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miércoles, 26 de marzo de 2014

Avión Malaysia Airlines: 5 vuelos que también desaparecieron misteriosamente

 Ya han pasado más de dos semanas desde la desaparición del vuelo de Malaysia Airlines que cubría el trayecto Kuala Lumpur-Pekín. Fue el 8 de marzo cuando el B-777 con 239 pasajeros pasaba a engrosar la lista de aeronaves que se “esfumaban” en extrañas circunstancias. ¿Qué otras naves han desaparecido en extrañas circunstancias en los últimos años ?

El vuelo MH370 desapareció el pasado 8 de marzo
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El gobierno Malasio da por hecho que el avión MH370 se estrelló en el Océano Índico, por lo que a la espera de que aparezcan restos del fuselaje que confirmen estos datos, queda por dilucidar por qué el piloto del avión se desvió de la ruta prevista, lo que está dando lugar a todo tipo de hipótesis y especulaciones. La desaparición del avión Boeing 777-200ER de Malaysia Airlines no es un caso único. Por eso, desde melty.es queremos ofrecerte un listado de las desapariciones de vuelos más misteriosas de la historia de la aviación.

2009. Vuelo 447 de Airfrance
El Airbus despegó de Río de Janeiro hacia París el 31 de mayo de 2009. Pocas horas después de emprender su vuelo, la torre de control perdió todo contacto con el mismo. Tres años más tarde, las autoridades francesas concluyeron que cristales de hielo averiaron el sistema utilizado para determinar la velocidad relativa de vuelo del avión, lo que hizo que el piloto automático se desconectara : a causa de ello, el avión se estrelló contra el océano. Murieron 228 personas.

2003 Boing 727
Uno de los casos más famosos de aviones desaparecidos sin motivo aparente. Desapareció en Luanda, la capital de Angola. El avión despegó en dirección a Burkina Faso. Partió con las luces apagadas y se desconoce el número exacto de pasajeros. Once años han pasado, y nada se sabe hoy del paradero del avión.

1999. Vuelo 990 de Egyptair
El avión volaba destino a El Cairo desde la ciudad de Nueva York. Se estrelló en el Océano Atlántico, frente a la costa de Massachusetts. Las 217 personas que iban a bordo perdieron la vida. Como ocurriera hace unos días conel vuelo MH370 de Malaysia Airlines, se encontraron restos de la estructura del avión, pero el motivo de la tragedia sigue sin esclarecerse. La versión oficial habló de fallo mecánico, sin embargo la velocidad con la que el avión descendió hasta estrellarse abrió la hipótesis de un posible suicidio del piloto.

1996. Vuelo 800 de TWA
El avión iba en dirección a París y explotó en el aire poco después de despegar de la ciudad de Nueva York. Fallecieron las 230 personas que viajaban a la capital francesa. Se llegó a especular con que el avión fuera derribado por un misil, aunque la investigación oficial dictaminó que la explosión se debió a un cortocircuito.

1972. Vuelo 571 de la fuerza Aérea Uruguaya
El cine se hizo eco de esta tragedia. Víctima de la baja nubosidad, el avión se estrelló en la cordillera de los Andes. El vuelo 571 volaba de Uruguay a Santiago de Chile. De las 45 personas a bordo, casi la mitad de ellas no sólo sobrevivieron al impacto, sino que estuvieron 72 días perdidas en las alturas de los nevados. Cuando ya nadie confiaba en encontrar supervivientes, 16 personas resistieron a pesar de no tener víveres, debiendo incluso recurrir al canibalismo para vivir. Su historia fue llevada a la gran pantalla en la película ¡Viven ! , en 1993.
  • EL MISTERIO DEL “TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS”.
Decenas de barcos y aviones se han esfumado sin dejar huellas en esta zona del océano situada entre las Bermudas, Florida y Puerto Rico. Uno de los casos más famosos fue el del Vuelo 19, una escuadrilla formada por cinco aviones de la marina de Estados Unidos bien dotados con un completo y sofisticado equipo de navegación. El 5 de diciembre de 1945 todos desaparecieron durante un vuelo de entrenamiento de una forma que pone los pelos de punta. El oficial al mando de la expedición contactó con la torre de control. Estaban perdidos. Y éstas fueron sus últimas palabras antes de desaparecer sin dejar rastro : “No sabemos dónde está el oeste. Todo parece falso, extraño. No estamos seguros de ningún rumbo. Incluso el océano no parece ser el mismo de siempre”.

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El vuelo MH370 desapareció el pasado 8 de marzo
Pero la historia no acaba aquí. Un equipo de salvamento llegó a socorrer a los desaparecidos, evaporándose igualmente en la zona en cuestión. Este suceso ha inspirado multitud de publicaciones, documentales y hasta producciones cinematográficas. Las desapariciones se reprodujeron con numerosos aviones y barcos en las décadas siguientes. Hasta un submarino nuclear desapareció en este enigmático triángulo.
Pero... ¿Qué ha ocurrido en esta zona del océano ? Teorías “conspiranoicas” aseguran que estas naves fueron abducidas por extraterrestres para estudiar a los humanos en su planeta. Otras, mantienen que hay una distorsión espacio-temporal en esa zona que arrastraría a los aviones a otras dimensiones. En cambio, la versión oficial hasta la fecha concluye que el hecho de que estas desapariciones se produjeran en dicha zona se trata de una “ mera casualidad”.

jueves, 20 de marzo de 2014

Jeffrey Dahmer, “El Carnicero de Milwaukee”.


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Psicópata, necrófilo y necrófago…

Jeffrey Lionel Dahmer, más conocido como el carnicero de Milwaukee fue uno de los asesinos en serie más populares del siglo pasado, y no lo fue por la cantidad de víctimas que asesinó, si no por el grado de crueldad y el modo despiadado con el que acabó con ellas. Psicópata, necrófago y necrófilo, ésta es su triste historia.

Dahmer nació en mayo de 1960 en Milwaukee (Wisconsin), y siendo la excepción de la regla, los primeros años de su infancia transcurrieron en un ambiente familiar de lo más normal y feliz. Jeff era un niño simpático y cariñoso hasta que, a punto de cumplir los siete años, fue operado de una hernia y todo su mundo cambió de forma radical.
Los trastornos y dolores que le produjo dicha hernia le cambiaron el carácter, convirtiéndolo en un niño retraído y aislado. En la soledad de su jardín y de los alrededores de la casa, el pequeño Jeff comenzó a tener unas aficiones bastante macabras; recogía animales aplastados en la carretera y tras deshuesarlos los enterraba  en su cementerio privado de mascotas. Y cuando no encontraba animales muertos, no dudaba en realizar el mismo la tarea, torturando a gatos y perros e incluso destripando a los peces que pescaba en un río cercano para ver cómo era su interior.
Jeffrey tenía ya quince años y se había convertido en un pequeño monstruo sin escrúpulos, rubio y atractivo, tras su rostro inocente se comenzaba a dibujar el terrible asesino en el que no tardaría en convertirse.
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Con 18 años, la situación familiar ha cambiado, sus padres están a punto de divorciarse y Jeff, que desde hace un tiempo se refugia también en el alcohol y las drogas, decide dar un paso más y poner en práctica lo que tantas veces ha imaginado. Recoge a un autoestopista, Steven Hicks, y lo lleva a casa de sus padres que pasaban unos días fuera, allí se emborrachan y se acuestan juntos, a la mañana siguiente, cuando Hicks le dice que se tiene que marchan, Dahmer lo mata. Más tarde confesaría que mataba a sus amantes para que no lo abandonaran, una muestra de su hedonismo controlador. Jeffrey lo mató destrozándole la cabeza con la barra de unas pesas, más tarde cortó el cadáver en trozos con un cuchillo de caza, lo metió en bolsas de plástico y lo enterró en un bosque cercano.
Pasaron varios años hasta que la segunda víctima cayó en sus manos, era el año 1987. En un bar de homosexuales conoció a Steven Toumi, los dos fueron a un hotel de las afueras y cuando Jeff se despertó, encontró a Toumi muerto a su lado. No recordaba haberlo matado, pero tenía la boca llena de sangre. Metió el cuerpo en una maleta y lo llevó al sótano de la casa de su abuela, donde vivía en aquella época. Allí, lo descuartizó y lo tiró a la basura, no sin antes copular con él.
Continuaron los asesinatos… tras su cuarta víctima decidió mudarse a una casa propia para poder actuar con más libertad y que su abuela no se diese cuenta de lo que sucedía.
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En 1988, Jeff pagó un dinero a un joven asiático, Kyson sinthasomphone,  para que posara para unas fotos. Le drogó, pero lo dejó escapar con vida y sin tener relaciones con él. Los padres del chico, tras llevarlo al hospital, denunciaron a Dahmer que fue arrestado abusos a un menor.
Su siguiente víctima fue Anthony Sears, un modelo de 24 años. Como acostumbraba, lo drogó, lo estranguló y más tarde lo descuartizó. Para salir un poco de la monotonía, se quedó con su cabeza, que tras hervirla y separar la carne del hueso, pintó con pintura gris y se la guardó en su armario de los trofeos.
Le llegó la condena por los abusos al joven asiático, cinco años de libertad condicional. Volvió a casa de su abuela, aunque esto no fue suficiente motivo para que sus asesinatos cesaran, tras un breve periodo volvió a mudarse a un apartamento. En los siguientes quince meses, hasta que fue detenido, mató a otros doce hombres. En esta época se aficionó también a la necrofagia, cortando largas tiras de carne para comérselas o bien mordisqueando los cuerpos, de todo esto tomó numerosas fotografías.
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Fotograma del film Dahmer Vs Ottis
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Su colección de calaveras iba en aumento. Cuando descuartizaba a los cuerpos, lo que el gustaba lo guardaba en el congelador y lo que no lo disolvía en un enorme bidón con ácido. Dahmer no estaba interesado en la muerte o el dolor que podía causar a sus víctimas, a él lo que le atraía era el destino que podía darles a los cuerpos de sus víctimas. A veces dormía con los cadáveres a su lado, el quería que sus amantes siempre estuvieran con él.
Con algunos de ellos hizo prácticas de lobotomía, con un taladro hacía perforaciones en su cráneo, por donde luego introducía productos químicos como ácidos. Casi todos morían al instante, pero Dahmer juró que uno de sus zombies vivió tres días.
En 1991 la policía encontró a un hombre  negro vagando por la calle en estado de shock, con unas esposas colgando de sus muñecas, era Tracy Edwards, que había conseguido escapar sin saber muy bien como de las garras de Jeffrey. Este hombre llevó a los agentes hasta la casa de donde había escapado, y allí hicieron un descubrimiento de lo más macabro y escalofriante.
El apartamento apestaba, lo primero que encontró la policía fue su colección de polaroids, con cuerpos abiertos en canal y descuartizados. En la nevera encontraron una cabeza humana, todavía tierna, y varias calaveras. En un armario hallaron varios miembros humanos en estado de descomposición. De la barra de la cortina de la ducha colgaba un esqueleto casi completo y, en otra habitación, una tétrica colección de órganos sexuales masculinos amputados y conservados en jarrones con formol, donde Dahmer solía masturbarse.
En su conjunto, la casa en todos sus rincones era un lugar de verdadera pesadilla.
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La verdad es que Dahmer podía haber sido detenido unos meses antes, cuando Konerak, un chaval de 14 años, consiguió también escapar de él y corría desnudo por la calle. Unas chicas del barrio avisaron a la policía que, en un acto de total negligencia, devolvieron a Konerak al propio Dahmer, que zanjó la cuestión diciendo que el chaval, que tenía 18 años y era su amante, había cogido una rabieta por una pelea de enamorados. Por supuesto, Konerak no disfrutó de una segunda oportunidad. Lo más sorprendente del caso de este chaval es que también era asiático y que era el hermano de Kyson, el niño de las fotografías por el que estaba cumpliendo su condena.
La mayoría de víctimas del carnicero de Milwaukee pertenecían a minorías étnicas por las que la policía no se preocupaba demasiado, las investigaciones sobre las desapariciones quedaban enterradas entre papeleo “más importante”, ya que de haberse puesto a investigar en serio, hubiese sido bastante fácil para la policía dar con Jeffrey y evitar muchas muertes, ya que no era demasiado cuidadoso en nada de lo que hacía.
Cuando fue detenido, los policías que le entregaron a Konerak fueron suspendidos y Dahmer fue condenado a quince cadenas perpetuas consecutivas, de las que solo cumpliría un par de años, ya que el 23 de noviembre de 1994, un preso esquizofrénico le machacó la cabeza acabando con él.
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Sus víctimas:

1978

Steven Hicks, 19 años

1987

Steven Toumi
12 años

1988

James “Jamie” Doxtator
Richard Guerrero
Ezequiel Gilabert

1989

Anthony Sears

1990

Raymond Smith
Eddie Smith
Ernest Miller
David Thomas
Richard Barrow

1991

Curtis Straughter
Errol Lindsey
Tony Hughes
Konerak Sinthasomphone
Matt Turner
Jeremiah Weinberger
Oliver Lacy
Joseph Bradeholt

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martes, 16 de octubre de 2012

El suicidio de la secta de Jones en Guyana


El 18 de noviembre de 1978, el mundo se estremecía con las  imágenes del suicidio de 913 estadounidenses, miembros de la secta Templo del Pueblo. El relato de una sobreviviente.
El fanatismo al reverendo Jones terminó en una tragedia.
Creía ser la reencarnación de Lenin, Jesucristo y Buda.
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t.gif (67 bytes)  Fue el suicidio colectivo más trágico de la historia contemporánea.  El 18 de noviembre de 1978, 913 estadounidenses miembros de la secta Templo del Pueblo murieron colectivamente tomando cianuro en la jungla de Guyana, cerca de la frontera con Venezuela. Si lo hicieron forzada o voluntariamente, nunca se supo. Lo que sí está claro es que este episodio –que en aquel momento conmovió a ese país y al mundo entero– está casi olvidado ahora en Estados Unidos; sólo un puñado de familias y sobrevivientes han previsto volver hoy a la fosa común donde están enterrados más de 400 cuerpos, la mayoría no identificados, en el cementerio Evergreen de Oakland, en California.
Inclusive, a pesar de sus esfuerzos, estos sobrevivientes no han podido reunir el dinero suficiente para construir un monumento en memoria de las víctimas. Hombres, mujeres y niños que siguieron a su líder espiritual Jim Jones para levantar un mundo ideal en la selva de Guyana.
La colonia agrícola, bautizada Jonestown y que fue fundada en 1973, era para algunos el paradigma de la felicidad multirracial, con pretensiones igualitarias y dominada por un cuarentón con enorme carisma e ideas marxistas que creía ser la reencarnación de Lenin, Jesucristo y Buda. Jim Jones no sólo era fiable, además era rico y estaba ligado a algunos políticos californianos. Contaba entre sus amistades a Rosalyn Carter, la esposa de Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos entre 1977 y 1981. Y al legislador estatal Willie Brown, actual alcalde de California.
Pero en 1976 la colonia ya no era el paraíso soñado: “La gente tenía miedo de Jim Jones, trataba de huir. Una vez que llegabas, no te podías marchar”, explica Jynona Norwood, pastor de la Family Christian Cathedral, en Los Angeles. Veintisiete miembros de su familia se suicidaron.
La idea del suicidio colectivo surgió tras el asesinato de un congresista de California, Leo Ryan, que fue a investigar la colonia a petición de algunos padres, inquietos porque sus hijos no volvían. Dos periodistas que lo acompañaban también fueron asesinados por miembros de la secta cuando se disponían a subir al avión de regreso. Al día siguiente, Jim Jones instó a los miembros de la colonia a cometer “no un suicidio, sino un acto revolucionario”, según una grabación encontrada en el lugar. Algunos estaban dispuestos: “No le tenemos miedo a la muerte”, escribió antes de morir uno de los suicidas. “Esperamos que el mundo se dé cuenta un día de los ideales de justicia e igualdad por los que vivió y murió Jim Jones.”

Pero las madres se mostraban reticentes a envenenar a sus hijos con cianuro. Las protestas se sofocaron rápido y tres días más tarde, el mundo, conmocionado, descubrió las imágenes de centenares de cuerpos tendidos en la jungla, a menudo boca abajo.

Este año, los hijos de Jim Jones, Stephan y Jim Junior, que no se encontraban en la comunidad el día del drama, han vuelto al lugar. “Era gente cariñosa y apasionada. Esta gente no hubiera tenido que morir”, explicó Stephan Jones a la cadena de televisión ABC, organizadora del viaje. “Pero hacia el final, a (Jim Jones) lo consumió su propia locura”, agregó. “El final fue horrible, pero pienso en lo que intentó construir”, asegura, por su parte, Jim Junior. La secta dejó de existir después del drama. Decenas de sobrevivientes (que huyeron justo antes) intentaron, a duras penas, reintegrarse en la sociedad a pesar de las “dudas, las acusaciones y la vergüenza”, confiesa Jynona Norwood.

El drama de Jonestown, que seguirá siendo un misterio, no disuadió otros suicidios colectivos. En Estados Unidos, más de 80 miembros de la secta de los davidianos murieron en 1993 en el incendio, aparentemente voluntario, de su granja en Waco (Texas), que la policía había tomado por asalto. En Suiza y Québec, en octubre de 1994, dos grupos de miembros de la Orden del Templo Solar (OTS), en total 53 personas, también fueron encontrados muertos, antes de otro suicidio colectivo de la OTS, en 1995 en Francia. El suicidio colectivo más reciente es el de los 39 adeptos de la Puerta del Paraíso, en marzo de 1997, en California. En total, según la AFF(American Family Foundation, centro de investigaciones sobre las sectas), hay entre 3000 y 5000 grupos de este tipo en el mundo que reagrupan a entre 5 y 20 millones de miembros.

La voz que oyó Deborah
Deborah Layton vivió en Jonestown y teóricamente tendría que haber muerto allí, pero fue uno de los pocos miembros del Templo del Pueblo en salir con vida de la selva de Guyana. Layton fue también una de los pocos disidentes que había alertado sobre lo que se estaba preparando en la ciudad erigida por la secta. Pero sus advertencias no fueron suficientemente tenidas en cuenta.
Desde su casa en las afueras de San Francisco, Layton se aventuró de nuevo a la oscuridad del Templo del Pueblo para intentar encontrar alguna explicación al abismo mortal al que se precipitaron cientos de sus ex camaradas. Sus esfuerzos para exhumar las memorias derivaron en un libro: Veneno seductivo: la historia de una sobreviviente de Jonestown sobre la vida y la muerte en el Templo del Pueblo. También la llevaron de nuevo al fatídico lugar de la jungla de Guyana.
Su madre, que se había unido a la secta en parte para estar más cerca de ella, está enterrada allí. Murió de cáncer diez días antes de que Jim Jones realizara el último acto de su locura. Y su hermano, Larry, quien la había convencido para que entrara a la secta, cumple una sentencia a cadena perpetua. Es la única persona procesada por el mortal atentado contra el legislador californiano Leo Ryan y un grupo de periodistas en una pista de aterrizaje de Guyana.
Layton huyó de Guyana en mayo de 1978. La que llegó a ser una de las principales ayudantes de Jones, cada vez se sentía más preocupada por la dirección hacia la que el adorado “Padre” conducía su rebaño. Layton explica que la huida fue una cuestión de hacer caso a su voz interior, una voz que Jones trataba de apagar con discursos delirantes. “Te decía que la voz era mala, que era la voz del egoísmo”, cuenta la mujer que le decía Jones. “Pero fue esa voz la que me salvó”, asegura, con vida, ahora.

FUENTE


jueves, 27 de septiembre de 2012

Uri Geller


UriGeller_000Un Israelí que parece desafiar las leyes de la física torciendo cucharas y derritiendo metales con la fuerza de su mente.
Se trata del mundialmente famoso Uri Geller, un joven parapsicólogo de asombrosa y discutida historia sobre quien recaen los más dispares calificativos, que van desde “charlatán” hasta “hacedor de milagros”.
Veamos algunas de sus más sorprendentes experiencias.  En junio de 1974, ante un calificado grupo de científicos reunidos en el laboratorio de física del Birkbeck College, en la Universidad de Londres, centuplicó dos veces las señales de un “contador Geiger”, aparato físico de gran precisión cuyo ritmo estable es de 0.5 señales por segundo.  Pues bien, en pocos segundos estas señales subieron a 200 veces más de lo normal –lo que equivaldría a una radiación nuclear-, fenómeno debido únicamente a la intensa concentración mental de Uri Geller.  Al menos los científicos presentes atestiguaron que ningún otro factor, salvo ese, ejercía en esos momentos influencia sobre el contador Geiger.
En el mismo laboratorio y fiscalizado por los científicos, el parapsicólogo realizó estas otras pruebas: dobló metales con sólo tocarlos; quebró un cristal encerrado dentro de un hermético envase pasando la mano a varios centímetros de éste; e hizo girar bruscamente brújulas y magnetómetros con la fuerza de su mente.
El matemático John Taylor declaró: “He comprobado que en estas experiencias no hay posibilidad de fraude alguno.  Uri Geller es tan excepcional que plantea un serio desafío a la ciencia contemporánea”.
El joven israelí, sin embargo, ya había conmocionado al mundo científico antes de las pruebas llevadas a cabo en la Universidad de Londres.
Efectivamente, en 1972 efectuó experimentos de telepatía en el Instituto Stanford de Investigaciones, de California, Estados Unidos.
Allí, se lo encerró en una habitación hermética, de dobles paredes de acero; afuera, los experimentadores hacían dibujos y el parapsicólogo, mediante su concentración mental, percibía telepáticamente esos dibujos y los reproducía en un papel desde su aislado encierro.
Sin embargo, este anverso tiene su reverso.  Según “Nature”, la más prestigiosa revista científica inglesa, las precauciones adoptadas por las autoridades del Instituto Stanford fueron “demasiado vagas”, insinuando que los investigadores fueron embaucados por las astutas técnicas ilusionistas del supuesto paranormal.
Por su parte, el mago Melbourne Christopher afirma que Geller se vale de muy hábiles “trucos”, jactándose de haberlos desenmascarado uno por uno.  Y pregunta, desafiante: ¿por qué se niega obstinadamente a realizar sus pruebas ante los prestigitadores profesionales, tan capaces como él de cumplir esas “proezas”?
A estas acusaciones, Uri Geller contrapone sus propios argumentos.
Precisamente uno de sus más entusiastas defensores es el médico y parapsicólogo Andrija Puharich, catedrático del Stanford, quien recibió en su casa al joven israelí.  Narra que durante esa visita ocurrieron cosas tan extrañas como estas:
-“El cenicero que estaba sobre una mesita ratona entre Uri y yo se levantó de pronto unos 30 centímetros, y después de permanecer unos minutos suspendido en el aire salió por la ventana, reapareciendo momentos después en el patio, a cinco metros de donde estábamos nosotros.  Luego, mientras caminábamos por el jardín, un pisapapeles que habitualmente se encuentra sobre mi escritorio, aterrizó instantáneamente junto a mis pies.
Pero lo que terminó de convencerme de los excepcionales poderes de Geller fue esta prueba de telepatía: hizo dos dibujos que nadie más que él vio, luego miró fijamente a mi hijo de 14 años para “trasmitirle las imágenes”.  De inmediato, mi hijo, sin vacilar, dibujó dos figuras –un auto y un gato- que, cotejadas con las que había trazado Uri resultaron ser asombrosamente parecidas”.
Claro que también puede resultar muy razonable dudar de la veracidad de lo antedicho si uno se entera, por ejemplo, que Andrija Puharich oficia de empresario de Geller en sus presentaciones en teatros del mundo entero y, por lo tanto, cabe la posibilidad de que invente historias fantásticas sobre su contratado, a fin de despertar grandes expectativas en el público a favor del “show-business”.
uri_gellerSus experiencias más divulgadas en esas presentaciones personales consisten en doblar cubiertos y hacer funcionar relojes descompuestos a los que les faltan piezas fundamentales; todo sin más recurso que su concentración mental.  Y esto también da pie a la polémica, pues no todos los cubiertos se doblan ni todos los relojes se componen.
De tal modo, su auditorio queda dividido entre quienes lo consideran un superdotado y quienes lo tildan de impostor; unos le otorgan poderes mágicos, otros reniegan de él.
En la época en que todavía se cuestionaban sus poderes paranormales, allá por 1973, un programa de televisión de la B.B.C. de Londres, conmocionó prácticamente a toda Europa.  A pocos minutos de haber comenzado Uri su programa, numerosos televidentes telefonearon a la emisora haciendo saber que en sus casas se estaban doblando cubiertos y echando a andar relojes que hacia años que estaban descompuestos.
Para los magos profesionales, sin embargo, este fenómeno tiene una sencilla explicación.
El hecho de que haya personas que al ver por televisión las experiencias de doblar cubiertos y arreglar relojes descompuestos comprueben que en sus propias casas está ocurriendo lo mismo, obedece, según los magos profesionales, al conocido fenómeno parapsicológico de la autosugestión. 
Al respecto expresa el ilusionista Argentino Juan José del Pozo, que utiliza el seudónimo de Tu-Sam:
“Una parte del público de Uri Geller, cuando él actúa, cae en el histerismo, condición esta en que el cuerpo humano ejecuta actos en forma inconsciente”.  Por lo tato, un histérico con una cuchara en la mano puede doblarla sin darse cuenta, ya que en ese estado anormal cualquier organismo realiza proezas que jamás lograría en estado normal.  Baste decir que una persona bajo los efectos de la hipnosis puede levantar pesos que exceden en 20 kilos sus posibilidades máximas.
“En cuanto a los relojes descompuestos, Geller sólo hace funcionar aquellos cuyo eje no está roto.  Muchos ingenuos exclaman: “¡Asombroso, funciona sin tener cuerda!”  Y yo me pregunto: “¿Quién se acuerda si le dio cuerda o no a su reloj cuando se descompuso, varios años atrás?”.
Como se ve, la controversia en torno a este tema es inagotable.  Mientras tanto, el joven parapsicólogo Israelí se atribuye orgullosamente –al margen de las ya mencionadas- las siguientes proezas:
El 25 de noviembre de 1973, desde París rompió vajillas en Londres; en Alemania detuvo un coche funicular en el aire; a Von Braun, padre de la moderna cohetería, le fundió un anillo sin tocarlo; inmovilizó a un  trasatlántico en plena travesía; alteró una red estructural metálica de la Marina de Guerra de Estados Unidos, que en un comunicado oficial aclaró: “El caso no tiene explicación científica”.
El extremo opuesto al de los que no vacilan en catalogarlo de  mistificador se ubican los exaltados que hasta llegan a atribuirle vinculaciones con seres extraterrestres.  Un informe científico asegura que en todas las cintas magnetofónicas de entrevistas realizadas a Uri se localizan interferencias de esotéricas voces que parecen proceder de otros planetas.  Versión ésta que se compatibiliza con las siguientes palabras del propio Geller:
“México y Egipto son los dos países donde siento que mis poderes aumentan considerablemente.  Esto no es una casualidad, ya que en esos dos lugares hay pirámides, que no son obra humana sino que fueron construidas por seres de otros mundos que tal vez me estén utilizando de puente para comunicarse con los terráqueos”.
¿Qué hay de cierto y de fantasía en este apasionante caso?  Imposible establecerlo aún con certeza por ser una historia de flagrante actualidad.  Quizá el tiempo nos permita dilucidar el enigma.  Pero por el momento esta enconada controversia nos resulta muy aleccionadora, pues nos alerta respecto de que los fenómenos parapsicológicos deben ser considerados con mesura y cautela.