de aque retorno deshonroso.
Sólo una mujer no lloraba, atónita miraba con asombro al bizarro guerrero azteca que con su talante altivo y ojo sereno quería demostrar que había luchado y perdido en buena lid contra un abrumador número de hombres de las razas del Sur.
La mujer palideció y su rostro se tornó blanco como el lirio de los lagos, al sentir la mirada del guerrero azteca que clavó en ella sus ojos vivaces, oscuros. Y Xochiquétzal, que así se llamaba la mujer y que quiere decir hermosa flor, sintió que se marchitaba de improviso, porque aquel guerrero azteca era su amado y le había jurado amor eterno.
Se revolvió furiosa Xichoquétzal para ver con odio profundo al tlaxcalteca que la había hecho su esposa una semana antes, jurándole y llenándola de engaños diciéndole que el guerrero azteca, su dulce amado, había caído muerto en la guerra contra los zapotecas.
--¡Me has mentido, hombre vil y más ponzoñoso que el mismo Tzompetlácatl, - que así se llama el escorpión-; me has engañado para poder casarte conmigo. Pero yo no te amo porque siempre lo he amado a él y él ha regresado y seguiré amándolo para simpre!
Xochiquétzal lanzó mil denuestos contra el falaz tlaxcalteca y levantando la orla de su huipil echó a correr por la llanura, gimiendo su intensa desventura de amor.
Su grácil figura se reflejaba sobre las irisadas superficies de las aguas del gran lago de Texcoco, cuando el guerrero azteca se volvió para mirarla. Y la vio correr seguida del marido y pudo comprobar que ella huía despavorida. Entonces apretó con furia el puño de la macana y separándose de las filas de guerreros humillados se lanzó en seguimiento de los dos.
Pocos pasos separaban ya a la hermosa Xochiquétzal del marido despreciable cuando les dio alcance el guerrero azteca.
No hubo ningún intercambio de palabras porque toda palabra y razón sobraba allí. El tlaxcalteca extrajo el venablo que ocultaba bajo la tilma y el azteca esgrimió su macana dentada, incrustada de dientes de jaguar y de Coyámetl que así se llamaba al jabalí.
Chocaron el amor y la mentira.
El venablo con erizada punta de pedernal buscaba el pecho del guerrero y el azteca mandaba furioso golpes de macana en dirección del cráneo de quien le había robado a su amada haciendo uso de arteras engañifas.
Y así se fueron yendo, alejándose del valle, cruzando en la más ruda pelea entre lagunas donde saltaban los ajolotes y las xochócatl que son las ranitas verdes de las orillas limosas.
Mucho tiempo duró aquél duelo.
El tlaxcalteca defendiendo a su mujer y a su mentira.
El azteca el amor de la mujer a quien amaba y por quien tuvo arrestros para regresar vivo al Anáhuac.
Al fin, ya casi al atardecer, el azteca pudo herir de muerte al tlaxcalteca quien huyó hacia su país, hacia su tierra tal vez en busca de ayuda para vengarse del azteca.
El vencedor por el amor y la verdad regresó buscando a su amada Xochiquétzal.
Y la encontró tendida para siempre, muerta a la mitad del valle, porque una mujer que amó como ella no podía vivir soportando la pena y la vergüenza de haber sido de otro hombre, cuando en realidad amaba al dueño de su ser y le había jurado fidelidad eterna.
El guerrero azteca se arrodilló a su lado y lloró con los ojos y con el alma. Y cortó maravillas y flores de xoxocotzin con las cuales cubrió el cuerpo inanimado de la hermosa Xochiquétzal. Corono sus sienes con las fragantes flores de Yoloxóchitl que es la flor del corazón y trajo un incensario en donde quemó copal. Llegó el zenzontle también llamado Zenzontletole, porque imita las voces de otros pajarillos y quiere decir 400 trinos, pues cuatrocientos tonos de cantos dulces lanza esta avecilla.
Por el cielo en nubarrones cruzó Tlahuelpoch, que es el mensajero de la muerte.
Y cuenta la leyenda que en un momento dado se estremeció la tierra y el relámpago atronó el espacio y ocurrió un cataclismo del que no hablaban las tradiciones orales de los Tlachiques que son los viejos sabios y adivinos, ni los tlacuilos habían inscrito en sus pasmosos códices. Todo tembló y se anubló la tierra y cayeron piedras de fuego sobre los cinco lagos, el cielo se hizo tenebroso y las gentes del Anáhuac se llenaron de pavura.
Al amanecer estaban allí, donde antes era valle, dos montañas nevadas, una que tenía la forma inconfundible de una mujer recostada sobre un túmulo de flores blancas y otra alta y elevada adoptando la figura de un guerrero azteca arrodillado junto a los pies nevados de una impresionante escultura de hielo.

Las flores de las alturas que llamaban Tepexóchitl por crecer en las montañas y entre los pinares, junto con el aljófar mañanero, cubrieron de blanco sudario las faldas de la muerta y pusieron alba blancura de nieve hermosa en sus senos y en sus muslos y la cubrieron toda de armiño.
Desde entonces, esos dos volcanes que hoy vigilan el hermoso valle del Anáhuac, tuvieron por nombres Iztaccihuatl que quiere decir mujer dormida y Popocatepetl, que se traduce por montaña que humea, ya que a veces suele escapar humo del inmenso pebetero.
En cuanto al cobarde engañador tlaxcalteca, según dice también esta leyenda, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra y también se hizo montaña y se cubrió de nieve y le pusieron por nombre Poyauteclat, que quiere decir Señor Crepuscular y posteriormente Citlaltepetl o cerro de la estrella y que desde allá lejos vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca podrá ya separar.
Eran los tiempos en que se adoraba al dios Coyote y al Dios Colibrí y en el panteón azteca las montañas eran dioses y recibían tributos de flores y de cantos, porque de sus faldas escurre el agua que vivifica y fertiliza los campos.
Durante muchos años y poco antes de la conquista, las doncellas muertas en amores desdichados o por mal de amor, eran sepultadas en las faldas de Iztaccihuatl, de Xochiquétzal, la mujer que murió de pena y de amor y que hoy yace convertida en nívea montaña de perenne armiño.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los Jibaros


El mundo que existe al este de los Andes es completamente distinto: la Amazonía con sus tribus primitivas, entre las cuales la más conocida sea acaso la de los jíbaros. Hay nativos que muestran facilidad para adaptarse a los usos de los blancos, mientras otros rechazan toda ingerencia. Los primeros, que reciben el calificativo de "mansos", son de carácter dúctil y astuto, no suelen atreverse a luchar contra la fuerza de la civilización, cuyas ventajas intuyen apenas ven una camisa o un par de pantalones; se aproximan hasta los pueblos de los colonos, comercian, cambian productos, desean zapatos o un fusíl y advierten que el arco y las flechas resultan anacrónicos. Se hallan en fase de transformación y dentro de algunos decenios estarán integrados, o a punto de hacerlo, puesto que mezclan su propia sangre con la de los blancos. Aprenden ciertos métodos de trabajo, si bien el concepto de una ocupación estable les resulta difícil; las escuelas misioneras -católicas y protestantes- les enseñan a leer, a escribir, a contar, pero al mismo tiempo les imponen una regularidad de asistencia que no se adapta muy bien a las características psicológicas del morador de la selva. Poco a poco, sin embargo, la transformación va materializándose de una forma incontrastable.

En cambio la estirpe de los jíbaros rechaza todo contacto externo y se obstina en ubicarse fuera de los confines civilizados; fuerte y orgullosa, esta familia de tribus es temida por todos los clanes, debido a su combatividad y su afición a los cultos sanguinarios. El jíbaro ha dejado las riberas de los ríos navegables, apartándose hacia los afluentes lejanos, defendidos por el intrincado manto forestal; allí custodia su propia cultura selvática, su propia sociedad caracterizada por la poligamia y los ritos de magia.

La mujer es una esclava y está sometida a las más duras fatigas. El varón es un soberano con derecho de vida y muerte sobre la esposa. El jíbaro, que captura el tucán para ceñirse la frente con sus plumas, que lanza contra los peces y los animales las flechas de sus largas cerbatanas, que vigila su cabaña con agudas lanzas y maneja el arco con increíble destreza, es conocido sobre todo por dos motivos: el curare, veneno mortal cuyos secretos de preparación conoce y con el que unta la punta de sus armas, y la reducción de cabezas cortadas a los enemigos para aplacar las almas de los difuntos, tratadas hasta obtener las tzantzas, del tamaño de una manzana. Los huesos del cráneo y de la cara se desmenuzan con la maza y se extraen a través de un corte practicado en la nuca; después la cabeza se pone a secar y luego se sumerge en una salmuera de yerbas, raíces y numerosos vegetales.
Son muy singulares las costumbres funerarias de los jíbaros. No acostumbran enterrar a los muertos, sino que los abandonan en sus cabañas, después de haberlos colocado dentro de troncos de árboles huecos y haberles provisto de comida y bebida.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Moctezuma II



Hernán Cortes y Moctezuma II



Moctezuma II


(?, 1466-Tenochtitlán, hoy Ciudad de México, actual México, 1520) Noveno emperador azteca (1503-1520). Hijo del emperador Axayácatl, fue elegido gran sacerdote y, en 1502, sucedió a su tío Ahuitzotl en el gobierno de un vasto imperio, que se extendía desde el límite meridional del actual Michoacán hasta más allá del istmo de Tehuantepec y cuya capital era Tenochtitlán (actual Ciudad de México). Esta gran urbe, fundada hacia 1325 por los aztecas sobre un lago, en 1519 contaba con una población de unos 100.000 habitantes.
A fin de estructurar sus dominios, Moctezuma II organizó el imperio en diversas provincias, creó una sólida administración central y reguló el sistema tributario. Al mismo tiempo, prosiguió la expansión militar iniciada por sus predecesores, aunque no pudo someter a los pueblos enemigos de Tlaxcala y Texcoco y fracasó en sus expediciones a Guatemala y Nicaragua, territorios asiduamente frecuentados por los mercaderes aztecas.
En 1518, informado de la presencia de las naves del explorador español Juan de Grijalva en la costa de Yucatán, el soberano azteca envió emisarios y regalos a los extranjeros, a quienes tomó por enviados del dios de la sabiduría Quetzalcóatl, «la serpiente emplumada», para anunciar su retorno.
En efecto, según una creencia muy extendida entre los pueblos mesoamericanos (aztecas, mayas, toltecas, etc.), tras haberse enfrentado a Huitzilopochtli, dios de la guerra, Quetzalcóatl había partido hacia oriente atravesando el mar, no sin antes prometer que volvería en el año azteca de Ce Acatl, fecha que correspondería al año 1519. Cuando la expedición de Hernán Cortés desembarcó en sus costas, Moctezuma no dudó en identificar al conquistador con Quetzalcóatl y, en noviembre de 1519, lo recibió solemnemente en Tenochtitlán y lo colmó de valiosos presentes.
Sin embargo, a los pocos días, Cortés, preocupado por la idea de que su vida y la de sus hombres dependiera tan sólo de la voluntad del emperador, decidió llevar a cabo una audaz maniobra y hacer prisionero a Moctezuma, con la intención de someterlo y mantenerlo en el poder de un modo simbólico. El ardid de Cortés tuvo éxito, pero la humillante retención del emperador provocó un creciente malestar entre los aztecas, acentuado por el comportamiento sacrílego de los españoles hacia Huitzilopochtli, que con sus ofensas herían en lo más vivo las creencias indígenas.
La tensión estalló en junio de 1520, durante la celebración de la fiesta de Toxcatl, día en que millares de aztecas, desarmados y vestidos únicamente con ricas plumas y joyas preciosas, se reunieron en la plaza principal de la ciudad para iniciar una danza ritual y fueron masacrados por los hombres de Pedro de Alvarado, lugarteniente de Cortés. A raíz de este suceso, la aristocracia azteca depuso a Moctezuma y nombró como sucesor a su hermano Cuitláhuac, quien encabezó la revuelta contra los extranjeros.
Tras cinco días de violentos combates, Cortés intentó utilizar al destronado emperador para negociar la obtención de un salvoconducto que permitiera a sus tropas salir de la capital, pero cuando Moctezuma se dirigió a la multitud enfurecida fue apedreado; murió tres días más tarde a consecuencia de las heridas sufridas. En cuanto a los españoles, poco antes de la medianoche del 30 de junio de 1520 iniciaron una desastrosa retirada de Tenochtitlán, en el transcurso de la cual sufrieron numerosas bajas, episodio que ha pasado a la historia con el nombre de La Noche Triste.

lunes, 6 de agosto de 2012

Ricardo Corazon De Leon



Su vida.

Nació un 8 de Septiembre del 1157 en Oxford, a orillas del río Támesis. Sería considerado por muchos el símbolo vivo de las historias de caballería, del héroe romántico que lucha por la justicia de manera implacable y brutal. Tercer hijo del Rey Enrique II y de Leonor de Aquitania, noble francesa.
Las cruzadas... Según se dice, fue llevado por su madre desde muy temprana edad a Francia, de donde ella era proveniente. Ahí fue criado y creció, hasta que a la edad de 16 años en 1173-74 y 1189-89 se rebeló contra su padre, apoyado por Felipe II de Francia.
Al morir su padre Enrique II, y sus hermanos mayores, Ricardo se corona legítimo Rey de Inglaterra. Luego de esto se casó con Berenguela de Navarra. Por estos tiempos el papa Inocencio II se hallaba organizando lo que sería la 3ª cruzada, donde planeaba juntar a los Reyes más poderosos de aquél tiempo: Federico Barba Roja de Alemania, Felipe Augusto de Francia (Felipe II) y el Rey Ricardo de Inglaterra (posteriormente apodado "corazón de león"); con el objetivo principal de recuperar Jerusalén. Ricardo viendo esto como una oportunidad de ampliar su dominio del mediterráneo se aprestó a cumplir con esa tarea. Ricardo era un personaje aventurero e intrépido; cuando ocupó el trono se encargó de vender tierras y joyas con el objeto de juntar recursos económicos para financiar la 3ª cruzada, que es donde verdaderamente él quería estar.
Ricardo Corazón de LeónLa 3ª cruzada dio inicio, aunque no sin contratiempos: El Rey de Alemania Federico Barba Roja murió ahogado en el camino, y la mayor parte de su ejército se dispersó y no llegó a ver Jerusalén. Esto supuso un duro golpe a la campaña no sin contar los roces que tenía Ricardo con importantes figuras como el mismísimo Rey de Francia Felipe II y el duque Leopoldo de Austria. Roces que tuvieron origen debido al gran liderazgo que inspiraba Ricardo, que era llamado Comandante Supremo de las fuerzas cristianas, y la verdad es que así parecía puesto que su personalidad irradiaba tal fuerza que no había cristiano alguno dentro del ejército que no se sintiera fuertemente inspirado por él.
Juntos Ricardo y Felipe II, consiguieron tomar Messina y Chipre en 1190 y Acre en 1191, donde tuvo lugar la disputa con Leopoldo a causa de quién colocaba su estandarte en la torre más alta, disputa que desembocó en Ricardo pisoteando el estandarte de Leopoldo. Cara le costaría la ofensa. Luego de esto Felipe II, partió llevándose casi todo su ejército poniendo como pretexto una supuesta enfermedad. Cuando éste regresó a Francia colaboró con Juan "sin tierra", hermano de Ricardo, en una conspiración para ocupar el trono.
Ricardo Corazón de LeónEn ese mismo año, tuvo lugar la batalla de Arsuf, donde Ricardo obtuvo una aplastante victoria en inferioridad numérica contra el ejército del poderoso Saladín, Rey de Siria, Egipto y Palestina, que era quién dirigía a las fuerzas árabes, la cual engrandeció el prestigio de Ricardo y la fe de los cruzados. En esta batalla, se destacaron el liderazgo que ofrecía un rey peleando ferozmente en primera fila junto a sus soldados, un fuerte sentido estratégico y una disciplina impulsada por el fervor religioso. Se dice que los ejércitos de Saladin le temían como si se tratara del mismísimo diablo que venía por ellos, al ser testigos de la furia de sus golpes y la masacre que dejaba a su paso.
Jerusalén, la cual no pudo ser reconquistadaSin embargo, la 3ª cruzada no pudo reconquistar Jerusalén y ya que la conspiración de Juan "sin tierra" llegó a oídos de Ricardo y tenía que regresar a Inglaterra, éste decidió firmar un pacto donde se acordaba que Acre se conservaría en manos cristianas y Jerusalén seguiría en manos de los Árabes, pero los cristianos podrían visitar los santos lugares, y serían respetados.
En su viaje de regreso Ricardo fue capturado y tomado como prisionero por el duque Leopoldo de Austria. Estuvo preso cerca de 1 año hasta que un amigo suyo de la corte lo encontró teniendo que buscar por toda Europa. A inicios del 1193 Ricardo fue cedido al emperador Enrique VI de Alemania, quién lo mantuvo bajo custodia hasta que fue pagado un rescate de 100,000 Marcos por parte de su hermano Juan "sin tierra", el cual fue obligado a hacerlo por su madre. Juan huyó a la corte francesa.
Luego de que Ricardo fue coronado nuevamente en Winchester en el año 1194, decidió seguir en acción e ir a recuperar las tierras inglesas que le habían sido arrebatadas por Felipe II durante su ausencia. En uno de estas nuevas aventuras, al sitiar la fortaleza de Château-Gaillard los defensores, le ofrecieron el castillo pidiéndole únicamente que les respetara la vida y no los torturara, a lo que el Rey Ricardo, se negó tajantemente en una impredecible e inverosímil actitud diciendo que mataría a todos y cada uno de los defensores. Tras estos hechos, en un descuido, una flecha le dio en el hombro izquierdo, cerca del cuello, a lo que Ricardo hizo poco caso, como si se tratase de una herida cualquiera, suprimiendo cualquier grito o expresión de dolor. Sin embargo el daño fue peor de lo esperado y a los diez días moriría a causa de esa flecha, perdonando al ballestero que la disparo, y reinstalando en el trono a su hermano Juan. Era así como acababa una de las grandes leyendas de las cruzadas, a los 42 años, con un sinfín de historias emocionantes e intensas, un personaje que había de ser amado por muchos y temido como el demonio por otros.


viernes, 22 de junio de 2012

MÉXICO EN LA CONQUISTA DE FILIPINAS


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México está por cumplir 200 años como nación independiente, pero casi 500 como entidad política desde que España lo crea (como Nueva España) en 1521.
Durante los primeros 300 años, México (la Nueva España) creció no solo territorialmente sino que contribuyó al engrandecimiento del Imperio Español de Carlos V, el más extenso que haya conocido la humanidad. 
 
Carlos V (Gante 1500-Yuste 1558)
 
 
 
 
Carlos V de Alemania y I de España (1500-1558). La historia no ha conocido un Imperio más grande que el suyo.
La Nueva España tuvo un papel preponderante en su expansión hacia América del Norte, el Pacífico y Asia.
 
 
 
 
En 1492 España ‘descubre’ por casualidad a América, pues la razón principal de los viajes hacia occidente era encontrar la ruta hacia el Asia oriental.
Por tal motivo, diversas expediciones españolas zarparon de Europa con el fin de establecer un puerto español desde el cual España obtuviera los beneficios del mercado asiático; ninguna tuvo éxito.
A quien le tocaría la fortuna de agregar las islas Filipinas al Imperio de Carlos V fue a Miguel López de Legaspi. Este español fungió como escribano del Cabildo de la Ciudad de México durante 36 años hasta que le fue encomendada por el Virrey Velasco la expedición para la adhesión del archipiélago filipino al Imperio Español.
Las islas habían sido descubiertas por Fernando de Magallanes quien murió allí en un combate.
Así, con madera extraída de los bosques jaliscienses de la Sierra de Quila, López de Legaspi armó su flota zarpando de Barra de Navidad en 1563; los marinos eran casi en su totalidad indígenas Mexicanos.
 
                                                              
Barra de Navidad (Jalisco). Los primeros esfuerzos descubridores de España hacia el Pacífico Norte de América y Asia iniciaron de este puerto. De aquí partió la expedición de Miguel López de Legaspi con decenas de indígenas Mexicanos para conquistar Filipinas para España. Desde la Ciudad de México se controló a partir de entonces la administración de las Filipinas.
 
 
Llegó a las Filipinas 3 meses después siendo recibido en una de las islas amistosamente; tras tomar posesión de las islas para España, decidió emprender la revancha contra los Tagalos quienes habían destrozado a Magallanes y su flota.
Así, el ejército Hispano-Mexicano atacó la isla de Tuzón y, al alcanzar su objetivo, fundó Manila la cual sería la capital de las Filipinas (se les nombró Filipinas en honor del Rey de España, Felipe II). La pacificación del archipiélago duró 4 años. 
Como dato curioso, meses después López de Legaspi se enteró que un miembro de su ejército había sido esclavizado; lo único que el prisionero sabía decir en Castellano era ‘Castilla’, pues hablaba únicamente náhuatl.
 
A partir de la conquista, las Filipinas dependerían política y económicamente de la Ciudad de México.
De la capital de la Nueva España salieron Gobernadores, Obispos y comerciantes. La Ciudad de México era la capital política y económica de varias de las posesiones españolas en el mundo: Florida, Filipinas, Centro América, Cuba y Puerto Rico. Madrid recibía solamente las utilidades.
Uno de los propósitos de la conquista de Filipinas se había alcanzado: comerciar libremente con Asia.
Para ello, Manila se enlazaría comercialmente con Acapulco (único puerto norteamericano autorizado por Madrid para comerciar con Asia).
 
 
Una vez al año un galeón y 4 ‘pataches’ iniciaban la travesía llevando productos Americanos a Asia y viceversa; España concentraba las mercancías de India, Japón y China con Norte América.
De Asia llegaron por ejemplo, los mantones y los mangos de Manila y las sedas. La cerámica asiática influenció a la Talavera de Puebla y a las lacas de Michoacán, entre otros (el muralista mexicano Dr.Atl (siglo XX) decía que el arte mexicano tiene más de Asiático que de Europeo).
Al llegar a Acapulco las mercancías eran transportadas a la Ciudad de México donde se comerciaban en el mercado del Parián (ya desaparecido, estaba en el Zócalo).
Otra parte del cargamento era enviado a Veracruz desde donde era embarcado a Cádiz, España.
De Acapulco salían hacia Asia, entre otros muchos productos, millones de monedas de plata de Zacatecas y Guanajuato que circularon por más de dos siglos en todo el este asiático.
Un producto Mexicano fue ampliamente apreciado por los marinos de la época: la hamaca.
Con el viento a favor, el viaje Acapulco-Manila se hacía en 1 mes, pero el de regreso en 2, pues para hacer menos difícil el camino, la flota debía de aprovechar los vientos que se encontraban favorables en la ruta Filipinas-Japón-Alta California-Acapulco (en la Segunda Guerra Mundial los estadounidenses ‘redescubrieron’ estos mismos vientos llamándoles -como hasta- ahora ‘jet stream’).
 
                                       
                                                        Ruta marítima Acapulco-Manila y Manila-Acapulco utilizada durante 250 años.
Marinos Españoles y Mexicanos descubrieron en los años 1500s lo que hasta hoy en día utilizan barcos y aviones para trasladarse de Asia a América: la ruta de los vientos que hace más sencilla la travesía de Asia hacia América.
 
La presencia Mexicana en el este Asiático era importante; era común ver a personajes importantes de la política japonesa, por ejemplo, visitando la capital de la Nueva España.
Por cierto, en España y América, Japón era conocido como ‘Cipango’ y China como ‘Catay’.
Con el declive de España del escenario mundial y el inicio de las independencias de sus colonias Americanas, el intercambio Manila-Acapulco llegó a su fin; el último galeón llegó a la Bahía de Santa Lucía en 1815 terminando el vínculo que unió a México y Filipinas por 250 años.
La presencia española se extendería hasta 1898, año en el que Estados Unidos declara la guerra a España y la despoja del archipiélago Filipino, Cuba, Puerto Rico y Guam.
El Castellano, idioma oficial hasta entonces, cedería terreno al Inglés; a pesar de ello los nombres españoles y la religión católica son, aún hoy, vínculo que Filipinas tiene con la comunidad hispana, siendo México su principal forjador.
La última presencia Mexicana en Filipinas ocurrió en 1945; el Escuadrón 201 realizó 58 operaciones aéreas desde allí al final de la Segunda Guerra Mundial cuando Filipinas estaba aún ocupada por los japoneses. 
Como tantos otros, permanece este capítulo como desconocido para la mayor parte de los Mexicanos.
Uno de los escasos monumentos que recuerdan estos hechos en México se encuentra precisamente en Zapopan (en la Avenida López Mateos), conocido como ‘Las Águilas´.
 
Esa calle, muy cerca del entonces el ‘Camino Real de Colima’, conducía a los navegantes Mexicanos y Españoles hacia el puerto de Barra de Navidad.
En dicho monumento se detallan brevemente las historias entretejidas de los pueblos Mexicano y Filipino y la estrecha relación que mantuvieron por 3 siglos.
 
La Nueva España (México) mantuvo una importante presencia en toda América, el Pacífico y el este Asiático.
Era la colonia Americana más conocida del mundo, su plata y sus monedas acuñadas en la Ciudad de México circularon por muchos lugares del planeta.
 
El Museo ubicado en el Fuerte de San Diego en Acapulco, entre otros, muestra la presencia Novo Hispana en el Océano Pacífico.
 

Mapa de los descubrimientos y bautizos realizados entre Españoles y Mexicanos desde la costa de Jalisco hasta Alaska.
Valdés, Córdoba y Revillagigedo en Alaska hasta los de Baja California fueron salpicados con nombres Castellanos.

domingo, 17 de junio de 2012

Gonzalo Guerrero: el español que se hizo maya

Una de las figuras más sorprendentes de la conquista de Mesoamérica es la de un simple marinero onubense llamado Gonzalo Guerrero. Un hombre que terminaría sus días convertido en maya, y combatiendo mano a mano con ellos contra la conquista española.
Gonzalo Guerrero nació en Palos de la Forontera (Huelva),  en algun año de fines del siglo XV, y murió probablemente 10 de agosto de 1536, ya hombre maduro, luchando contra los conquistadores españoles.
Desde joven fue marino y se embarcó para la recientemente descubierta América como tantos y tantos onubenses. 
En 1511 un barco de la flota de Diego de Nicuesa, al mando de Pedro de Valdivia ( no confundir con Pedro de Valdivia el conquistador de Chile), a bordo del navío Santa María de la Barca, que regresaba a la isla La Española después de explorar la costa centroamericana, naufragó cerca de las costas de Yucatán. Algunos de sus ocupantes consiguieron salvarse, hubo unos veinte sobrevivientes del naufragio, entre ellos el Capitán Valdivia, el fraile Gerónimo de Aguilar y el marinero Gonzalo Guerrero. Cuenta la historia que arribaron a Ecab, poblado que dependía de un cacicazgo maya que abarcaba entre otras poblaciones: Cancún, Cozumel e Isla Mujeres. Allí fueron tomados prisioneros por los nativos y los presentaron ante Halach Uinik, cacique maya de Ecab, quien decidió sacrificar a cuatro de ellos a sus dioses. Gerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero de algún modo lograron escapar hacia la selva. En su vagar lograron dejar atrás a sus perseguidores. Sin embargo días después fueron nuevamente capturados por guerreros mayas de otra tribu más benévola y convertidos en esclavos del cacique de Xamanhá. Gonzalo Guerrero adoptó pronto las costumbres de nativos, y así fue aceptado como uno de ellos, y no sabemos cómo, también liberado de la esclavitud, mientras que Gerónimo de Aguilar ansiaba escapar de su cautiverio ¡pero a dónde!
Posteriormente, Gonzalo Guerrero, ya un guerrero maya afamado, se desplazó por la costa oriental cerca de lo que hoy es la frontera con Belice, donde contrajo nupcias con la hija del cacique Nachan Can, por lo que se convirtió en capitán de sus fuerzas. Pronto el fruto de su amor les dió varios hijos, que fueron los primeros mestizos de América.
Cuando en 1519, rumbo a la conquista de México Hernán Cortés desembarcó en Cozumel, derrotando a los mayas de Ecab, se enteró que había en aquellas tierras náufragos españoles, miembros de anteriores expediciones que habían sido tomados prisioneros por los mayas. Cortés envió mensajeros indios con cartas en busca de dichos naufragos. Así es como Gerónimo de Aguilar tuvo noticia de la llegada de "sus salvadores". Probablemente junto a las cartas viajaba un recate que ayudó a que el cacique maya se decidiera a dar licencia a su esclavo Gerónimo para que regresara con sus compatriotas. El fraile, henchido de alegría, que aún vestía sus roídos habitos, mandó aviso a su compañero Gonzalo Guerrero, que por aquel entonces ya era un cacique maya del medio-este de Yucatán.
Según el cronista Bernal Diaz del Castillo, Gonzalo Guerrero le respondió de la siguiente manera  a su amigo y compañero:
"Hermano Aguilar, yo soy casado y tengo tres hijos. Tienenme por cacique y capitán, cuando hay guerras, la cara tengo labrada, y horadadas las orejas ¿que dirán de mi esos españoles, si me ven ir de este modo? Idos vos con Dios, que ya véis que estos mis hijitos son bonitos, y dadme por vida vuestra de esas cuentas verdes que traéis, para darles, y diré, que mis hermanos me las envían de mi tierra."
Gonzalo Guerrero eligió así permanecer junto a los mayas; junto a su Pueblo. La Historia terminó olvidando a este hombre, aunque reaparecería tiempo después con motivo de la conquista de Yucatan. Sin embargo Gerónimo de Aguilar cobró gran fama y honor como traductor oficial de Hernán Cortés, el conquistador de México, ya que durante su estancia entre los mayas había aprendido su lengua. A su vez, la amante nahualt de Cortés: Malinche, comprendía el maya a la prefección, de modo que los primeros contactos con los aztecas se hicieron mediante una traducción a tres.
Durante los años siguientes, los españoles estimaron que Gonzalo Guerrero se dedicó a entrenar a los mayas para defender su territorio, pues cuando Francisco de Montejo, en mayo de 1527, cruza el Atlántico con 380 soldados en cuatro navíos, encontró serias dificultades para conquistar Yucatán. En julio de 1531, el capitán Dávila partió con una fuerza hacia el sitio que hoy es Chetumal, donde suponían que vivía Guerrero y existían minas de oro; sin embargo encontró un lugar en abandono. Pese a que más adelante toma a algunos mayas prisioneros, lo engañan diciéndole que Gonzalo Guerrero había muerto de forma natural, por lo que Dávila remite informes a Montejo en Campeche sobre el supuesto fallecimiento. Pero el maya-español dió guerra algunos años más con su partida de fieles apoyados en las espesuras de la selva.
Gonzalo Guerrero, fundador del mestizaje, quien adopta las costumbres de los mayas, y les enseña nuevas técnicas para defender su territorio, enfrentándose a sus compatriotas, muere a fines de los años 30 bajo el fuego de los españoles del gobernador Alvarado que sojuzgaron finalmente a parte de los mayas de Guatemala y Honduras.
Los principales cronistas que hacen mención sobre este personaje son principalmente Bernal Díaz del Castillo, Fray Diego de Landa y Fray Diego López de Cogollado. Se reproducen otros acercamientos a su figura en diversos autores de los siglos XVIII y XIX con base en los documentos anteriores.


lunes, 11 de junio de 2012

Colon Y Los Vikingos

¿Qué sabía Cristobal Colón sobre los viajes vikingos a América? Hay mucho debate sobre este tema, veamos un poco la historia de los vikingos y Colón.
En torno al año 1000 los vikingos se asentaron en Groenlandia y realizaron varios viajes al continente americano. Esos viajes se relataron luego en dos sagas islandesas, la Saga de los Groenlandeses y la Saga de Erik el Rojo.
mapa de Vinlandia
Los viajes fueron varios, y en algunos hasta permanecieron mucho tiempo en tierra. Ocurrieron entre el año 970 y el 1030. Las sagas se cree que fueron pasadas por escrito en el siglo XIII.
Está fuera de toda duda, actualmente, la veracidad de las sagas ya que también hay pruebas arqueológicas tanto en Groenlandia como en Terranova, Canadá (L’Anse aux Meadows). Pero sobre lo que sí hay duda es sobre qué tanto se conocían estas sagas y esos viajes para la época del primer viaje de Colón.
El asunto es que la colonia vikinga de Groenlandia fue abandonada o desapareció hacia principios del 1400. Esto se debió a dos causas, una es la pequeña edad de hielo que se dio en la región para esa época, que volvió muy inhóspita a la isla de Groenlandia, y la otra es que los esquimales, que ya vivían en la isla, también sufrieron el frío por lo que bajaron al sur de la isla.
No se sabe con exactitud lo que ocurrió con los pobladores europeos, pero lo cierto es que para inicios de 1400 ya no había colonias allí.
Ahora, ¿Qué se sabía en Europa central de todo esto? No hay datos sobre el tema, se ignora cuanto se conocían las sagas, y que tanta gente sabía sobre Groenlandia y las tierras que había más allá, llamadas Vinlandia por los vikingos.
Cristobal Colón El asunto es que Colón estaba muy seguro de su viaje a pesar de las objeciones que le hacían los sabios españoles. Había pedido tales demandas antes del viaje que hacen creer a uno que tenía una seguridad casi total de la existencia de tierras más allá.
Y sí, unos dicen que él estaba completamente seguro del viaje a Asia, y como tenía sus cálculos errados sobre la medida de nuestro planeta, él creía que estaba más cerca. Pero otros dicen que tenía datos sobre los viajes vikingos.
Estos podrían provenir de un viaje que supuestamente Colón hizo a Islandia en 1477, o eso cuenta su hijo Fernando.
Es muy curiosa la historia de cómo llega Colón a Portugal y cómo empieza a predicar en favor de que le den ayuda para ir más allá del océano. En 1476, llega a Portugal como náufrago. Al parecer producto de una batalla naval entre piratas y mercantes, cuando viajaba rumbo a Inglaterra. A partir de allí realizó muchos viajes a Inglaterra e Irlanda.
Resulta difícil que no se haya enterado de las historias de los viajes vikingos a Groenlandia y a Vinlandia. Según la mayoría de los historiadores en esos viajes no pasó del norte de Inglaterra, pero el hijo de Colón dice que llegó hasta Islandia, donde sin duda no habían olvidado los viajes vikingos.
Obviamente no se sabía que existiese un continente entero, sino apenas unas tierras al norte. Colón no buscó esas tierras, sino que fue más al sur, pero tal vez el conocimiento de los viajes vikingos lo hayan envalentonado para partir en busca de una ruta rápida a la fuente de las Especias.
Fuente

jueves, 7 de junio de 2012

Lempira

En el occidente de Honduras, entre las altas cordilleras de Celaque y Opalaca, se extendía antes del descubrimiento, el territorio llamado Cerquín. En esa época los españoles trataban con crueldad a los indios, les quitaban sus posesiones y los hacían sus esclavos.

Era de origen Maya-Lenca, desde muy joven había dado muestras de gran valor sentía un amor entrañable por su raza, tierra, sus leyes y costumbres.

Cuando los españoles llegaron a Cerquin, el Indio Lempira estaba en guerra contra otros caciques vecinos. Pero comprendió que sus peores enemigos eran los soldados extranjeros, que habían venido a robar sus tierras y libertad. Hizo entonces un pacto de alianza con las tribus vecinas para proteger su territorio que actualmente llevan su nombre, "Departamento de Lempira".

Lempira luchó por defender a su pueblo de la esclavitud que los españoles querían imponerles, para no perder su libertad y costumbres. Este guerrero instó a su pueblo a luchar por defender sus ideales y no permitir ser humillados por los colonizadores y habiendo tantos bravos guerreros no se podián dar por conquistados. Los españoles al darse cuenta del levantamiento indígena de inmediato comenzaron a atacar, la guerra se prolongó por seis meses. Al darse cuenta que no podían vencer a Lempira, hurdieron un vil plan, basado en la traición enviando un soldado a Lempira con un mensaje de paz, mientras otro estaba oculto apuntándole con un arcabuz, Lempira cayó en la trampa ya que él era un hombre que no sabia de este tipo de artimañas; y así disparándole, el Cacique rodó por la sierra llevando consigo las esperanzas de liberación de nuestra raza. Pero su muerte no fue en vano, porque Lempira vive en el pueblo que indignado rechaza toda presencia extraña contraria a la Soberanía Nacional y de nuestra condición de hombres libres.

El 20 de julio se ha decretado DÍA DE LEMPIRA para que todos los niños de Honduras recuerden con reverencia al indio Heroico que supo morir en defensa de la libertad de su pueblo, también José Augusto Coello en el hermoso poema convertido en nuestro himno nacional hace mención inmortal en su tercera estrofa a este héroe indígena

"Era inútil que el indio tu amado
Se aprestara a la lucha con ira,
Porque envuelto en su sangre Lempira,
En la noche profunda se hundió;
Y de la épica hazaña, en memoria,
La leyenda tan sólo ha guardado
De un sepulcro el lugar ignorado
Y el severo perfil de un peñón."

martes, 5 de junio de 2012

Los Viajes de Francisco Pizarro

Francisco Pizarro dirigió 3 viajes para conquistar el Tahuantinsuyo. Los organizó desde 1524 cuando fundó la “Empresa del Levante” con sus socios Diego de Almagro y Hernando de Luque.



El Primer Viaje de Pizarro

En 1524, con mucha ilusión por conquistar las ricas tierras del Perú, Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque fundar en Panamá la Compañía del Levante. El fraile Luque representaba los intereses de Gaspar de Espinoza, principal financiador de la empresa. El gobernador Pedrarias también se incorporó aportando una apreciable cantidad de dinero.
A comienzos de setiembre del mismo año ya estaban listos dos barcos, el “Santiago” y el “San Cristóbal”. El día 13 zarpó el “Santiago”, al mando de Francisco Pizarro, con 112 españoles y algunos indios nicaraguas de servicio.
De Panamá se dirigieron a las islas Perlas, luego desembarcaron en Puerto Piñas, avanzaron por la costa colombiana hasta que llegaron a un punto que llamaron Puerto de Hambre, por que se acabaron las provisiones, y el barco “San Crisóbal” no aparecía para socorrerlos. Entonces Pizarro envío a Gil de Montenegro con el “Santiago” para recoger alimentos en las islas Perlas. Durante 47 días esperó el capitán en Puerto de Hambre. Cuando llegó Montenegro ya habían muerto más de 30 expedicionarios por la falta de comida.
Españoles esperando en Puerto de Hambre. Dibujo: Jorge Salazar.
A comienzos de 1525 se reanudó el viaje y llegaron al Fortín del Cacique de las Piedras, donde los españoles fueron recibidos con una lluvia de piedras y  lanzas, que dejaron varios heridos, entre ellos el mismo Francisco Pizarro. Dejando 5 desaparecidos, los sobrevivientes se reembarcaron y emprendieron el retorno hasta Chochama, al sudeste de Panamá.
Mientras tanto, Almagro ya estaba en camino con 50 hombres a bordo del “San Cristóbal”, y para su mala fortuna desembarcó en el Fortín de Cacique de las Piedras. Los indígenas los atacaron con fiereza. En el combate una flecha le cayó en un ojo a Diego de Almagro, quien por poco es capturado por los nativos. Un negro esclavo logró rescatarlo, pero el manchego quedó tuerto para siempre. Almagro mandó incendiar el fortín rebelde, que desde entonces es recordado como Pueblo Quemado.
Almagro buscó a Pizarro hasta el río San Juan, en los manglares colombianos. Al no encontrarlo regresó hasta las islas Perlas. Aquí se enteró que su compañero estaba en Chochama. Al reencontrarse se abrazaron y prometieron intentarlo de nuevo, pase lo que pase.

El Secundo Viaje de Pizarro

Episodio de la Isla del Gallo, en el Segundo Viaje de Pizarro
Episodio de la Isla del Gallo, en el Segundo Viaje de Pizarro.
Pintura: Juan Lepiani.
En octubre de 1526, Pizarro y Almagro, con los dos barcos, partieron de Chochama hacia el Sur y llegaron al rio de San Juan. Mientras Almagro volvía por refuerzos a Panamá, el piloto Bartolomé Ruiz, exploró la costa sudamericana occidental hasta Coaque, en cuyo viaje capturó una balsa de indios tumbesinos con los cuales confirmó la existencia del Tawantinsuyo. Luego Pizarro avanzó con su expedición hacia la bahía de San Mateo y al río Santiago, a fines de julio de 1527, y luego llevó a sus hombres que se hallaban descontentos a la isla del Gallo, mientras enviaba los dos barcos a Panamá, con Almagro y el veedor Juan Carballo.
En una de las naves, los soldados descontentos, enviaron a la esposa del gobernador de Panamá un ovillo grande de algodón en cuyo seno iba una denuncia escrita, que terminaba con un texto que decía:
“A Señor Gobernador
miradlo bien por entero
allá va el recogedor
y aquí queda el carnicero”
Enterado del documento el gobernador de Panamá, Pedro de los Ríos, envió dos barcos a recoger a la fuerza a los expedicionarios, los mismos que llegaron a la Isla del Gallo a fines de setiembre de 1527. Al mando de ellos venía el capitán Juan Tafur, a recoger a todos los hombres. Entonces Pizarro, viendo a punto de fracasar su empresa, asumió un gesto heroico, desenvainó su espada, trazó una raya en la arena de la playa y les dijo a sus hombres: “Por este lado se va a Panamá a ser pobres, por éste al Perú a ser ricos, escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere”. Sólo trece hombres atravesaron la raya siguiendo a Pizarro, los célebres “Trece del Gallo”. Los demás soldados se embarcaron con Tafur rumbo a Panamá, y éste trasladó a Pizarro y a su pequeñísima hueste a la Isla Gorgona.
Luego de estar en ella, solos, seis meses, en marzo de 1528, volvió el piloto Ruiz a la isla para recoger a Pizarro. Pizarro convenció a Ruiz para explorar el Sur y llegaron a la isla Santa Clara y a continuación a Tumbes, donde los españoles por primera vez encontraron una ciudad importante y civilizada con fortalezas, templos y murallas. Varios españoles descendieron a tierra y comprobaron la importancia de la ciudad y su elevada cultura y por lo que es más, confirmaron visualmente la existencia del Imperio del Tawantinsuyo.
Pizarro llamó a Tumbes, Nueva Valencia y luego navegó hacia el Sur por las costas del reino vasallo de Chimor, hasta llegar a la desembocadura del río Santa. El Tawantinsuyo había dejado de ser un sueño y un mito, había sido descubierto y Pizarro volvió en triunfo a Panamá.

La Capitulación de Toledo en 1529

Al volver a Panamá con la noticia del descubrimiento del Tawantinsuyo, Pizarro tropezó con las dificultades que le puso y la casi oposición del gobernador, Pedro de lo Ríos, que quería impedir una nueva expedición, por lo que los tres socios decidieron negociar la conquista del Perú con el propio rey. Pizarro fue designado por sus socios como Procurador, es decir apoderado en el lenguaje de la época, y viajó a España con ese carácter, en octubre de 1528, acompañado del griego Pedro de Candia, llevando oro, plata, piedras preciosas, llamas y tejidos del Perú. En Sevilla, Pizarro fue apresado por antiguas deudas con el bachiller Enciso, todavía de la época de su estancia en el Darién. Logró salir libre gracias a la influencia de su pariente, Hernán Cortés, conquistador de México y éste lo ayudó para que fuera recibido en la corte. Allí se entrevistó en Toledo, con el propio rey, Carlos V, a quien expuso sus planes y pretensiones y negoció con el Consejo de Indias.
El resultado fue la firma de la Capitulación de Toledo, realizada el 26 de julio de 1529, que le autorizaba para la conquista del Perú. Por la corona firmó la reina Juana la Loca, madre de Carlos V.
Por esta Capitulación, Pizarro obtuvo la autorización para conquistar el Perú, fundar ciudades, dentro de los límites de su gobernación que abarcaría una longitud de 200 leguas a lo largo de la costa sudamericana del Pacífico, a partir del río de Temumpalla (Santiago) en el norte del Ecuador hasta Chincha, en la costa central del Perú. Se le dio el título de Adelantado, alguacil mayor, gobernador y capitán general del territorio adjudicado y un sueldo de 725.000 maravedíes por año.
Por la misma capitulación Diego de Almagro ganó la jerarquía de hidalgo, fue nombrado gobernador de la fortaleza de tumbes y se le concedió una renta de 300.000 maravedíes al año.
Hernando de Luque, en virtud del Real Patronato, fue propuesto al Papa como Obispo de Tumbes y protector de los indios. A Bartolomé Ruiz se le nombró Piloto Mayor del Mar del Sur y a los trece valientes españoles de la Isla del Gallo se les dio el status de hidalgos y se les designó Caballeros de la Escuela Dorada.
La Corona por su parte tendría derecho al quinto real, el 20% de las riquezas que obtuvieran los españoles, con el despojo de los indios.
Esta Capitulación, como vemos, privilegió a Pizarro y postergó a Almagro y a Luque y fue el origen de las futuras desavenencias entre los tres socios.

El Tercer Viaje de Pizarro

De Panamá a Piura
Partieron de Panamá en enero de 1531, tocando como primer punto la bahía de San Mateo, de donde continuarán su viaje por tierras a través de la región de Coaque. En esta zona fueron atacados por el mal de las verrugas y aún se encontraban en este camino cuando el cacique Tumbalá los invitó a visitar su isla Puná, isla en la cual Pizarro terminará cerciorándose de que el Imperio de los Incas se debatía en guerra civil.
Llegaron a Tumbes en enero de 1532. Al llegar a esta ciudad, Pizarro le ordenó a Hernando de Soto que tomara preso al cacique Chilimasa en represalia porque los tumbesinos lo habían atacado. De Tumbes se trasladaron a Poechos donde su cacique Maizavilca le obsequió a don Francisco Pizarro a uno de sus sobrinos, al que le llamaron Martinillo.
Estando ya en el valle de Chira, en el lugar llamado por los indios Tangarara, Pizarro funda la primera ciudad española en nuestro país, con el nombre de San Miguel (15 de mayo o julio de 1532). También en este lugar construyeron un fuerte donde se quedaron 60 hombres a las órdenes de Sebastián de Benalcázar.
Marcha de Piura a Cajamarca
Partieron en setiembre de 1532. Acompañaban a Pizarro 110 hombres de infantería y 67 de caballería. Después de avanzar por la costa hacia el sur y por Saña levantar a Cajamarca, entrarán a esta ciudad el 15 de noviembre de 1532 e inmediatamente Pizarro le ordenó a Hernando de Soto y luego a su hermano Hernando Pizarro que fuesen a los baños del Inca (Pultamarca) a invitar a Atahualpa a cenar esa noche en Cajamarca, pues Pizarro tenía pensado tomar preso al Inca en plena ceremonia.
Atahualpa no aceptó la invitación para esa noche, sino para el día siguiente, Atahualpa ya estaba en la plaza de Cajamarca y los únicos que se le presentaron por parte de los españoles fueron: Hernando de Aldana, el traductor Martinillo y el dominico Valverde.