sábado, 15 de febrero de 2014

¿Por qué los seres humanos tenemos vello púbico?


Nuestros ancestros sufrieron un proceso de perdida de pelo corporal que nos convirtió en el único mono desnudo del planeta. Sin embargo, somos también el único mono que cubre sus partes púdicas con una ostentosa y casi excesiva mata de grueso vello. ¿Por qué? Si la pérdida del vello corporal fue evolutivamente beneficiosa para nuestros ancestros, ¿por qué no perdimos también el vello púbico en el transcurso de la evolución? abc.es

La resolución de este enigma pasa por echar un vistazo al árbol genealógico de unos insectos nada populares, los piojos. Como todos los parásitos, los piojos que hoy corretean por nuestro vello corporal han ido evolucionado junto con sus huéspedes, nuestros antepasados, a lo largo de nuestra historia evolutiva. Por ejemplo, los piojos que encontramos en los gorilas, del género Pthirus, divergieron de los piojos que encontramos en humanos y chimpancés, del género Pediculus, poco después de que los gorilas y el ancestro común a chimpancés y humanos se separasen.
De la misma manera, la especie de piojo que hoy combatimos en el pelo de nuestro hijos, Pediculus humanus capitis, se separó de la que encontramos en los chimpancés aproximadamente en el mismo momento en que chimpancés y humanos tomaron caminos evolutivos distintos, hace unos 6 millones de años. Desde entonces, hasta hace entre 80.000 y 170.000 años, los piojos del cabello humano sobrevivieron refugiados en nuestra testa sin poder colonizar nuevos ambientes, ya que nuestro escaso vello corporal les impedía expandirse. Sin embargo, hace entre 80.000 y 170.000 años (dependiendo de la población humana a la que nos refiramos) los humanos comenzamos a cubrir nuestro cuerpo con ropa y esto permitió a los piojos del cabello recolonizar nuestro cuerpo para convertirse en los piojos del cuerpo humano (Pediculus humanus corporis).
Esta interesante genealogía parásita no solo refleja un hecho evolutivo muy común, como es la coevolución de parásitos y huéspedes, sino que nos proporciona algunas pistas sobre el origen de nuestro vello púbico. Concretamente, lo hace la posición que en ella ocupa una especie muy particular de piojo del que aún no hemos hablado, y que algunos desafortunados humanos cobijan en su vello más íntimo. Se trata del «piojillo» (Pthirus pubis), también conocido como el piojo del vello púbico. Pues bien, resulta que esta especie no pertenece al grupo que evolucionó con chimpancés y humanos (Pediculus), como cabría esperar si hubiese evolucionado en el vello púbico de nuestro ancestro común. Sorprendentemente, pertenece al grupo de los piojos de los gorilas (Pthirus; un grupo que se especializa en vello más grueso que el de nuestro cabello) del que habría divergido hace tan solo 3,5 millones de años. Lo que esto sugiere es que el piojillo del vello púbico habría recolonizado nuestro cuerpo directamente desde los gorilas (mucho después de que gorilas y humanos tomásemos caminos evolutivos distintos) aprovechando la presencia de una nueva clase de pelo, convenientemente grueso, en nuestra especie.

Ornamento sexual

En resumen, el árbol genealógico de los piojos sugiere que nuestro «exagerado» (si lo comparamos con cualquier otra especie de mono del planeta) y grueso vello púbico apareció mucho después de convertirnos en un mono desnudo, y por tanto muy probablemente para servir una función completamente distinta a la del resto de nuestro vello corporal. ¿Cuál? Me temo que aquí volvemos a pisar terreno altamente especulativo. Las características de nuestro vello púbico y el hecho de que este aparezca durante la pubertad han llevado a algunos antropólogos a sugerir que se trata de un ornamento sexual que podría estar relacionado con la transmisión de feromonas sexuales (sustancias químicas atractivas para el sexo opuesto).
Esta posibilidad encaja bien con la presencia de glándulas apocrinas en la región del perineo (entre el ano y los genitales), que además crecen en tamaño y se activan durante la pubertad al mismo tiempo en que crece el vello púbico. Este tipo de glándulas del sudor están relacionadas con la secreción de feromonas sexuales en muchos mamíferos, donde con frecuencia van acompañadas de mechones de pelo que sirven literalmente para atrapar las feromonas emitidas, favoreciendo así su detección por parte de otros individuos.
Sin embargo, y a pesar de estos paralelismos, (aún) no existe evidencia firme que demuestre esta función en humanos, por lo que el vello púbico permanece de momento como un enigma más de nuestro cuerpo. Una cosa sí que sabemos, estudios recientes sugieren que la guerra que, a base de depilaciones brasileñas y armados con modernas máquinas de afeitar, hoy libramos contra el vello púbico esta trayendo consecuencias no siempre positivas. Aunque está reduciendo considerablemente las infestaciones por piojillos, al incrementar el contacto piel a piel durante las relaciones sexuales la ausencia de vello púbico parece estar favoreciendo la transmisión de varias enfermedades de transmisión sexual. Tenedlo en cuenta la próxima vez que blandáis la cuchilla de afeitar.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El enigma de Göbekli Tepe

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Göbekli Tepe, el que podría haber sido el primer templo de la historia es también uno de los más grandes misterios.
Descubierto por un pastor kurdo en Turquía, este complejo arqueológico tiene unos 11.500 años de antigüedad, o eso se cree. Está en un montículo de unos 20 metros de altura y desde su descubrimiento se empezaron a excavar cuatro estructuras circulares de entre unos 20 y 30 metros. Hasta ahora, lo que los arqueólogos saben es que hay unas 16 estructuras parecidas aún bajo tierra y es tan grande, que se calcula serán necesarios unos 100 años más para terminar con las excavaciones.
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Si los cálculos son correctos Göbekli Tepe fue construido en la Edad de Piedra, cuando aún no existían ciudades, agricultura, ni herramientas metálicas, pero aún así quienes ahí estuvieron lograron construir este gigantesco complejo para el que se debió necesitar mucha mano de obra.
Ubicado en el extremo noroeste de Mesopotamia, Göbekli Tepe es una colina artificial construida a partir de las capas acumuladas de miles de años de construcción sobre las ruinas de los que estaban antes.
Usando entonces la tecnología más simple, sus constructores debieron haber usado herramientas de piedra muy primitivas y con las que de alguna manera consiguieron convertir bloques de piedra caliza en pilares, además de trabajar juntos para mover las columnas desde algún lugar entre 100 a 500 metros del complejo.
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En su centro se encuentran dos pilares en forma de T que pesan alrededor de 10.000 kilos y están rodeados por otras 12 T más pequeñas. Los dos pilares centrales están orientados al este, hacia la salida del sol, así que se cree eran utilizados como calendario u observador estelar.
Pero el mayor misterio no es este, sino que, después de 14 años de excavaciones e investigaciones, aún no se sabe prácticamente nada de la gente que construyó este inmenso complejo. Hasta el día de hoy ni siquiera se ha encontrado una sola tumba en la zona arqueológica.
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En el lugar se encuentran además algunas representaciones humanas como la de una mujer, un cuerpo sin cabeza rodeado de buitres y varias representaciones de piernas y brazos en una posición que indica que estarían rezando. Pero de todas las representaciones las más intrigantes para los investigadores son un montón de relieves de animales salvajes como leones, escorpiones, carneros, serpientes y zorros. La mayoría de las representaciones artísticas de la época representan animales de manada, pero en Göbekli Tepe las imágenes son de criaturas generalmente asociadas con el mal.
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Aunque no se sabe aún por qué el complejo construido, la teoría más aceptada es que fue un templo religioso, quizás el primero de la humanidad y de acuerdo a las representaciones en él, especialmente las de los buitres, el sitio pudo haber sido el hogar religioso de un culto a la muerte, puesto que entonces se creía que estos animales transportaban la carne del muerto al cielo.
Como verás, son muchas más las preguntas que las respuestas alrededor de este sitio antiguo ¿Quiénes lo construyeron? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿De dónde vinieron? Y más importante aún ¿Por qué en algún momento decidieron enterrar el sitio con tanto esfuerzo y abandonarlo?
Tú ¿Qué piensas?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Lo que cuentan los 62 niños que vieron un alien

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Viernes 16 de septiembre de 1994: 62 niños estaban jugando en un campo de la Escuela Ariel en Ruwa, Zimbawe. De pronto, tres bolas de luz plateada volando sobre ellos los sorprendieron lo suficiente como para que interrumpir su juego. Las esferas desaparecían periódicamente con un flash de luz cegador y volvían a verse en otro lado de inmediato.
Después de haber visto esto repitiéndose unas 3 veces, el objeto volador aterrizó a unos 100 metros de donde los niños jugaban en un área boscosa delimitada por una reja, donde los niños no estaban autorizados a estar. Poco después, un ser pequeñito de unos 90 centímetros de alto salió del objeto y empezó a caminar por el área, manteniéndose cerca del aparato. Tras un rato, el humanoide se dio cuenta de que los niños lo miraban y desapareció para volver a aparecer detrás del artefacto volador, el cual despegó rápidamente y desapareció.
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Eso es lo que cuentan todos los niños que estuvieron ahí.
Las descripciones del suceso varían, pero en su mayoría encajan. Todos fueron entrevistados por especialistas y unos 40 de ellos dibujaron lo que vieron.
La mayoría de los cuentos describen a un hombre con ojos gigantes en forma de balón de fútbol americano, con un cuello delgado y largo, piel pálida y pelo negro largo, usando un traje negro.
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Los testigos más pequeños salieron corriendo del sitio pidiendo ayuda, cuando los estudiantes mayores les preguntaron por qué gritaban respondieron “Viene a comernos”.
Al preguntarles cuál pensaban que era la razón de la visita, las respuestas de los niños variaban. Algunos pensaban que era por algún incidente que ocurriría pronto en el futuro. Otros creyeron que era una señal de que el fin del mundo estaba cerca. Otro pequeño testigo respondió que era una advertencia de que lo que estábamos haciendo en la Tierra estaba dañando al planeta y que debíamos dejar de hacer daño. Pero lo que todos los niños respondieron en común respecto a esta pregunta fue que la información les llegó por telepatía, sin que el alien moviera su boca.
¿Pero será posible todo esto?
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Los que creen que sí dicen que sí hablan de que, primero, por qué 62 niños inventarían algo así y segundo, en una era pre internet, cómo podían todos los niños describir el estereotipo de un alien? Ahora sí, uno puede buscar la cosa en Google y salen de una vez miles de descripciones iguales a las de los niños, pero en 1994 la cosa no era tan fácil y menos en Zimbawe.
Incluso ante toda la oposición a sus relatos, cada niño aún sigue respaldando su historia y cree de verdad que lo que vio no fue una alucinación.
El misterio respecto a esto aún sigue vivo: ¿Fue una alucinación masiva? ¿Un complicado plan conspirativo para engañarnos a todos? ¿Qué pasó de verdad ese día?



  ¿Tú qué piensas?